Tomea Fiorenzo (1910-1960) - Il carnevale






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Il carnevale, óleo sobre tabla original de Tomea Fiorenzo (1910‑1960), Italia, periodo 1930‑1940, vendido con marco.
Descripción del vendedor
Espléndido óleo sobre tabla firmado por Tomea
Una escena nocturna carnivalesca representada, como se deduce del título en la parte trasera y de las linternas
Obra enmarcada de textura matérico, bien realizada
Tomea Fiorenzo (Zoppè di Cadore, 1910 - Milán)
Fiorenzo Tomea fue un artista italiano del siglo XX. Gracias al conocimiento del pintor Masotto fue dirigido hacia la Academia de Bellas Artes de Verona. Posteriormente fue a Milán donde conoció a artistas como Sassu, Cassinari, Cantatore y Messina y al crítico Edoardo Persico, que le dio a conocer obras de Rosai, Carlo Carrà, de la pintura metafísica, Cézanne y Van Gogh. Posteriormente se detuvo en París para estudiar a los impresionistas y conoció a artistas italianos que residían allí, como De Chirico, Severini, Guttuso, de Pisis. En adelante comenzó a exponer y a participar en diversas muestras, llegando a la Bienal de Venecia de 1942. Tomea pintó sobre todo esqueletos, velas, máscaras, bodegones y algún paisaje, y sus colores, con los años, se volvieron cada vez más claros y menos dramáticos, reflejando la serenidad interior adquirida. En 1943 se trasladó a Umbría, dedicándose a la pintura religiosa y a la realización de mosaicos y frescos para las iglesias. Posteriormente Tomea retornó a los temas de origen, simplificando los colores y la composición.
Espléndido óleo sobre tabla firmado por Tomea
Una escena nocturna carnivalesca representada, como se deduce del título en la parte trasera y de las linternas
Obra enmarcada de textura matérico, bien realizada
Tomea Fiorenzo (Zoppè di Cadore, 1910 - Milán)
Fiorenzo Tomea fue un artista italiano del siglo XX. Gracias al conocimiento del pintor Masotto fue dirigido hacia la Academia de Bellas Artes de Verona. Posteriormente fue a Milán donde conoció a artistas como Sassu, Cassinari, Cantatore y Messina y al crítico Edoardo Persico, que le dio a conocer obras de Rosai, Carlo Carrà, de la pintura metafísica, Cézanne y Van Gogh. Posteriormente se detuvo en París para estudiar a los impresionistas y conoció a artistas italianos que residían allí, como De Chirico, Severini, Guttuso, de Pisis. En adelante comenzó a exponer y a participar en diversas muestras, llegando a la Bienal de Venecia de 1942. Tomea pintó sobre todo esqueletos, velas, máscaras, bodegones y algún paisaje, y sus colores, con los años, se volvieron cada vez más claros y menos dramáticos, reflejando la serenidad interior adquirida. En 1943 se trasladó a Umbría, dedicándose a la pintura religiosa y a la realización de mosaicos y frescos para las iglesias. Posteriormente Tomea retornó a los temas de origen, simplificando los colores y la composición.
