Escultura - Senegal (Sin precio de reserva)





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Descripción del vendedor
una escultora senegalesa originaria de Bignona, en Casamance. Procedente de una linaje de alfareros, aprende desde la infancia a trabajar la arcilla según las tradiciones ancestrales. Pero muy pronto se emancipa de la cerámica utilitaria para desarrollar una obra singular, en la intersección de lo sagrado, lo místico y lo onírico. Seyni Awa Camara esculpe figuras poderosas, a menudo femeninas, a la vez humanas, animales y espirituales. Sus criaturas híbridas, de formas arcaicas y monumentales, parecen surgir de un mundo antiguo, entre sueño y realidad.
Autodidacta, forjó un lenguaje escultórico único, alimentado por mitos, creencias animistas, ritos de fertilidad y relatos transmitidos oralmente. Trabaja sin croquis ni modelo, directamente con sus manos, en una relación instinctiva y casi mística con la tierra. Sus esculturas, cocidas en hogueras al aire libre, están marcadas por una rugosidad bruta y una expresividad inquietante.
Reconocida desde la década de 1980 por instituciones y coleccionistas en África y en Europa, Seyni Awa Camara siguió fuertemente ligada a su pueblo, del que nunca quiso alejarse. Su obra es hoy aclamada como una de las más importantes de la escena contemporánea africana. Ella encarna una voz rara, profundamente enraizada en las espiritualidades africanas, pero universal en su alcance artístico.
una escultora senegalesa originaria de Bignona, en Casamance. Procedente de una linaje de alfareros, aprende desde la infancia a trabajar la arcilla según las tradiciones ancestrales. Pero muy pronto se emancipa de la cerámica utilitaria para desarrollar una obra singular, en la intersección de lo sagrado, lo místico y lo onírico. Seyni Awa Camara esculpe figuras poderosas, a menudo femeninas, a la vez humanas, animales y espirituales. Sus criaturas híbridas, de formas arcaicas y monumentales, parecen surgir de un mundo antiguo, entre sueño y realidad.
Autodidacta, forjó un lenguaje escultórico único, alimentado por mitos, creencias animistas, ritos de fertilidad y relatos transmitidos oralmente. Trabaja sin croquis ni modelo, directamente con sus manos, en una relación instinctiva y casi mística con la tierra. Sus esculturas, cocidas en hogueras al aire libre, están marcadas por una rugosidad bruta y una expresividad inquietante.
Reconocida desde la década de 1980 por instituciones y coleccionistas en África y en Europa, Seyni Awa Camara siguió fuertemente ligada a su pueblo, del que nunca quiso alejarse. Su obra es hoy aclamada como una de las más importantes de la escena contemporánea africana. Ella encarna una voz rara, profundamente enraizada en las espiritualidades africanas, pero universal en su alcance artístico.

