Damià Torres (1921) - Raíces de la tierra






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
75 € |
|---|
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 142317 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Raíces de la tierra, pintura al óleo de Damià Torres (1921), fechada 1970–1980, estilo impresionismo, firmada a mano, original, España, 27 x 35 cm, en buen estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damià Torres, que representa una antigua casa rural rodeada de vegetación y montañas, evocando la serenidad del campo, las raíces familiares y el recuerdo de una vida vinculada a la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta un paisaje rural de gran riqueza visual, presidido por una antigua casa de campo situada en medio de una vegetación abundante. La construcción ocupa la zona central de la composición y aparece integrada de forma natural en su entorno, como si llevara generaciones formando parte de aquel lugar. A su alrededor se extienden plantas, arbustos, árboles y caminos que construyen una escena llena de vida, profundidad y carácter.
La vivienda principal destaca por sus muros claros, iluminados por una luz suave que permite diferenciarla de las zonas más oscuras del paisaje. Sus formas sencillas y robustas evocan una arquitectura tradicional vinculada al campo y a una manera de vivir tranquila y cercana a la naturaleza. El tejado de tonos rojizos y terrosos aporta calidez al conjunto, mientras la pequeña chimenea que sobresale en la parte superior sugiere la presencia de un hogar habitado.
A la izquierda de la casa aparece una construcción más pequeña, posiblemente un cobertizo, un almacén o una antigua estancia destinada a las tareas agrícolas. Su cubierta inclinada y sus paredes oscuras refuerzan el carácter humilde y auténtico del lugar. La proximidad entre ambas edificaciones permite imaginar un conjunto rural dedicado durante años al trabajo de la tierra y protegido del paso del tiempo por la naturaleza que lo rodea.
Desde la parte inferior de la obra surge un camino irregular que conduce la mirada hacia la casa. Este sendero, parcialmente cubierto por piedras, hierbas y zonas de tierra, funciona como una invitación a internarse en el paisaje. Su recorrido no es completamente recto ni definido, sino que avanza de manera orgánica entre la vegetación, aumentando la sensación de espontaneidad y de contacto directo con un entorno todavía poco transformado.
La vegetación del primer plano es especialmente abundante y está formada por una amplia variedad de verdes, amarillos, marrones, violetas y tonos oscuros. Las plantas parecen crecer libremente, ocupando todos los espacios disponibles y envolviendo progresivamente las construcciones. Esta riqueza vegetal transmite fertilidad y movimiento, al mismo tiempo que crea un contraste entre la fuerza cambiante de la naturaleza y la estabilidad de la arquitectura.
En el lado derecho se alzan varios árboles de gran tamaño que actúan como una barrera protectora alrededor de la vivienda. Sus copas densas crean masas oscuras y profundas, mientras algunas ramas desnudas se elevan hacia el cielo y añaden un detalle más delicado y expresivo. La diversidad de sus formas sugiere distintas estaciones o edades dentro del mismo paisaje, reforzando la idea del paso del tiempo.
Las montañas del fondo amplían la profundidad de la escena y sitúan la casa dentro de un valle aislado. Sus perfiles aparecen suavizados por la distancia y por una atmósfera ligeramente brumosa, creando una transición gradual entre los tonos oscuros del primer plano y los colores más claros del cielo. Esta sucesión de planos hace que el paisaje parezca extenderse mucho más allá de los límites de la imagen.
El cielo está formado por tonalidades azuladas, grises y violetas que sugieren una jornada de luz cambiante. No se percibe una tormenta intensa, pero sí una atmósfera húmeda y fresca, característica de un paisaje de montaña después de la lluvia o durante las horas tranquilas de la tarde. La claridad que desciende desde la parte superior ilumina sutilmente la casa y algunos fragmentos de vegetación, creando pequeños puntos de interés repartidos por toda la escena.
Más allá de su apariencia rural, la obra transmite una profunda sensación de memoria y permanencia. La casa puede interpretarse como símbolo del hogar, de las raíces familiares y de una vida vinculada a la tierra. El camino que conduce hasta ella parece guardar las huellas de quienes lo recorrieron en el pasado, mientras la naturaleza continúa creciendo a su alrededor y preservando silenciosamente la historia del lugar.
En conjunto, la obra ofrece una visión íntima y evocadora del mundo rural, donde la arquitectura tradicional, la vegetación exuberante y las montañas lejanas se unen en una composición llena de serenidad. La casa central se convierte en un refugio rodeado por la fuerza de la naturaleza, mientras el sendero invita a imaginar un regreso a los orígenes. El cuadro transmite calma, nostalgia y respeto por esos paisajes sencillos en los que el paso del tiempo parece avanzar de una forma diferente.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Damià Torres, que representa una antigua casa rural rodeada de vegetación y montañas, evocando la serenidad del campo, las raíces familiares y el recuerdo de una vida vinculada a la naturaleza. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 27x35x1 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX, utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta un paisaje rural de gran riqueza visual, presidido por una antigua casa de campo situada en medio de una vegetación abundante. La construcción ocupa la zona central de la composición y aparece integrada de forma natural en su entorno, como si llevara generaciones formando parte de aquel lugar. A su alrededor se extienden plantas, arbustos, árboles y caminos que construyen una escena llena de vida, profundidad y carácter.
La vivienda principal destaca por sus muros claros, iluminados por una luz suave que permite diferenciarla de las zonas más oscuras del paisaje. Sus formas sencillas y robustas evocan una arquitectura tradicional vinculada al campo y a una manera de vivir tranquila y cercana a la naturaleza. El tejado de tonos rojizos y terrosos aporta calidez al conjunto, mientras la pequeña chimenea que sobresale en la parte superior sugiere la presencia de un hogar habitado.
A la izquierda de la casa aparece una construcción más pequeña, posiblemente un cobertizo, un almacén o una antigua estancia destinada a las tareas agrícolas. Su cubierta inclinada y sus paredes oscuras refuerzan el carácter humilde y auténtico del lugar. La proximidad entre ambas edificaciones permite imaginar un conjunto rural dedicado durante años al trabajo de la tierra y protegido del paso del tiempo por la naturaleza que lo rodea.
Desde la parte inferior de la obra surge un camino irregular que conduce la mirada hacia la casa. Este sendero, parcialmente cubierto por piedras, hierbas y zonas de tierra, funciona como una invitación a internarse en el paisaje. Su recorrido no es completamente recto ni definido, sino que avanza de manera orgánica entre la vegetación, aumentando la sensación de espontaneidad y de contacto directo con un entorno todavía poco transformado.
La vegetación del primer plano es especialmente abundante y está formada por una amplia variedad de verdes, amarillos, marrones, violetas y tonos oscuros. Las plantas parecen crecer libremente, ocupando todos los espacios disponibles y envolviendo progresivamente las construcciones. Esta riqueza vegetal transmite fertilidad y movimiento, al mismo tiempo que crea un contraste entre la fuerza cambiante de la naturaleza y la estabilidad de la arquitectura.
En el lado derecho se alzan varios árboles de gran tamaño que actúan como una barrera protectora alrededor de la vivienda. Sus copas densas crean masas oscuras y profundas, mientras algunas ramas desnudas se elevan hacia el cielo y añaden un detalle más delicado y expresivo. La diversidad de sus formas sugiere distintas estaciones o edades dentro del mismo paisaje, reforzando la idea del paso del tiempo.
Las montañas del fondo amplían la profundidad de la escena y sitúan la casa dentro de un valle aislado. Sus perfiles aparecen suavizados por la distancia y por una atmósfera ligeramente brumosa, creando una transición gradual entre los tonos oscuros del primer plano y los colores más claros del cielo. Esta sucesión de planos hace que el paisaje parezca extenderse mucho más allá de los límites de la imagen.
El cielo está formado por tonalidades azuladas, grises y violetas que sugieren una jornada de luz cambiante. No se percibe una tormenta intensa, pero sí una atmósfera húmeda y fresca, característica de un paisaje de montaña después de la lluvia o durante las horas tranquilas de la tarde. La claridad que desciende desde la parte superior ilumina sutilmente la casa y algunos fragmentos de vegetación, creando pequeños puntos de interés repartidos por toda la escena.
Más allá de su apariencia rural, la obra transmite una profunda sensación de memoria y permanencia. La casa puede interpretarse como símbolo del hogar, de las raíces familiares y de una vida vinculada a la tierra. El camino que conduce hasta ella parece guardar las huellas de quienes lo recorrieron en el pasado, mientras la naturaleza continúa creciendo a su alrededor y preservando silenciosamente la historia del lugar.
En conjunto, la obra ofrece una visión íntima y evocadora del mundo rural, donde la arquitectura tradicional, la vegetación exuberante y las montañas lejanas se unen en una composición llena de serenidad. La casa central se convierte en un refugio rodeado por la fuerza de la naturaleza, mientras el sendero invita a imaginar un regreso a los orígenes. El cuadro transmite calma, nostalgia y respeto por esos paisajes sencillos en los que el paso del tiempo parece avanzar de una forma diferente.
