Espejo- Cornucopia - 100 cm - Madera - Relieves Clásicos





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Espejo cornucopia barroco en madera, alto 100 cm y ancho 75 cm, siglo 1900–1910, con relieves clásicos y dorados.
Descripción del vendedor
Es un espejo cornucopia barroco de gran tamaño, con sus 100 cm de altura, tallado en madera y perteneciente al siglo XIX, donde la artesanía decimonónica se entrega por completo al lenguaje ornamental clásico. La pieza se reconoce por esa estructura rectangular que, sin embargo, se desborda en los bordes: el marco no es un simple contorno, sino un relieve vivo, profundo, que convierte la superficie en una escenografía.
La madera, oscura y solemne, sirve de base para un juego de dorados que acarician cada curva y cada hoja. En el remate superior domina una gran concha barroca, abierta como un abanico, que actúa casi como un emblema. En la parte inferior, otra concha equilibra la composición, mientras que las esquinas se animan con roleos y motivos vegetales que aportan dinamismo. Todo el marco vibra con esa energía característica del barroco: movimiento, teatralidad, luz que se desliza por los relieves y acentúa su volumen.
Aunque es una pieza del XIX, mantiene la fidelidad al repertorio clásico: simetría, motivos vegetales, ritmo ornamental. Pero lo hace con la intensidad propia de su siglo, con una talla más marcada, más profunda, más expresiva. El resultado es un espejo que no solo refleja, sino que preside: una presencia contundente, histórica, decorativa, capaz de transformar una pared en un pequeño escenario.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un espejo cornucopia barroco de gran tamaño, con sus 100 cm de altura, tallado en madera y perteneciente al siglo XIX, donde la artesanía decimonónica se entrega por completo al lenguaje ornamental clásico. La pieza se reconoce por esa estructura rectangular que, sin embargo, se desborda en los bordes: el marco no es un simple contorno, sino un relieve vivo, profundo, que convierte la superficie en una escenografía.
La madera, oscura y solemne, sirve de base para un juego de dorados que acarician cada curva y cada hoja. En el remate superior domina una gran concha barroca, abierta como un abanico, que actúa casi como un emblema. En la parte inferior, otra concha equilibra la composición, mientras que las esquinas se animan con roleos y motivos vegetales que aportan dinamismo. Todo el marco vibra con esa energía característica del barroco: movimiento, teatralidad, luz que se desliza por los relieves y acentúa su volumen.
Aunque es una pieza del XIX, mantiene la fidelidad al repertorio clásico: simetría, motivos vegetales, ritmo ornamental. Pero lo hace con la intensidad propia de su siglo, con una talla más marcada, más profunda, más expresiva. El resultado es un espejo que no solo refleja, sino que preside: una presencia contundente, histórica, decorativa, capaz de transformar una pared en un pequeño escenario.
Envío certificado y buen embalaje.

