René Magritte (1898-1967) - La Flèche de Zénon





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Rene Magritte, La Flecha de Zenón, litografía en edición limitada (300 copias) sobre vellum BFK Rives, 44 × 30 cm, firmada a mano por Charly Herscovici y con el sello de la Sucesión Magritte, Bélgica, años 2000.
Descripción del vendedor
René Magritte (1898-1967) (d'après) -firmado a mano en lápiz por el Sr. Charly Herscovici, Presidente de la Fundación MAGRITTE
Litografía en papel vélin BFK Rives.
Numerada / 300 copias, firmada en la impresión
Litografía realizada bajo el control de la Sucesión Magritte, autenticada por el sello ciego Sucesión, firmada en la piedra en la esquina inferior izquierda y firmada a mano en lápiz por el Sr. Charly Herscovici, Presidente de la Fundación MAGRITTE (con la inicial en el mismo lado del número)
Dimensiones: 44x30 cm.
René Magritte, el renombrado surrealista belga, creó varias obras intrigantes que juegan con los temas de ventanas, esferas y nubes. Un ejemplo notable es su pintura de 1964 "Le Tombeau des Lutteurs" (La Tumba de los Luchadores), aunque a menudo se la conoce simplemente por sus elementos visuales debido a su composición llamativa, casi arquetípica.
En esta pieza cautivadora, una ventana actúa como marco de una escena inesperada. En lugar de revelar un paisaje exterior convencional, el espectador se enfrenta a un gran objeto esférico, perfectamente redondo, que suele describirse como una roca o un planeta, que parece estar suspendido directamente fuera del cristal de la ventana. Esta esfera no descansa sobre nada; flota simplemente en medio de la vista. Sobre y alrededor de este enigmático orbe, nubes estilizadas llenan el cielo, representadas con la calidad precisa pero oníaca característica de Magritte.
La interacción de estos elementos crea una sensación de familiaridad y de extrañeza profunda. La ventana, normalmente un portal a la realidad, aquí presenta una visión imposible. La esfera, un objeto de forma geométrica perfecta, desafía la gravedad y el contexto natural. Las nubes, aunque naturales, contribuyen a la atmósfera general inquietante al formar parte de este tablado extraño. Magritte utiliza magistralmente estos motivos comunes para desafiar la percepción, invitando al espectador a cuestionar qué es real, qué es imaginado y la propia naturaleza de la representación.
René Magritte (1898-1967) (d'après) -firmado a mano en lápiz por el Sr. Charly Herscovici, Presidente de la Fundación MAGRITTE
Litografía en papel vélin BFK Rives.
Numerada / 300 copias, firmada en la impresión
Litografía realizada bajo el control de la Sucesión Magritte, autenticada por el sello ciego Sucesión, firmada en la piedra en la esquina inferior izquierda y firmada a mano en lápiz por el Sr. Charly Herscovici, Presidente de la Fundación MAGRITTE (con la inicial en el mismo lado del número)
Dimensiones: 44x30 cm.
René Magritte, el renombrado surrealista belga, creó varias obras intrigantes que juegan con los temas de ventanas, esferas y nubes. Un ejemplo notable es su pintura de 1964 "Le Tombeau des Lutteurs" (La Tumba de los Luchadores), aunque a menudo se la conoce simplemente por sus elementos visuales debido a su composición llamativa, casi arquetípica.
En esta pieza cautivadora, una ventana actúa como marco de una escena inesperada. En lugar de revelar un paisaje exterior convencional, el espectador se enfrenta a un gran objeto esférico, perfectamente redondo, que suele describirse como una roca o un planeta, que parece estar suspendido directamente fuera del cristal de la ventana. Esta esfera no descansa sobre nada; flota simplemente en medio de la vista. Sobre y alrededor de este enigmático orbe, nubes estilizadas llenan el cielo, representadas con la calidad precisa pero oníaca característica de Magritte.
La interacción de estos elementos crea una sensación de familiaridad y de extrañeza profunda. La ventana, normalmente un portal a la realidad, aquí presenta una visión imposible. La esfera, un objeto de forma geométrica perfecta, desafía la gravedad y el contexto natural. Las nubes, aunque naturales, contribuyen a la atmósfera general inquietante al formar parte de este tablado extraño. Magritte utiliza magistralmente estos motivos comunes para desafiar la percepción, invitando al espectador a cuestionar qué es real, qué es imaginado y la propia naturaleza de la representación.

