M. Perone (1982) - La Carezza del Bosco






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La Carezza del Bosco es un retrato al óleo sobre tabla de M. Perone (1982), firmado a mano, en excelentes condiciones, edición original italiana de 2020+, estilo clásico, 40 × 30 cm.
Descripción del vendedor
Título: La Caricia del Bosque
Artista: M. Perone
Técnica: Óleo sobre tabla
Dimensiones: 40 x 30 cm
La obra de M. Perone propone una escena de intensa delicadeza, suspendida entre el naturalismo de cuento y una sensibilidad intimista. En el centro de la composición, una joven de cabellos ruivos, recogidos en suaves y fluidas ondas, se inclina con gesto atento hacia un zorro, estableciendo con el animal una relación de absoluta confianza y ternura. El rostro de la figura femenina, con los ojos serenamente entrecerrados y los labios apenas insinuados, transmite un sentido de recogimiento y de profunda comunión con la naturaleza.
El zorro, representado con especial atención a la textura de su pelaje, concentra la mirada en la mano de la joven, casi para subrayar la intimidad del contacto. Las tonalidades cálidas del rojo, del naranja y del ocre que caracterizan su pelo dialogan armoniosamente con la melena de la mujer, creando un refinado llamado cromático dentro de la escena.
Particularmente sugestiva es la renderización material de los elementos naturales: las superficies de las piedras, dispuestas en la parte inferior de la composición, emergen a través de pinceladas suaves y estratificadas en tonos de verde, gris y pardo. El fondo, deliberadamente recogido y sombrío, amplifica la luminosidad de los rostros y de los cabellos, dirigiendo la mirada hacia el centro emocional de la obra.
La paleta, dominada por rojos profundos, marrones, verdes y cálidos matices dorados, confiere al cuadro una atmósfera otoñal y casi encantada. la construcción vertical acentúa la cercanía física entre los dos sujetos, mientras que el gesto de las manos se convierte en el verdadero elemento narrativo: un simple contacto que sugiere protección, confianza y reconocimiento mutuo.
“La Caricia del Bosque” se distingue así por la capacidad de transformar un encuentro entre hombre y animal en una representación poética del vínculo con el mundo natural, a través de un lenguaje pictórico suave, romántico y fuertemente evocativo.
Título: La Caricia del Bosque
Artista: M. Perone
Técnica: Óleo sobre tabla
Dimensiones: 40 x 30 cm
La obra de M. Perone propone una escena de intensa delicadeza, suspendida entre el naturalismo de cuento y una sensibilidad intimista. En el centro de la composición, una joven de cabellos ruivos, recogidos en suaves y fluidas ondas, se inclina con gesto atento hacia un zorro, estableciendo con el animal una relación de absoluta confianza y ternura. El rostro de la figura femenina, con los ojos serenamente entrecerrados y los labios apenas insinuados, transmite un sentido de recogimiento y de profunda comunión con la naturaleza.
El zorro, representado con especial atención a la textura de su pelaje, concentra la mirada en la mano de la joven, casi para subrayar la intimidad del contacto. Las tonalidades cálidas del rojo, del naranja y del ocre que caracterizan su pelo dialogan armoniosamente con la melena de la mujer, creando un refinado llamado cromático dentro de la escena.
Particularmente sugestiva es la renderización material de los elementos naturales: las superficies de las piedras, dispuestas en la parte inferior de la composición, emergen a través de pinceladas suaves y estratificadas en tonos de verde, gris y pardo. El fondo, deliberadamente recogido y sombrío, amplifica la luminosidad de los rostros y de los cabellos, dirigiendo la mirada hacia el centro emocional de la obra.
La paleta, dominada por rojos profundos, marrones, verdes y cálidos matices dorados, confiere al cuadro una atmósfera otoñal y casi encantada. la construcción vertical acentúa la cercanía física entre los dos sujetos, mientras que el gesto de las manos se convierte en el verdadero elemento narrativo: un simple contacto que sugiere protección, confianza y reconocimiento mutuo.
“La Caricia del Bosque” se distingue así por la capacidad de transformar un encuentro entre hombre y animal en una representación poética del vínculo con el mundo natural, a través de un lenguaje pictórico suave, romántico y fuertemente evocativo.
