Laurent Benaïm - Curious Encounters (First Edition) - 2019





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Descripción del vendedor
Hacer el amor
La fotografía sexual de Laurent Benaïm
“I’ve always been fascinated by sex, the diversity of practices, the will and perseverance of people to realize their fantasies,” says Paris photographer Laurent Benaïm. “These moments of pleasure captivate me in all their forms: the beautiful, the ugly. I have no criteria for aesthetic selection, only the expression of human desire interests me.”
“Siempre me ha fascinado el sexo, la diversidad de prácticas, la voluntad y la perseverancia de las personas para hacer realidad sus fantasías,” dice el fotógrafo parisino Laurent Benaïm. “Estos momentos de placer me cautivan en todas sus formas: lo bello, lo feo. No tengo criterios de selección estética; me interesa únicamente la expresión del deseo humano.”
That said, Monsieur Benaïm seldom photographs simple desire or simple sex acts. His models, he insists, run the show, bringing their uncommon interests to his studio; he acts only as witness and documentarian, offering his creative encouragement and nonjudgmental camera. He shoots only amateurs, people whose lives range from button-down white collar to transient to circus sideshow. They are young and old, straight, gay and transgender, able bodied, ample bodied and oddly bodied. They have been coming to Benaïm’s large commercial studio in the Parisian suburb of Montreuil since 1999, first a trickle, then a flood, as word spread that their quirks and obsessions would not just be embraced, but transformed into art, through a painstaking 19th-century print technique little used in the last 100 years.
Dicho eso, el señor Benaïm rara vez fotografía un deseo simple o actos sexuales simples. Sus modelos, insiste, llevan la iniciativa, trayendo a su estudio sus intereses poco comunes; él actúa solo como testigo y documental, ofreciendo su aliento creativo y una cámara sin juicios. Solo retrata a amateurs, personas cuyas vidas van desde ejecutivos de cuello blanco hasta transeúntes transitorios y artistas de un circo. Son jóvenes y mayores, heterosexuales, homosexuales y transgénero, con cuerpos sanos, cuerpos corpulentos y cuerpos inusuales. Acuden al gran estudio comercial de Benaïm en el suburbio parisino de Montreuil desde 1999, al principio en pequeña medida, luego en oleada, a medida que se difundía la noticia de que sus rarezas y obsesiones no solo serían aceptadas, sino transformadas en arte, mediante una minuciosa técnica de impresión del siglo XIX poco utilizada en los últimos 100 años.
Benaïm obtuvo su título de fotógrafo en 1982. Se afincó como fotógrafo convencional, pero en el fondo era pictorialista, siempre buscando maneras de vencer el realismo fotográfico. En 1991 vio una foto antigua con exactamente el aspecto que buscaba y, mediante ensayo y error, se enseñó a sí mismo el proceso de goma dicromatada. Es tedioso, huele mal y probablemente es tóxico, pero Benaïm lo ha usado exclusivamente desde 1996, dando a sus impactantes fotos sexuales la apariencia de postales francesas descomunales, impresas, tal vez, en el húmedo sótano de un burdel de la Belle Époque.
La técnica atenúa la extremidad de su sujeto, lo que ha llevado a exposiciones en París, Berlín, Milán, Luxemburgo, Zúrich y, con razón, en el Kinsey Institute for Sexual Research en Bloomington, Indiana.
Laurent Benaïm presenta 300 de las más de 1,000 fotos del fotógrafo en lo que será uno de los volúmenes más transgresores ―y comentados― de TASCHEN, con una introducción de la editora Dian Hanson
El vendedor y su historia
Hacer el amor
La fotografía sexual de Laurent Benaïm
“I’ve always been fascinated by sex, the diversity of practices, the will and perseverance of people to realize their fantasies,” says Paris photographer Laurent Benaïm. “These moments of pleasure captivate me in all their forms: the beautiful, the ugly. I have no criteria for aesthetic selection, only the expression of human desire interests me.”
“Siempre me ha fascinado el sexo, la diversidad de prácticas, la voluntad y la perseverancia de las personas para hacer realidad sus fantasías,” dice el fotógrafo parisino Laurent Benaïm. “Estos momentos de placer me cautivan en todas sus formas: lo bello, lo feo. No tengo criterios de selección estética; me interesa únicamente la expresión del deseo humano.”
That said, Monsieur Benaïm seldom photographs simple desire or simple sex acts. His models, he insists, run the show, bringing their uncommon interests to his studio; he acts only as witness and documentarian, offering his creative encouragement and nonjudgmental camera. He shoots only amateurs, people whose lives range from button-down white collar to transient to circus sideshow. They are young and old, straight, gay and transgender, able bodied, ample bodied and oddly bodied. They have been coming to Benaïm’s large commercial studio in the Parisian suburb of Montreuil since 1999, first a trickle, then a flood, as word spread that their quirks and obsessions would not just be embraced, but transformed into art, through a painstaking 19th-century print technique little used in the last 100 years.
Dicho eso, el señor Benaïm rara vez fotografía un deseo simple o actos sexuales simples. Sus modelos, insiste, llevan la iniciativa, trayendo a su estudio sus intereses poco comunes; él actúa solo como testigo y documental, ofreciendo su aliento creativo y una cámara sin juicios. Solo retrata a amateurs, personas cuyas vidas van desde ejecutivos de cuello blanco hasta transeúntes transitorios y artistas de un circo. Son jóvenes y mayores, heterosexuales, homosexuales y transgénero, con cuerpos sanos, cuerpos corpulentos y cuerpos inusuales. Acuden al gran estudio comercial de Benaïm en el suburbio parisino de Montreuil desde 1999, al principio en pequeña medida, luego en oleada, a medida que se difundía la noticia de que sus rarezas y obsesiones no solo serían aceptadas, sino transformadas en arte, mediante una minuciosa técnica de impresión del siglo XIX poco utilizada en los últimos 100 años.
Benaïm obtuvo su título de fotógrafo en 1982. Se afincó como fotógrafo convencional, pero en el fondo era pictorialista, siempre buscando maneras de vencer el realismo fotográfico. En 1991 vio una foto antigua con exactamente el aspecto que buscaba y, mediante ensayo y error, se enseñó a sí mismo el proceso de goma dicromatada. Es tedioso, huele mal y probablemente es tóxico, pero Benaïm lo ha usado exclusivamente desde 1996, dando a sus impactantes fotos sexuales la apariencia de postales francesas descomunales, impresas, tal vez, en el húmedo sótano de un burdel de la Belle Époque.
La técnica atenúa la extremidad de su sujeto, lo que ha llevado a exposiciones en París, Berlín, Milán, Luxemburgo, Zúrich y, con razón, en el Kinsey Institute for Sexual Research en Bloomington, Indiana.
Laurent Benaïm presenta 300 de las más de 1,000 fotos del fotógrafo en lo que será uno de los volúmenes más transgresores ―y comentados― de TASCHEN, con una introducción de la editora Dian Hanson

