Damià Torres (1921) - El rincón secreto






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« El rincón secreto », óleo sobre tela de 1970-1980, España, de Damià Torres, firmado a mano y en buen estado, dimensiones 27 × 35 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damià Torres, que representa un frondoso bosque atravesado por un tranquilo curso de agua, donde la luz y la vegetación crean una atmósfera serena y envolvente. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un frondoso paisaje boscoso atravesado por un pequeño curso de agua, en el que la vegetación ocupa prácticamente toda la composición. Los árboles se elevan desde ambas orillas y forman una envolvente estructura natural de troncos, ramas y hojas. La escena transmite la sensación de encontrarse en un rincón apartado y silencioso, protegido por la espesura del bosque y alejado de cualquier actividad urbana.
El agua aparece en la zona inferior como una superficie tranquila que refleja parcialmente los colores de los árboles y del cielo. Sus tonalidades verdes, grises, violetas y azuladas se combinan con pequeñas manchas amarillas, rojizas y anaranjadas. Estos reflejos alargan visualmente las formas de la vegetación y aportan profundidad a la escena, creando una suave continuidad entre el paisaje real y su imagen invertida.
Las orillas están cubiertas por abundantes plantas, hierbas y pequeños arbustos. En el primer plano, la vegetación se presenta densa y llena de matices, con verdes claros y oscuros que se entremezclan con tonos ocres, marrones y amarillos. Esta riqueza cromática sugiere un entorno húmedo y fértil, donde las plantas crecen libremente alrededor del agua.
Los árboles constituyen los verdaderos protagonistas del paisaje. Sus troncos se distribuyen de forma irregular y muestran diferentes inclinaciones, grosores y colores. Algunos se elevan rectos, mientras que otros se curvan o se inclinan hacia el centro de la composición. Esta variedad genera un ritmo natural y conduce la mirada a través del bosque, como si existieran numerosos caminos posibles entre la vegetación.
En la zona derecha destacan varios árboles de troncos oscuros y rojizos que se inclinan ligeramente sobre el agua. Sus ramas se extienden hacia la parte superior y crean una estructura abierta por la que se filtran pequeños fragmentos del cielo. La fuerza de estos troncos contrasta con la ligereza de las hojas, aportando estabilidad y carácter a toda la escena.
El lado izquierdo aparece dominado por una vegetación más compacta y sombría. Allí se concentran verdes profundos, marrones y pequeños destellos amarillos que sugieren hojas iluminadas por el sol. Algunos claros permiten descubrir espacios escondidos entre los árboles, despertando la curiosidad por aquello que podría encontrarse más allá del primer grupo de troncos.
En el centro del cuadro se abre una zona más luminosa que permite dirigir la mirada hacia el fondo. A través de los árboles se adivina un espacio despejado, quizá una pradera, la continuación del arroyo o la orilla opuesta de un pequeño lago. Esta apertura proporciona profundidad y evita que el bosque resulte completamente cerrado, ofreciendo una salida visual hacia la distancia.
La luz parece filtrarse desde la parte superior y avanzar de manera irregular entre las ramas. Algunas hojas y zonas de hierba adquieren tonalidades amarillas y verdes muy brillantes, mientras que otras permanecen sumergidas en sombras azuladas y violetas. Este juego de luces crea una atmósfera cambiante, propia de un día en el que el sol aparece y desaparece entre las copas de los árboles.
La gama cromática está dominada por verdes, ocres y marrones, aunque también aparecen numerosos matices azules, violetas, rosados y amarillos. Estas variaciones enriquecen el paisaje y transmiten la diversidad de la naturaleza. Los colores más luminosos aportan frescura y vitalidad, mientras que las zonas oscuras refuerzan la profundidad y el misterio del bosque.
La ausencia de figuras humanas permite imaginar un lugar detenido en el tiempo, habitado únicamente por los sonidos del agua, el viento y las hojas. La escena invita a contemplar con calma cada rincón, desde los reflejos del primer plano hasta las ramas más altas. También despierta una sensación de refugio, como si el espectador hubiera descubierto un espacio secreto y protegido dentro del bosque.
En conjunto, este cuadro representa un rincón natural lleno de vegetación, árboles y reflejos, donde un tranquilo curso de agua atraviesa el interior del bosque. La variedad de verdes, la luz filtrada entre las ramas y la profundidad de la composición crean una atmósfera serena y envolvente. Es una obra que celebra la belleza espontánea de la naturaleza y transmite una profunda sensación de calma, frescura y conexión con el paisaje.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damià Torres, que representa un frondoso bosque atravesado por un tranquilo curso de agua, donde la luz y la vegetación crean una atmósfera serena y envolvente. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un frondoso paisaje boscoso atravesado por un pequeño curso de agua, en el que la vegetación ocupa prácticamente toda la composición. Los árboles se elevan desde ambas orillas y forman una envolvente estructura natural de troncos, ramas y hojas. La escena transmite la sensación de encontrarse en un rincón apartado y silencioso, protegido por la espesura del bosque y alejado de cualquier actividad urbana.
El agua aparece en la zona inferior como una superficie tranquila que refleja parcialmente los colores de los árboles y del cielo. Sus tonalidades verdes, grises, violetas y azuladas se combinan con pequeñas manchas amarillas, rojizas y anaranjadas. Estos reflejos alargan visualmente las formas de la vegetación y aportan profundidad a la escena, creando una suave continuidad entre el paisaje real y su imagen invertida.
Las orillas están cubiertas por abundantes plantas, hierbas y pequeños arbustos. En el primer plano, la vegetación se presenta densa y llena de matices, con verdes claros y oscuros que se entremezclan con tonos ocres, marrones y amarillos. Esta riqueza cromática sugiere un entorno húmedo y fértil, donde las plantas crecen libremente alrededor del agua.
Los árboles constituyen los verdaderos protagonistas del paisaje. Sus troncos se distribuyen de forma irregular y muestran diferentes inclinaciones, grosores y colores. Algunos se elevan rectos, mientras que otros se curvan o se inclinan hacia el centro de la composición. Esta variedad genera un ritmo natural y conduce la mirada a través del bosque, como si existieran numerosos caminos posibles entre la vegetación.
En la zona derecha destacan varios árboles de troncos oscuros y rojizos que se inclinan ligeramente sobre el agua. Sus ramas se extienden hacia la parte superior y crean una estructura abierta por la que se filtran pequeños fragmentos del cielo. La fuerza de estos troncos contrasta con la ligereza de las hojas, aportando estabilidad y carácter a toda la escena.
El lado izquierdo aparece dominado por una vegetación más compacta y sombría. Allí se concentran verdes profundos, marrones y pequeños destellos amarillos que sugieren hojas iluminadas por el sol. Algunos claros permiten descubrir espacios escondidos entre los árboles, despertando la curiosidad por aquello que podría encontrarse más allá del primer grupo de troncos.
En el centro del cuadro se abre una zona más luminosa que permite dirigir la mirada hacia el fondo. A través de los árboles se adivina un espacio despejado, quizá una pradera, la continuación del arroyo o la orilla opuesta de un pequeño lago. Esta apertura proporciona profundidad y evita que el bosque resulte completamente cerrado, ofreciendo una salida visual hacia la distancia.
La luz parece filtrarse desde la parte superior y avanzar de manera irregular entre las ramas. Algunas hojas y zonas de hierba adquieren tonalidades amarillas y verdes muy brillantes, mientras que otras permanecen sumergidas en sombras azuladas y violetas. Este juego de luces crea una atmósfera cambiante, propia de un día en el que el sol aparece y desaparece entre las copas de los árboles.
La gama cromática está dominada por verdes, ocres y marrones, aunque también aparecen numerosos matices azules, violetas, rosados y amarillos. Estas variaciones enriquecen el paisaje y transmiten la diversidad de la naturaleza. Los colores más luminosos aportan frescura y vitalidad, mientras que las zonas oscuras refuerzan la profundidad y el misterio del bosque.
La ausencia de figuras humanas permite imaginar un lugar detenido en el tiempo, habitado únicamente por los sonidos del agua, el viento y las hojas. La escena invita a contemplar con calma cada rincón, desde los reflejos del primer plano hasta las ramas más altas. También despierta una sensación de refugio, como si el espectador hubiera descubierto un espacio secreto y protegido dentro del bosque.
En conjunto, este cuadro representa un rincón natural lleno de vegetación, árboles y reflejos, donde un tranquilo curso de agua atraviesa el interior del bosque. La variedad de verdes, la luz filtrada entre las ramas y la profundidad de la composición crean una atmósfera serena y envolvente. Es una obra que celebra la belleza espontánea de la naturaleza y transmite una profunda sensación de calma, frescura y conexión con el paisaje.
