Joan Canós (1928-2025) - Hacia la cordillera

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Hacia la cordillera, óleo sobre tabla de Joan Canós (1928-2025), 40 × 60 cm, España, periodo 1980-1990, Original, firmado a mano, Impresionismo.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa un camino que atraviesa campos dorados hacia unas montañas azules, como símbolo de viaje, libertad, esperanza y conexión con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 40x60x2 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un paisaje montañoso lleno de luz y vitalidad, articulado alrededor de un camino de tierra que comienza en el primer plano y se adentra lentamente entre la vegetación. A ambos lados se elevan arbustos, hierbas, árboles y formaciones rocosas de tonalidades verdes, ocres y oscuras, mientras una pequeña construcción aparece parcialmente visible en la esquina inferior izquierda. En el fondo se levantan varias laderas que se superponen y conducen la mirada hacia un cielo azul intenso atravesado por nubes claras. La escena transmite la sensación de un entorno natural cálido, agreste y silencioso, apartado de los grandes núcleos habitados.

El camino constituye el principal eje de la composición. Nace con una anchura considerable en la parte inferior y se estrecha gradualmente a medida que avanza hacia el centro. Su superficie está formada por colores beige, amarillos, ocres, marrones y pequeñas manchas grisáceas. Las irregularidades sugieren un sendero de tierra seca, desgastado por el paso de personas, animales o pequeños vehículos.

El recorrido no es completamente recto, sino que se curva suavemente hacia la derecha antes de desaparecer entre la vegetación. Esta desviación despierta curiosidad y convierte el camino en una invitación a internarse en el paisaje. El espectador no puede saber qué existe más allá de la curva, lo que introduce una discreta dimensión narrativa. El sendero parece conducir hacia las laderas o quizá hacia alguna vivienda escondida.

A lo largo del camino aparecen piedras, zonas de sombra y pequeñas variaciones de color que enriquecen su superficie. Algunos puntos son luminosos y transmiten la sensación de estar directamente expuestos al sol, mientras que otros quedan oscurecidos por la vegetación cercana. Esta alternancia permite imaginar una luz intensa filtrándose entre árboles y arbustos. El terreno parece cálido, seco y ligeramente polvoriento.

En la esquina inferior izquierda se distingue una pequeña construcción rural parcialmente cortada por el margen. Sus paredes son claras y presentan tonalidades grises, beige y blancas, mientras que el tejado inclinado combina rojos, ocres y marrones. La sencillez de su arquitectura sugiere una vivienda humilde, un cobertizo o una dependencia vinculada al trabajo agrícola. Su presencia introduce una huella humana sin restar protagonismo al paisaje.

La abertura oscura visible en una de sus paredes podría corresponder a una puerta o una pequeña entrada. El interior permanece oculto y contrasta con la claridad exterior. Esta zona sombreada aporta profundidad y despierta preguntas sobre el uso del edificio. La construcción parece formar parte del entorno desde hace mucho tiempo, casi integrada entre la tierra y la vegetación.

El tejado rojizo establece uno de los acentos cálidos más claros de la composición. Su inclinación acompaña las diagonales de las montañas y del camino. Las distintas tonalidades sugieren una superficie envejecida por el sol y por las estaciones. Aunque solo se observa una parte, el edificio aporta una sensación de refugio y vida rural.

En el lado derecho del primer plano crece una vegetación abundante formada por hierbas altas, arbustos y pequeños árboles. Los verdes oscuros se mezclan con amarillos, ocres, negros y tonos rojizos. Algunas plantas parecen secas por el calor, mientras que otras conservan una intensa vitalidad. Esta convivencia de vegetación fresca y reseca permite imaginar un paisaje de clima cálido.

Entre las plantas aparecen varias piedras claras de formas redondeadas e irregulares. Sus tonalidades grises, blancas, beige y rosadas destacan frente a los verdes profundos. Algunas se encuentran parcialmente cubiertas por hierbas, lo que sugiere que han permanecido allí durante mucho tiempo. Su presencia aporta estabilidad y refuerza el carácter montañoso del terreno.

Las hierbas cercanas al camino se elevan mediante formas finas y verticales. Los amarillos dorados indican que muchas se encuentran secas, quizá al final del verano. En cambio, las masas verdes más densas recuerdan arbustos resistentes que conservan su color a pesar del calor. Esta variedad hace que la vegetación resulte espontánea y natural.

En el lado derecho se levanta un gran árbol de tronco visible y copa irregular. Sus ramas se extienden hacia arriba y hacia los laterales, formando una masa oscura que ocupa gran parte de la zona superior. Las hojas presentan verdes profundos, negros, grises y pequeños acentos más claros. El árbol funciona como un poderoso marco natural y equilibra el peso de las montañas situadas a la izquierda.

El tronco se divide en varias ramas que ascienden de manera irregular. Algunas reciben ligeros reflejos marrones y grises, mientras que otras se pierden dentro de la oscuridad de la copa. Esta estructura transmite antigüedad, resistencia y adaptación. El árbol parece haber crecido libremente, moldeado por el viento y por las condiciones del terreno.

Entre las ramas se abren pequeños espacios por los que puede verse el cielo azul. Estos huecos alivian la densidad de la copa y crean una sensación de profundidad. La luz parece atravesar parcialmente el follaje y alcanzar las plantas situadas debajo. Esta relación entre claridad y sombra aporta movimiento y vida al lado derecho.

La zona central está dominada por una ladera rocosa de tonalidades ocres, marrones, grises y verdes. Sus superficies inclinadas aparecen parcialmente cubiertas por vegetación. Algunas áreas reciben una luz cálida que destaca los tonos dorados de la piedra, mientras que otras permanecen en sombra. La montaña muestra un relieve irregular y lleno de pequeños desniveles.

Las formaciones rocosas centrales parecen surgir entre la vegetación como grandes planos quebrados. Sus colores cálidos contrastan con los verdes circundantes y conducen la mirada hacia el interior de la escena. Las zonas iluminadas sugieren un sol intenso, probablemente alto en el cielo. La alternancia entre piedra y plantas demuestra la capacidad de la naturaleza para ocupar incluso los terrenos más abruptos.

Más arriba se distingue una forma triangular de color ocre anaranjado que sobresale entre los árboles. Podría corresponder a una roca iluminada, a un pequeño tejado o a una pared parcialmente oculta. Su presencia introduce un punto de misterio, pues no llega a definirse por completo. Este pequeño acento cálido atrae la mirada y hace pensar en la existencia de construcciones escondidas entre la montaña.

En el lado izquierdo se eleva una ladera oscura y pronunciada. Sus tonos negros, verdes profundos, grises y ocres contrastan con el cielo luminoso. La montaña desciende diagonalmente hacia el centro y ayuda a encauzar la mirada hacia el camino. Algunas áreas doradas parecen corresponder a rocas expuestas a la luz.

La profundidad del paisaje se construye mediante la superposición de varias elevaciones. Las más cercanas presentan colores intensos y contrastes marcados, mientras que las más lejanas se vuelven algo más suaves y azuladas. Esta transición permite imaginar un territorio amplio que continúa detrás de las laderas visibles. El valle parece abrirse entre las montañas y conducir hacia una distancia desconocida.

El cielo ocupa una franja generosa en la parte superior y presenta un azul turquesa de gran luminosidad. Esta tonalidad aporta frescura y contrasta con los colores terrosos del suelo y las montañas. Algunas zonas son más claras, mientras que otras se vuelven ligeramente verdosas o violetas. El cielo amplía el paisaje y evita que la densidad de la vegetación resulte opresiva.

Varias nubes blancas y grisáceas se distribuyen de forma irregular. La más visible aparece a la izquierda, cerca de la montaña, y posee contornos suaves que parecen disolverse en el azul. Otras nubes más pequeñas se sitúan en el centro y en la parte superior. Su presencia introduce movimiento y sugiere un día luminoso con una atmósfera ligeramente cambiante.

La luz desempeña un papel esencial en la organización del paisaje. Las zonas iluminadas del camino, las rocas y las hierbas contrastan con las sombras profundas de los árboles y las laderas. Esta alternancia crea un recorrido visual dinámico y permite distinguir numerosos planos. El sol parece llenar el entorno de calor sin eliminar el frescor de las áreas protegidas.

La gama cromática combina tonos cálidos y fríos de manera equilibrada. Los ocres, amarillos y marrones de la tierra y las rocas conviven con los verdes de la vegetación y los azules del cielo. Los negros y grises proporcionan profundidad, mientras que pequeños rosas y rojizos añaden notas inesperadas. Esta riqueza de color transmite la diversidad propia de un paisaje natural en pleno verano.

La composición posee una gran sensación de espontaneidad. Los arbustos crecen en distintas direcciones, las rocas aparecen dispersas y el camino se adapta a las irregularidades del terreno. No existe una organización rígida ni una geometría dominante. Todo parece responder al lento desarrollo de la naturaleza y a la adaptación humana al entorno.

La ausencia de figuras humanas o animales refuerza la tranquilidad del lugar. La pequeña construcción y el camino indican que existe presencia humana, pero en ese instante el paisaje permanece completamente silencioso. Puede imaginarse que sus habitantes se encuentran en el interior o trabajando en otro punto del valle. Esta ausencia momentánea convierte la escena en una pausa dentro de la vida cotidiana.

El camino puede interpretarse como un símbolo de viaje, descubrimiento y paso del tiempo. Su recorrido comienza cerca del espectador y desaparece entre la vegetación, sin revelar su destino. Esta incertidumbre invita a imaginar una caminata por la montaña o un regreso hacia un lugar conocido. El sendero conecta el espacio visible con aquello que permanece oculto.

La pequeña casa representa refugio y adaptación. Su ubicación junto al camino y al pie de las laderas muestra una forma de vida estrechamente ligada a la tierra. Frente a la amplitud de las montañas y del cielo, su tamaño recuerda la humildad de la presencia humana. Sin embargo, su permanencia demuestra también resistencia y continuidad.

El gran árbol del lado derecho puede entenderse como símbolo de fortaleza y protección. Sus raíces parecen profundamente unidas al terreno, mientras sus ramas se elevan hacia la luz. Aunque ha crecido en un paisaje seco y pedregoso, conserva una copa abundante. Su presencia sugiere perseverancia y capacidad de adaptación.

La obra invita a detenerse y contemplar la belleza de un rincón aparentemente sencillo. El camino, las hierbas secas, las piedras, el árbol y la construcción rural forman una escena cotidiana, pero llena de matices. Cada elemento contribuye a transmitir la identidad del lugar. El paisaje parece conservar la memoria de quienes lo han recorrido y habitado.

En conjunto, este cuadro representa un camino de tierra que se adentra en un paisaje montañoso rodeado de vegetación, rocas iluminadas, una pequeña construcción rural y un gran árbol que domina el lado derecho. El cielo azul y las nubes claras aportan luminosidad, mientras que los verdes, ocres y marrones transmiten la calidez de un entorno agreste. El sendero simboliza viaje y descubrimiento; la casa, refugio y presencia humana; y el árbol, resistencia y continuidad. La obra celebra la armonía entre naturaleza y vida rural, mostrando un lugar silencioso que invita a caminar, contemplar y dejarse llevar hacia lo desconocido.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Canós, que representa un camino que atraviesa campos dorados hacia unas montañas azules, como símbolo de viaje, libertad, esperanza y conexión con la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.

· Dimensiones de la obra: 40x60x2 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina izquierda de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro presenta un paisaje montañoso lleno de luz y vitalidad, articulado alrededor de un camino de tierra que comienza en el primer plano y se adentra lentamente entre la vegetación. A ambos lados se elevan arbustos, hierbas, árboles y formaciones rocosas de tonalidades verdes, ocres y oscuras, mientras una pequeña construcción aparece parcialmente visible en la esquina inferior izquierda. En el fondo se levantan varias laderas que se superponen y conducen la mirada hacia un cielo azul intenso atravesado por nubes claras. La escena transmite la sensación de un entorno natural cálido, agreste y silencioso, apartado de los grandes núcleos habitados.

El camino constituye el principal eje de la composición. Nace con una anchura considerable en la parte inferior y se estrecha gradualmente a medida que avanza hacia el centro. Su superficie está formada por colores beige, amarillos, ocres, marrones y pequeñas manchas grisáceas. Las irregularidades sugieren un sendero de tierra seca, desgastado por el paso de personas, animales o pequeños vehículos.

El recorrido no es completamente recto, sino que se curva suavemente hacia la derecha antes de desaparecer entre la vegetación. Esta desviación despierta curiosidad y convierte el camino en una invitación a internarse en el paisaje. El espectador no puede saber qué existe más allá de la curva, lo que introduce una discreta dimensión narrativa. El sendero parece conducir hacia las laderas o quizá hacia alguna vivienda escondida.

A lo largo del camino aparecen piedras, zonas de sombra y pequeñas variaciones de color que enriquecen su superficie. Algunos puntos son luminosos y transmiten la sensación de estar directamente expuestos al sol, mientras que otros quedan oscurecidos por la vegetación cercana. Esta alternancia permite imaginar una luz intensa filtrándose entre árboles y arbustos. El terreno parece cálido, seco y ligeramente polvoriento.

En la esquina inferior izquierda se distingue una pequeña construcción rural parcialmente cortada por el margen. Sus paredes son claras y presentan tonalidades grises, beige y blancas, mientras que el tejado inclinado combina rojos, ocres y marrones. La sencillez de su arquitectura sugiere una vivienda humilde, un cobertizo o una dependencia vinculada al trabajo agrícola. Su presencia introduce una huella humana sin restar protagonismo al paisaje.

La abertura oscura visible en una de sus paredes podría corresponder a una puerta o una pequeña entrada. El interior permanece oculto y contrasta con la claridad exterior. Esta zona sombreada aporta profundidad y despierta preguntas sobre el uso del edificio. La construcción parece formar parte del entorno desde hace mucho tiempo, casi integrada entre la tierra y la vegetación.

El tejado rojizo establece uno de los acentos cálidos más claros de la composición. Su inclinación acompaña las diagonales de las montañas y del camino. Las distintas tonalidades sugieren una superficie envejecida por el sol y por las estaciones. Aunque solo se observa una parte, el edificio aporta una sensación de refugio y vida rural.

En el lado derecho del primer plano crece una vegetación abundante formada por hierbas altas, arbustos y pequeños árboles. Los verdes oscuros se mezclan con amarillos, ocres, negros y tonos rojizos. Algunas plantas parecen secas por el calor, mientras que otras conservan una intensa vitalidad. Esta convivencia de vegetación fresca y reseca permite imaginar un paisaje de clima cálido.

Entre las plantas aparecen varias piedras claras de formas redondeadas e irregulares. Sus tonalidades grises, blancas, beige y rosadas destacan frente a los verdes profundos. Algunas se encuentran parcialmente cubiertas por hierbas, lo que sugiere que han permanecido allí durante mucho tiempo. Su presencia aporta estabilidad y refuerza el carácter montañoso del terreno.

Las hierbas cercanas al camino se elevan mediante formas finas y verticales. Los amarillos dorados indican que muchas se encuentran secas, quizá al final del verano. En cambio, las masas verdes más densas recuerdan arbustos resistentes que conservan su color a pesar del calor. Esta variedad hace que la vegetación resulte espontánea y natural.

En el lado derecho se levanta un gran árbol de tronco visible y copa irregular. Sus ramas se extienden hacia arriba y hacia los laterales, formando una masa oscura que ocupa gran parte de la zona superior. Las hojas presentan verdes profundos, negros, grises y pequeños acentos más claros. El árbol funciona como un poderoso marco natural y equilibra el peso de las montañas situadas a la izquierda.

El tronco se divide en varias ramas que ascienden de manera irregular. Algunas reciben ligeros reflejos marrones y grises, mientras que otras se pierden dentro de la oscuridad de la copa. Esta estructura transmite antigüedad, resistencia y adaptación. El árbol parece haber crecido libremente, moldeado por el viento y por las condiciones del terreno.

Entre las ramas se abren pequeños espacios por los que puede verse el cielo azul. Estos huecos alivian la densidad de la copa y crean una sensación de profundidad. La luz parece atravesar parcialmente el follaje y alcanzar las plantas situadas debajo. Esta relación entre claridad y sombra aporta movimiento y vida al lado derecho.

La zona central está dominada por una ladera rocosa de tonalidades ocres, marrones, grises y verdes. Sus superficies inclinadas aparecen parcialmente cubiertas por vegetación. Algunas áreas reciben una luz cálida que destaca los tonos dorados de la piedra, mientras que otras permanecen en sombra. La montaña muestra un relieve irregular y lleno de pequeños desniveles.

Las formaciones rocosas centrales parecen surgir entre la vegetación como grandes planos quebrados. Sus colores cálidos contrastan con los verdes circundantes y conducen la mirada hacia el interior de la escena. Las zonas iluminadas sugieren un sol intenso, probablemente alto en el cielo. La alternancia entre piedra y plantas demuestra la capacidad de la naturaleza para ocupar incluso los terrenos más abruptos.

Más arriba se distingue una forma triangular de color ocre anaranjado que sobresale entre los árboles. Podría corresponder a una roca iluminada, a un pequeño tejado o a una pared parcialmente oculta. Su presencia introduce un punto de misterio, pues no llega a definirse por completo. Este pequeño acento cálido atrae la mirada y hace pensar en la existencia de construcciones escondidas entre la montaña.

En el lado izquierdo se eleva una ladera oscura y pronunciada. Sus tonos negros, verdes profundos, grises y ocres contrastan con el cielo luminoso. La montaña desciende diagonalmente hacia el centro y ayuda a encauzar la mirada hacia el camino. Algunas áreas doradas parecen corresponder a rocas expuestas a la luz.

La profundidad del paisaje se construye mediante la superposición de varias elevaciones. Las más cercanas presentan colores intensos y contrastes marcados, mientras que las más lejanas se vuelven algo más suaves y azuladas. Esta transición permite imaginar un territorio amplio que continúa detrás de las laderas visibles. El valle parece abrirse entre las montañas y conducir hacia una distancia desconocida.

El cielo ocupa una franja generosa en la parte superior y presenta un azul turquesa de gran luminosidad. Esta tonalidad aporta frescura y contrasta con los colores terrosos del suelo y las montañas. Algunas zonas son más claras, mientras que otras se vuelven ligeramente verdosas o violetas. El cielo amplía el paisaje y evita que la densidad de la vegetación resulte opresiva.

Varias nubes blancas y grisáceas se distribuyen de forma irregular. La más visible aparece a la izquierda, cerca de la montaña, y posee contornos suaves que parecen disolverse en el azul. Otras nubes más pequeñas se sitúan en el centro y en la parte superior. Su presencia introduce movimiento y sugiere un día luminoso con una atmósfera ligeramente cambiante.

La luz desempeña un papel esencial en la organización del paisaje. Las zonas iluminadas del camino, las rocas y las hierbas contrastan con las sombras profundas de los árboles y las laderas. Esta alternancia crea un recorrido visual dinámico y permite distinguir numerosos planos. El sol parece llenar el entorno de calor sin eliminar el frescor de las áreas protegidas.

La gama cromática combina tonos cálidos y fríos de manera equilibrada. Los ocres, amarillos y marrones de la tierra y las rocas conviven con los verdes de la vegetación y los azules del cielo. Los negros y grises proporcionan profundidad, mientras que pequeños rosas y rojizos añaden notas inesperadas. Esta riqueza de color transmite la diversidad propia de un paisaje natural en pleno verano.

La composición posee una gran sensación de espontaneidad. Los arbustos crecen en distintas direcciones, las rocas aparecen dispersas y el camino se adapta a las irregularidades del terreno. No existe una organización rígida ni una geometría dominante. Todo parece responder al lento desarrollo de la naturaleza y a la adaptación humana al entorno.

La ausencia de figuras humanas o animales refuerza la tranquilidad del lugar. La pequeña construcción y el camino indican que existe presencia humana, pero en ese instante el paisaje permanece completamente silencioso. Puede imaginarse que sus habitantes se encuentran en el interior o trabajando en otro punto del valle. Esta ausencia momentánea convierte la escena en una pausa dentro de la vida cotidiana.

El camino puede interpretarse como un símbolo de viaje, descubrimiento y paso del tiempo. Su recorrido comienza cerca del espectador y desaparece entre la vegetación, sin revelar su destino. Esta incertidumbre invita a imaginar una caminata por la montaña o un regreso hacia un lugar conocido. El sendero conecta el espacio visible con aquello que permanece oculto.

La pequeña casa representa refugio y adaptación. Su ubicación junto al camino y al pie de las laderas muestra una forma de vida estrechamente ligada a la tierra. Frente a la amplitud de las montañas y del cielo, su tamaño recuerda la humildad de la presencia humana. Sin embargo, su permanencia demuestra también resistencia y continuidad.

El gran árbol del lado derecho puede entenderse como símbolo de fortaleza y protección. Sus raíces parecen profundamente unidas al terreno, mientras sus ramas se elevan hacia la luz. Aunque ha crecido en un paisaje seco y pedregoso, conserva una copa abundante. Su presencia sugiere perseverancia y capacidad de adaptación.

La obra invita a detenerse y contemplar la belleza de un rincón aparentemente sencillo. El camino, las hierbas secas, las piedras, el árbol y la construcción rural forman una escena cotidiana, pero llena de matices. Cada elemento contribuye a transmitir la identidad del lugar. El paisaje parece conservar la memoria de quienes lo han recorrido y habitado.

En conjunto, este cuadro representa un camino de tierra que se adentra en un paisaje montañoso rodeado de vegetación, rocas iluminadas, una pequeña construcción rural y un gran árbol que domina el lado derecho. El cielo azul y las nubes claras aportan luminosidad, mientras que los verdes, ocres y marrones transmiten la calidez de un entorno agreste. El sendero simboliza viaje y descubrimiento; la casa, refugio y presencia humana; y el árbol, resistencia y continuidad. La obra celebra la armonía entre naturaleza y vida rural, mostrando un lugar silencioso que invita a caminar, contemplar y dejarse llevar hacia lo desconocido.

El vendedor y su historia

Somos Pictura Subastas y nuestra misión es brindar un espacio en línea donde los amantes del arte, coleccionistas y entusiastas puedan sumergirse en un amplio repertorio de obras maestras, desde las vanguardias más revolucionarias hasta las joyas clásicas que han resistido el paso del tiempo. Nuestro equipo de expertos curadores ha reunido cuidadosamente una colección diversa y emocionante, seleccionando las piezas más significativas y conmovedoras de distintas épocas y culturas.

Datos

Artista
Joan Canós (1928-2025)
Se vende con marco
No
Vendido por
Galería
Edición
Original
Título de la obra
Hacia la cordillera
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado a mano
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
40 cm
Ancho
60 cm
Estilo
Impresionismo
Periodo
1980-1990
Vendido por
EspañaVerificado
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