Mario Ros (XX) - La aguadora





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La aguadora, pintura al óleo sobre lienzo tablero de 2012 de Mario Ros (XX), España, 30 cm de alto por 20 cm de ancho, firmado a mano, edición original, que representa cultura popular y fechada 2010–2020, en buen estado.
Descripción del vendedor
Esta encantadora pintura ejecutada al óleo sobre lienzo en tablero, de pequeño formato, representa a una joven campesina en un humilde interior rural, ocupada en una tarea cotidiana mientras sostiene un recipiente . La sencillez de la escena se transforma en una imagen de gran calidez y humanidad gracias a la expresiva mirada de la protagonista, cuya actitud transmite serenidad, naturalidad y cierta intimidad.
La composición se organiza alrededor de la figura femenina, que destaca sobre un fondo de tonalidades oscuras. El pañuelo rojo que cubre su cabeza y la blusa de intenso rosa aportan luminosidad y establecen un atractivo contrapunto frente a los profundos marrones, verdes y tierras del entorno. El recipiente situado en primer plano y las piezas de cerámica insinuadas en la estantería contribuyen a reforzar el carácter costumbrista de la escena.
Desde el punto de vista técnico, la obra evidencia un notable dominio del óleo, especialmente apreciable en el tratamiento de la materia pictórica. El artista emplea una pincelada visible, enérgica y de considerable riqueza textural, recurriendo a pequeños empastes y superposiciones de color para construir los volúmenes. En el rostro, por el contrario, la pincelada se vuelve más precisa y delicada, permitiendo modelar las facciones y las carnaciones mediante sutiles transiciones de luces y sombras.
Destaca especialmente el tratamiento de los tejidos. El pañuelo rojo está construido mediante diferentes matices de carmín, bermellón, tierras y luces anaranjadas, mientras que la falda combina ocres, verdes y marrones mediante pinceladas superpuestas que sugieren eficazmente su textura y volumen. El contraste entre estas zonas matéricas y las áreas más oscuras del fondo genera una interesante sensación de profundidad.
La iluminación, inspirada en el claroscuro tradicional, concentra la atención sobre el rostro, las manos y las prendas, creando una atmósfera íntima y envolvente.
Una obra de marcado carácter costumbrista, gran fuerza expresiva pese a su reducido formato y excelente aprovechamiento de la materia y el color, especialmente atractiva para coleccionistas que valoran la pintura figurativa de ambiente rural y la expresividad de la pincelada.
Esta encantadora pintura ejecutada al óleo sobre lienzo en tablero, de pequeño formato, representa a una joven campesina en un humilde interior rural, ocupada en una tarea cotidiana mientras sostiene un recipiente . La sencillez de la escena se transforma en una imagen de gran calidez y humanidad gracias a la expresiva mirada de la protagonista, cuya actitud transmite serenidad, naturalidad y cierta intimidad.
La composición se organiza alrededor de la figura femenina, que destaca sobre un fondo de tonalidades oscuras. El pañuelo rojo que cubre su cabeza y la blusa de intenso rosa aportan luminosidad y establecen un atractivo contrapunto frente a los profundos marrones, verdes y tierras del entorno. El recipiente situado en primer plano y las piezas de cerámica insinuadas en la estantería contribuyen a reforzar el carácter costumbrista de la escena.
Desde el punto de vista técnico, la obra evidencia un notable dominio del óleo, especialmente apreciable en el tratamiento de la materia pictórica. El artista emplea una pincelada visible, enérgica y de considerable riqueza textural, recurriendo a pequeños empastes y superposiciones de color para construir los volúmenes. En el rostro, por el contrario, la pincelada se vuelve más precisa y delicada, permitiendo modelar las facciones y las carnaciones mediante sutiles transiciones de luces y sombras.
Destaca especialmente el tratamiento de los tejidos. El pañuelo rojo está construido mediante diferentes matices de carmín, bermellón, tierras y luces anaranjadas, mientras que la falda combina ocres, verdes y marrones mediante pinceladas superpuestas que sugieren eficazmente su textura y volumen. El contraste entre estas zonas matéricas y las áreas más oscuras del fondo genera una interesante sensación de profundidad.
La iluminación, inspirada en el claroscuro tradicional, concentra la atención sobre el rostro, las manos y las prendas, creando una atmósfera íntima y envolvente.
Una obra de marcado carácter costumbrista, gran fuerza expresiva pese a su reducido formato y excelente aprovechamiento de la materia y el color, especialmente atractiva para coleccionistas que valoran la pintura figurativa de ambiente rural y la expresividad de la pincelada.

