Spanish School (XX) - The Peasants' Concert






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
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Concierto de campesinos es una pintura al óleo española, realizada entre 1970 y 1980, edición original, con marco, 73 × 92 cm (77 × 96 cm con marco).
Descripción del vendedor
Escuela española, segunda mitad del siglo XX
Concierto de campesinos — 1977
Autoría: Escuela española
Título: Concierto de campesinos
Técnica: óleo sobre lienzo
Fecha: 1977
Firma / inscripción: firmada “Plaza” y fechada “77” en el ángulo inferior izquierdo
Medidas del lienzo: 73 × 92 cm
Medidas totales con marco: 77 × 96 cm
Estilo: figuración expresionista de raíz postimpresionista
Procedencia: colección particular
Descripción
Singular óleo sobre lienzo fechado en 1977 y firmado “Plaza”, concebido como una vibrante escena de vida rural en la que el descanso de los trabajadores se transforma en un pequeño concierto improvisado en mitad del campo.
Bajo la amplitud de un cielo luminoso y frente a la extensión dorada de los campos de cereal, varios campesinos se reúnen junto a una carreta. Lejos de representar únicamente el reposo tras el trabajo, la escena parece capturar uno de esos momentos espontáneos en los que la música rompe la dureza de la jornada y convierte unos minutos de descanso en celebración colectiva.
El grupo central se articula como una auténtica alegoría de la música popular y de la convivencia. Los personajes parecen tocar, escuchar, conversar y acompañarse entre sí, formando un círculo humano cerrado sobre sí mismo mientras el paisaje continúa desplegándose a su alrededor.
La obra recoge así algo profundamente universal: la capacidad de la música para aparecer allí donde aparentemente no hay escenario, ni público, ni ceremonia. Una especie de jam session campesina, nacida de manera espontánea entre trabajadores, en la que el campo se convierte por unos instantes en sala de conciertos.
Pincelada, materia y expresión
El lenguaje pictórico posee una marcada personalidad.
La superficie está construida mediante una pincelada suelta, empastada y gestual, combinada con amplias aplicaciones a espátula. El artista deja visibles los recorridos del pincel, los arrastres de materia y, en determinadas zonas, la propia trama del lienzo.
El paisaje se aproxima por momentos a la abstracción. El cielo se desarrolla mediante largas ondulaciones de blancos, cremas, azules muy pálidos y rosados, mientras los campos se resuelven mediante una extensa gama de amarillos, ocres y tierras.
Esta libertad material aporta a la pintura una sensibilidad de raíz postimpresionista, aunque la deformación de las figuras, el vigor del dibujo y el protagonismo emocional del color acercan igualmente la obra a la figuración expresionista española de la segunda mitad del siglo XX.
El grupo humano
Las figuras constituyen el verdadero corazón de la composición.
Rostros, manos y cuerpos están descritos mediante contornos oscuros y nerviosos, deliberadamente alejados de una representación académica. El artista busca carácter antes que perfección anatómica.
Los personajes se aprietan unos contra otros junto a la rueda de la carreta, formando una masa compacta y dinámica. La gran rueda situada en el extremo derecho funciona como cierre visual de la escena y refuerza la sensación de encontrarnos ante un instante detenido en medio de un desplazamiento o jornada de trabajo.
En segundo término, dos figuras se alejan atravesando los campos, introduciendo profundidad y recordándonos que la vida laboral continúa más allá de este breve paréntesis musical.
Música, trabajo y vida cotidiana
Uno de los mayores atractivos de la obra reside precisamente en esa convivencia entre trabajo y celebración.
Durante siglos, música y labores agrícolas estuvieron profundamente relacionadas: canciones de siega, cantos de trabajo, reuniones improvisadas y pequeños momentos musicales acompañaban la vida comunitaria en el medio rural.
Concierto de campesinos convierte ese universo en el verdadero tema de la pintura.
No encontramos un concierto formal, sino algo quizá más hermoso: música creada entre amigos y compañeros durante una pausa de la jornada, sin escenario ni espectadores, simplemente por el placer de compartirla.
Esa lectura aporta a la escena una dimensión casi alegórica: frente a la inmensidad del paisaje y la dureza del trabajo, la música aparece como espacio de descanso, comunidad y libertad.
Firma y autoría
La obra se encuentra claramente firmada “Plaza” y fechada “77” en el ángulo inferior izquierdo.
La identidad completa del artista permanece actualmente por determinar, motivo por el cual la pintura se presenta prudentemente como Escuela Española, segunda mitad del siglo XX.
La firma constituye, no obstante, una interesante vía de investigación abierta para el futuro propietario.
Estado de conservación
Estado general acorde con su antigüedad. Se observan craquelados e irregularidades fundamentalmente asociados a las zonas de mayor carga matérica, además de pequeños signos normales del paso del tiempo.
La pintura conserva una superficie especialmente rica en empastes, arrastres, pinceladas y aplicaciones de espátula, esenciales para comprender su lenguaje plástico.
Medidas del lienzo: 73 × 92 cm
Medidas totales con marco: 77 × 96 cm
El marco se incluye como regalo y no será objeto de reclamación.
Barcelona Art Gallery realiza los envíos mediante empresa profesional especializada, utilizando cajas a medida y protecciones de foam. Se realizan envíos a todo el mundo. Los posibles sobrecostes derivados del gran formato o de determinados destinos continentales o extracomunitarios correrán a cargo del comprador.
El vendedor y su historia
Escuela española, segunda mitad del siglo XX
Concierto de campesinos — 1977
Autoría: Escuela española
Título: Concierto de campesinos
Técnica: óleo sobre lienzo
Fecha: 1977
Firma / inscripción: firmada “Plaza” y fechada “77” en el ángulo inferior izquierdo
Medidas del lienzo: 73 × 92 cm
Medidas totales con marco: 77 × 96 cm
Estilo: figuración expresionista de raíz postimpresionista
Procedencia: colección particular
Descripción
Singular óleo sobre lienzo fechado en 1977 y firmado “Plaza”, concebido como una vibrante escena de vida rural en la que el descanso de los trabajadores se transforma en un pequeño concierto improvisado en mitad del campo.
Bajo la amplitud de un cielo luminoso y frente a la extensión dorada de los campos de cereal, varios campesinos se reúnen junto a una carreta. Lejos de representar únicamente el reposo tras el trabajo, la escena parece capturar uno de esos momentos espontáneos en los que la música rompe la dureza de la jornada y convierte unos minutos de descanso en celebración colectiva.
El grupo central se articula como una auténtica alegoría de la música popular y de la convivencia. Los personajes parecen tocar, escuchar, conversar y acompañarse entre sí, formando un círculo humano cerrado sobre sí mismo mientras el paisaje continúa desplegándose a su alrededor.
La obra recoge así algo profundamente universal: la capacidad de la música para aparecer allí donde aparentemente no hay escenario, ni público, ni ceremonia. Una especie de jam session campesina, nacida de manera espontánea entre trabajadores, en la que el campo se convierte por unos instantes en sala de conciertos.
Pincelada, materia y expresión
El lenguaje pictórico posee una marcada personalidad.
La superficie está construida mediante una pincelada suelta, empastada y gestual, combinada con amplias aplicaciones a espátula. El artista deja visibles los recorridos del pincel, los arrastres de materia y, en determinadas zonas, la propia trama del lienzo.
El paisaje se aproxima por momentos a la abstracción. El cielo se desarrolla mediante largas ondulaciones de blancos, cremas, azules muy pálidos y rosados, mientras los campos se resuelven mediante una extensa gama de amarillos, ocres y tierras.
Esta libertad material aporta a la pintura una sensibilidad de raíz postimpresionista, aunque la deformación de las figuras, el vigor del dibujo y el protagonismo emocional del color acercan igualmente la obra a la figuración expresionista española de la segunda mitad del siglo XX.
El grupo humano
Las figuras constituyen el verdadero corazón de la composición.
Rostros, manos y cuerpos están descritos mediante contornos oscuros y nerviosos, deliberadamente alejados de una representación académica. El artista busca carácter antes que perfección anatómica.
Los personajes se aprietan unos contra otros junto a la rueda de la carreta, formando una masa compacta y dinámica. La gran rueda situada en el extremo derecho funciona como cierre visual de la escena y refuerza la sensación de encontrarnos ante un instante detenido en medio de un desplazamiento o jornada de trabajo.
En segundo término, dos figuras se alejan atravesando los campos, introduciendo profundidad y recordándonos que la vida laboral continúa más allá de este breve paréntesis musical.
Música, trabajo y vida cotidiana
Uno de los mayores atractivos de la obra reside precisamente en esa convivencia entre trabajo y celebración.
Durante siglos, música y labores agrícolas estuvieron profundamente relacionadas: canciones de siega, cantos de trabajo, reuniones improvisadas y pequeños momentos musicales acompañaban la vida comunitaria en el medio rural.
Concierto de campesinos convierte ese universo en el verdadero tema de la pintura.
No encontramos un concierto formal, sino algo quizá más hermoso: música creada entre amigos y compañeros durante una pausa de la jornada, sin escenario ni espectadores, simplemente por el placer de compartirla.
Esa lectura aporta a la escena una dimensión casi alegórica: frente a la inmensidad del paisaje y la dureza del trabajo, la música aparece como espacio de descanso, comunidad y libertad.
Firma y autoría
La obra se encuentra claramente firmada “Plaza” y fechada “77” en el ángulo inferior izquierdo.
La identidad completa del artista permanece actualmente por determinar, motivo por el cual la pintura se presenta prudentemente como Escuela Española, segunda mitad del siglo XX.
La firma constituye, no obstante, una interesante vía de investigación abierta para el futuro propietario.
Estado de conservación
Estado general acorde con su antigüedad. Se observan craquelados e irregularidades fundamentalmente asociados a las zonas de mayor carga matérica, además de pequeños signos normales del paso del tiempo.
La pintura conserva una superficie especialmente rica en empastes, arrastres, pinceladas y aplicaciones de espátula, esenciales para comprender su lenguaje plástico.
Medidas del lienzo: 73 × 92 cm
Medidas totales con marco: 77 × 96 cm
El marco se incluye como regalo y no será objeto de reclamación.
Barcelona Art Gallery realiza los envíos mediante empresa profesional especializada, utilizando cajas a medida y protecciones de foam. Se realizan envíos a todo el mundo. Los posibles sobrecostes derivados del gran formato o de determinados destinos continentales o extracomunitarios correrán a cargo del comprador.
