Mask - Congo (Sin precio de reserva)





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Chien fétiche Kongo Nkisi, escultura de madera originaria del Congo, cultura Kongo, de 50 cm de alto por 15 cm de ancho, en buen estado con ligeros signos de envejecimiento, representa un perro bicéfalo con ojos incrustados de vidrio y un cuerpo clavado para contener una carga mágica.
Descripción del vendedor
el arte primitivo > Perro fetiche Kongo Nkisi
Perro fetiche kongo
Los fetiches kongo son famosos en el arte africano.
Se trata aquí de un perro bicéfalo cuyas ojos están incrustados con pedazos de vidrio. El cuerpo que separa las dos cabezas está, por su parte, cubierto de clavos en medio de los cuales se distingue la cavidad habitada por la carga mágica. Los Kongo recurren a este tipo de objetos para intentar resolver una dificultad y para intimidar o rechazar a la persona de la que procede.
"Estas esculturas, antropomorfas o zoomorfas, han sido durante mucho tiempo clasificadas en la categoría de espíritus vengadores, pero su función es mucho más ambivalente. Es cuando el nganga completa la realización del escultor al clavar los clavos en el nkonde que éste adquiere su carga mágica. Su acción no reveste un carácter secreto, su misión es, por el contrario, pública. Una vez determinados los males y su culpable, el nganga acciona la fuerza del nkonde al clavar un clavo o una lama de hierro, testigos de la petición y sobre todo del acuerdo alcanzado entre el nganga y su cliente... a menudo consideradas malintencionadas, estas estatuillas tienen como rol esencial restablecer la armonía social, perturbada por los
el arte primitivo > Perro fetiche Kongo Nkisi
Perro fetiche kongo
Los fetiches kongo son famosos en el arte africano.
Se trata aquí de un perro bicéfalo cuyas ojos están incrustados con pedazos de vidrio. El cuerpo que separa las dos cabezas está, por su parte, cubierto de clavos en medio de los cuales se distingue la cavidad habitada por la carga mágica. Los Kongo recurren a este tipo de objetos para intentar resolver una dificultad y para intimidar o rechazar a la persona de la que procede.
"Estas esculturas, antropomorfas o zoomorfas, han sido durante mucho tiempo clasificadas en la categoría de espíritus vengadores, pero su función es mucho más ambivalente. Es cuando el nganga completa la realización del escultor al clavar los clavos en el nkonde que éste adquiere su carga mágica. Su acción no reveste un carácter secreto, su misión es, por el contrario, pública. Una vez determinados los males y su culpable, el nganga acciona la fuerza del nkonde al clavar un clavo o una lama de hierro, testigos de la petición y sobre todo del acuerdo alcanzado entre el nganga y su cliente... a menudo consideradas malintencionadas, estas estatuillas tienen como rol esencial restablecer la armonía social, perturbada por los

