Cáliz - Plata - Gioacchino Belli 1815-22






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Caliz litúrgico de plata atribuido a Gioacchino Belli, Roma, 1815–1822 aproximadamente, en buen estado con desgaste normal y dorado interior, altura 26,5 cm, diámetro de la copa 8,5 cm, diámetro de la base 13 cm, peso 422 g, estilo neoclásico.
Descripción del vendedor
CALIZ LITÚRGICO EN PLATA
Gioacchino Belli
Roma, 1815–1822 aproximadamente
Attribución principal basada en la punzonatura, las características técnicas y el planteamiento estilístico
DATOS CATALOGRAFICOS
Artista / taller: Gioacchino Belli, atribución principal
Lugar de ejecución: Roma
Cronología: 1815–1822 aproximadamente
Objeto: Caliz litúrgico
Materia: Plata, con doradura interna
Técnica: Trabajo en plancha, torneado, repujado, ceselado y doradura
Altura: 26,5 cm
Diámetro de la copa: 8,5 cm
Diámetro de la base: 13 cm
Peso: 422 g
Punzonatura: punzón de taller G11B y sello camerario pontificio posterior a 1815, impresos en varios puntos de la obra
Estado de conservación: Bueno, con normales signos de uso, oxidaciones; doradura interna conservada
DESCRIPCIÓN
Elegante cáliz litúrgico en plata, de proporciones armoniosas y esbeltas, caracterizado por una refinada ornamentación de gusto neoclásico, en la que la sobriedad de la estructura se combina con un repertorio decorativo de derivación tardograndesa.
La copa, de forma tronco-conica ligeramente ensanchada, presenta en la parte inferior una franja ornamentale continua constituida por hojas lanceoladas, talladas en bajo relieve y definidas con esmero en ceselado. la decoración se desarrolla siguiendo un ritmo regular y ordenado, valorando la superficie metálica y subrayando la transición hacia la base de la copa. Una moldura circular, clara y bien marcada, une la copa a la estructura inferior.
La base recoge el lenguaje ornamentale de la copa e introduce la transición al fuste mediante una sucesión calibrada de elementos moldurados y uniones circulares.
El fuste, articulado en varios elementos torneados y moldurados, está construido a través de una sucesión de perfiles circulares, uniones y formas convexas que confieren al conjunto un desarrollo vertical equilibrado. La decoración vegetal, unida a la rigurosa distribución de las molduras, resalta el carácter neoclásico de la pieza.
La base, amplia, circular y escalonada, presenta una franja ornamentale continua con hojas lanceoladas y motivos palmetiformes. El área central, lisa y ligeramente abombada, crea un contraste eficaz con la franja decorada y confiere a la base una estructura visualmente sólida pero, a la vez, elegante.
El interior de la copa está dorado, conforme al uso litúrgico tradicional de la obra. La superficie exterior conserva una pátina de uso y difusas huellas del trabajo manual, particularmente legibles en las zonas decoradas, elementos que contribuyen a la percepción de autenticidad y de la calidad artesanal de la obra.
PUNZONATURA
El cáliz lleva varios punzones, impresos en la copa, en la base y en la base, circunstancia de especial interés para la identificación y la clasificación cronológica de la obra.
Entre las marcas es reconocible el punzón de taller G11B, acompañado del sello camerario pontificio introducido con la reforma de punzonatura de 1815.
La presencia de este sistema de marcas constituye un elemento cronológico importante y permite situar la pieza dentro de la orfebrería romana posterior a 1815.
Cabe subrayar que el punzón G11B está documentado en relación con el taller de Gioacchino Belli y se sabe que fue utilizado también por su hijo Pietro Belli en el periodo inmediatamente posterior a la muerte del padre.
Tal circunstancia hace teóricamente posible una datación de la pieza hasta aproximadamente 1825. Sin embargo, en el caso concreto del presente cáliz, la conjunción de características estilísticas y técnicas —la calidad del ornato vegetal, la impostación neoclásica de la estructura, la distribución de las molduras y la relación equilibrada entre la decoración y la estructura arquitectónica— induce a considerar más probable una realización dentro de la producción de Gioacchino Belli, y en particular en el periodo comprendido entre 1815 y 1822.
Atribución propuesta
Gioacchino Belli, atribución principal
Roma, 1815–1822 aproximadamente
INCUADRAMIENTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
El cáliz se inscribe en la producción de la platería romana de las primeras décadas del siglo XIX, en una fase caracterizada por la progresiva afirmación del gusto neoclásico, acompañada de la permanencia de motivos ornamentales de ascendencia tardograndesa.
La estructura del objeto, rigurosamente articulada a través de molduras y perfiles geométricos, se enriquece con un repertorio vegetal compuesto principalmente por hojas lanceoladas y motivos palmetiformes. La decoración no opaca la estructura arquitectónica del cáliz, sino que se integra armoniosamente con ella, según un principio de equilibrio particularmente significativo para la cultura neoclásica.
La construcción del fuste, la anchura de la base y la distribución ordenada de las distintas partes confieren a la pieza un carácter a la vez elegante, solemne y funcional a su uso litúrgico.
La calidad del trabajo en relieve y ceselo, unida al torneado de los elementos estructurales y a la doradura interna de la copa, evidencia una producción de alto nivel artesanal cualificado.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
El cáliz se presenta en buen estado de conservación, considerando la época y la destinación de uso.
Son visibles signos normales de uso, oxidaciones, además de las huellas naturales del trabajo manual. La decoración en relieves y ceselo es en conjunto legible y bien conservada.
La doradura interna de la copa se conserva, manteniendo reconocible la función litúrgica original del objeto.
CALIZ LITÚRGICO EN PLATA
Gioacchino Belli
Roma, 1815–1822 aproximadamente
Attribución principal basada en la punzonatura, las características técnicas y el planteamiento estilístico
DATOS CATALOGRAFICOS
Artista / taller: Gioacchino Belli, atribución principal
Lugar de ejecución: Roma
Cronología: 1815–1822 aproximadamente
Objeto: Caliz litúrgico
Materia: Plata, con doradura interna
Técnica: Trabajo en plancha, torneado, repujado, ceselado y doradura
Altura: 26,5 cm
Diámetro de la copa: 8,5 cm
Diámetro de la base: 13 cm
Peso: 422 g
Punzonatura: punzón de taller G11B y sello camerario pontificio posterior a 1815, impresos en varios puntos de la obra
Estado de conservación: Bueno, con normales signos de uso, oxidaciones; doradura interna conservada
DESCRIPCIÓN
Elegante cáliz litúrgico en plata, de proporciones armoniosas y esbeltas, caracterizado por una refinada ornamentación de gusto neoclásico, en la que la sobriedad de la estructura se combina con un repertorio decorativo de derivación tardograndesa.
La copa, de forma tronco-conica ligeramente ensanchada, presenta en la parte inferior una franja ornamentale continua constituida por hojas lanceoladas, talladas en bajo relieve y definidas con esmero en ceselado. la decoración se desarrolla siguiendo un ritmo regular y ordenado, valorando la superficie metálica y subrayando la transición hacia la base de la copa. Una moldura circular, clara y bien marcada, une la copa a la estructura inferior.
La base recoge el lenguaje ornamentale de la copa e introduce la transición al fuste mediante una sucesión calibrada de elementos moldurados y uniones circulares.
El fuste, articulado en varios elementos torneados y moldurados, está construido a través de una sucesión de perfiles circulares, uniones y formas convexas que confieren al conjunto un desarrollo vertical equilibrado. La decoración vegetal, unida a la rigurosa distribución de las molduras, resalta el carácter neoclásico de la pieza.
La base, amplia, circular y escalonada, presenta una franja ornamentale continua con hojas lanceoladas y motivos palmetiformes. El área central, lisa y ligeramente abombada, crea un contraste eficaz con la franja decorada y confiere a la base una estructura visualmente sólida pero, a la vez, elegante.
El interior de la copa está dorado, conforme al uso litúrgico tradicional de la obra. La superficie exterior conserva una pátina de uso y difusas huellas del trabajo manual, particularmente legibles en las zonas decoradas, elementos que contribuyen a la percepción de autenticidad y de la calidad artesanal de la obra.
PUNZONATURA
El cáliz lleva varios punzones, impresos en la copa, en la base y en la base, circunstancia de especial interés para la identificación y la clasificación cronológica de la obra.
Entre las marcas es reconocible el punzón de taller G11B, acompañado del sello camerario pontificio introducido con la reforma de punzonatura de 1815.
La presencia de este sistema de marcas constituye un elemento cronológico importante y permite situar la pieza dentro de la orfebrería romana posterior a 1815.
Cabe subrayar que el punzón G11B está documentado en relación con el taller de Gioacchino Belli y se sabe que fue utilizado también por su hijo Pietro Belli en el periodo inmediatamente posterior a la muerte del padre.
Tal circunstancia hace teóricamente posible una datación de la pieza hasta aproximadamente 1825. Sin embargo, en el caso concreto del presente cáliz, la conjunción de características estilísticas y técnicas —la calidad del ornato vegetal, la impostación neoclásica de la estructura, la distribución de las molduras y la relación equilibrada entre la decoración y la estructura arquitectónica— induce a considerar más probable una realización dentro de la producción de Gioacchino Belli, y en particular en el periodo comprendido entre 1815 y 1822.
Atribución propuesta
Gioacchino Belli, atribución principal
Roma, 1815–1822 aproximadamente
INCUADRAMIENTO HISTÓRICO-ARTÍSTICO
El cáliz se inscribe en la producción de la platería romana de las primeras décadas del siglo XIX, en una fase caracterizada por la progresiva afirmación del gusto neoclásico, acompañada de la permanencia de motivos ornamentales de ascendencia tardograndesa.
La estructura del objeto, rigurosamente articulada a través de molduras y perfiles geométricos, se enriquece con un repertorio vegetal compuesto principalmente por hojas lanceoladas y motivos palmetiformes. La decoración no opaca la estructura arquitectónica del cáliz, sino que se integra armoniosamente con ella, según un principio de equilibrio particularmente significativo para la cultura neoclásica.
La construcción del fuste, la anchura de la base y la distribución ordenada de las distintas partes confieren a la pieza un carácter a la vez elegante, solemne y funcional a su uso litúrgico.
La calidad del trabajo en relieve y ceselo, unida al torneado de los elementos estructurales y a la doradura interna de la copa, evidencia una producción de alto nivel artesanal cualificado.
ESTADO DE CONSERVACIÓN
El cáliz se presenta en buen estado de conservación, considerando la época y la destinación de uso.
Son visibles signos normales de uso, oxidaciones, además de las huellas naturales del trabajo manual. La decoración en relieves y ceselo es en conjunto legible y bien conservada.
La doradura interna de la copa se conserva, manteniendo reconocible la función litúrgica original del objeto.
