École européenne (XX) - La Vierge en contemplation

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Giulia Santoro
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Seleccionado por Giulia Santoro

Especializada en pinturas y dibujos de maestros antiguos del siglo XVII, con experiencia en subastas.

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Pintura al óleo de École européenne (XX), titulada La Vierge en contemplation, periodo 1940-1950, procedencia España, presentada enmarcada con marco.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor



Elegante y delicada pintura al óleo que representa un busto de la Virgen María, realizado siguiendo los modelos tradicionales de la pintura religiosa europea.

La obra destaca por la serenidad de su composición, la delicadeza del tratamiento facial, la profundidad expresiva de la mirada y una cuidada armonía cromática, características que remiten a la tradición pictórica devocional y a los grandes modelos de representación mariana desarrollados desde el Renacimiento.

La Virgen aparece representada en un retrato de busto, con el rostro ligeramente elevado y la mirada dirigida hacia lo alto, en una actitud de recogimiento espiritual y profunda contemplación.

La pintura presenta una notable atención al modelado del rostro, a las transiciones lumínicas y a la representación de los tejidos, combinando una técnica figurativa de carácter académico con una sensibilidad religiosa tradicional.

La composición se encuentra delimitada por una abertura ovalada, rodeada de un amplio paspartú de tonalidad clara y presentada en un elegante marco de acabado dorado y marrón, con ornamentación clásica.

La obra se encuentra protegida con cristal, circunstancia que contribuye a preservar la superficie pictórica frente al polvo y al contacto directo.

Descripción e iconografía

La pintura representa a la Virgen María en una composición de busto, siguiendo una tipología iconográfica ampliamente difundida en la tradición cristiana.

El rostro aparece ligeramente girado y elevado, con los ojos dirigidos hacia la parte superior de la composición.

La expresión combina serenidad, melancolía y una profunda intensidad espiritual.

Los ojos, de tonalidad azulada y cuidadosamente modelados, constituyen uno de los principales centros de atención de la pintura.

Su mirada ascendente transmite una sensación de contemplación y recogimiento, característica de numerosas representaciones marianas de carácter devocional.

La boca aparece ligeramente entreabierta, con los labios delicadamente definidos mediante tonalidades rojizas.

La nariz presenta una estructura clásica y proporcionada, mientras que las mejillas están trabajadas mediante suaves transiciones entre luces y sombras.

El rostro muestra una idealización característica de la pintura religiosa tradicional, que busca transmitir belleza, pureza y espiritualidad.

La cabeza está cubierta por un manto azul profundo, combinado con un velo de tonalidades doradas y ocres que desciende alrededor del rostro y del cuello.

En la parte inferior se distingue una vestimenta de color rojo, creando una combinación cromática tradicionalmente asociada a las representaciones de la Virgen.

La figura se recorta sobre un fondo oscuro, que concentra la atención en el rostro y acentúa el carácter íntimo y contemplativo de la imagen.

La tradición de la pintura mariana

La representación de la Virgen María constituye uno de los temas fundamentales de la historia del arte occidental.

Desde la Edad Media, la iconografía mariana adquirió una extraordinaria importancia dentro de la pintura europea, tanto en grandes composiciones destinadas a iglesias y conventos como en pequeñas imágenes concebidas para la devoción privada.

Durante el Renacimiento, artistas italianos y de otras escuelas europeas desarrollaron modelos caracterizados por la idealización de los rasgos, la armonía compositiva y la expresión de sentimientos espirituales mediante gestos contenidos.

La figura de la Virgen fue representada frecuentemente con la cabeza cubierta por un manto y el rostro iluminado mediante una luz suave, capaz de transmitir serenidad y recogimiento.

Estas fórmulas iconográficas continuaron desarrollándose durante el Barroco y los siglos posteriores.

En particular, las representaciones de la Virgen con la mirada elevada adquirieron una notable difusión, al permitir expresar sentimientos de oración, esperanza, contemplación y entrega espiritual.

La presente obra recoge esta tradición mediante una interpretación pictórica realizada en el siglo XX, conservando los elementos esenciales de los modelos devocionales clásicos.

Influencias renacentistas y barrocas

Desde el punto de vista estilístico, la pintura presenta afinidades con la tradición figurativa desarrollada durante el Renacimiento y el Barroco.

La idealización del rostro, la suavidad del modelado y la cuidada transición entre las zonas iluminadas y las sombras recuerdan determinados procedimientos de la pintura religiosa clásica.

La mirada elevada y la expresión emocional contenida encuentran paralelismos iconográficos con numerosas representaciones marianas difundidas por la pintura italiana y española.

La obra puede relacionarse, en términos generales, con la tradición de imágenes devocionales inspiradas en los grandes maestros de los siglos XVI y XVII.

No obstante, se trata de una interpretación realizada en el siglo XX, que recupera estos modelos mediante una sensibilidad académica y tradicional.

El artista concede especial importancia a la expresión del rostro, evitando elementos narrativos secundarios.

Esta concentración en la figura permite transmitir el contenido espiritual de la escena mediante recursos esencialmente pictóricos.

La expresión y el tratamiento psicológico

Uno de los principales atractivos de la pintura reside en la expresividad del rostro.

La Virgen aparece representada en un instante de contemplación, con la mirada dirigida hacia lo alto y los labios ligeramente separados.

La inclinación de la cabeza introduce un movimiento sutil que rompe la rigidez de una representación estrictamente frontal.

El artista consigue transmitir una expresión serena, aunque matizada por un sentimiento de melancolía.

Los ojos adquieren una especial importancia.

Su dirección ascendente y el delicado tratamiento de los párpados contribuyen a crear una sensación de profundidad emocional.

Las cejas, suavemente arqueadas, acompañan la expresión del rostro.

El modelado de las mejillas, la nariz y el mentón permite construir una figura de rasgos armoniosos.

La ausencia de gestos exagerados refuerza el carácter contenido y espiritual de la composición.

El tratamiento de la luz

La iluminación constituye uno de los elementos fundamentales de la obra.

El rostro aparece bañado por una luz cálida y suave, que destaca sobre el fondo oscuro.

Las zonas de mayor luminosidad se concentran en la frente, el puente de la nariz, las mejillas y el mentón.

Las sombras se distribuyen de manera gradual, especialmente alrededor de los ojos, bajo la nariz y en la zona inferior del rostro.

Este tratamiento permite construir los volúmenes mediante transiciones tonales delicadas.

La iluminación también contribuye a destacar los pliegues del velo y del manto.

El contraste entre las carnaciones luminosas y las tonalidades oscuras del fondo proporciona profundidad a la imagen.

El resultado es una composición equilibrada, en la que la luz cumple una función tanto descriptiva como expresiva.

El color y la armonía cromática

La pintura presenta una paleta cromática cálida y cuidadosamente equilibrada.

Las carnaciones están construidas mediante tonalidades doradas, ocres, rosadas y marrones suaves.

El rostro destaca por su luminosidad y por la delicadeza de sus transiciones cromáticas.

El manto azul introduce uno de los principales contrastes de la composición.

Su tonalidad profunda enmarca el rostro y contribuye a dirigir la mirada del espectador hacia la expresión de la Virgen.

El velo de color ocre dorado aporta calidez al conjunto.

En la parte inferior aparece una vestimenta roja, que establece un contraste con el azul del manto.

La combinación de azul y rojo constituye una de las fórmulas cromáticas más características de la iconografía mariana occidental.

El fondo oscuro permite que estos colores destaquen sin distraer la atención del rostro.

El dibujo y la técnica pictórica

La obra presenta un dibujo cuidado, especialmente perceptible en la construcción del rostro.

Los ojos, la nariz y la boca muestran una definición precisa, mientras que las transiciones entre luces y sombras contribuyen a suavizar los contornos.

El artista combina una estructura dibujística académica con un tratamiento pictórico de superficies cuidadosamente modeladas.

Los pliegues del manto y del velo están representados mediante variaciones cromáticas que sugieren la caída de los tejidos.

La pincelada resulta relativamente contenida, subordinada a la representación de los volúmenes y a la expresión del personaje.

El resultado es una pintura de carácter figurativo tradicional, concebida para transmitir belleza idealizada y espiritualidad.

La composición ovalada

Uno de los elementos más característicos de la presentación es su formato visual ovalado.

La imagen aparece delimitada por una abertura ovalada que concentra la atención en el busto de la Virgen.

Este tipo de presentación posee una larga tradición en la historia del retrato y de la pintura devocional.

Durante los siglos XVIII y XIX, los formatos ovalados fueron especialmente apreciados para retratos y representaciones religiosas destinadas a espacios domésticos.

Su utilización continuó durante el siglo XX, particularmente en obras inspiradas en modelos clásicos.

En la presente pintura, el óvalo contribuye a reforzar la sensación de intimidad y recogimiento.

La figura queda aislada de cualquier elemento narrativo, permitiendo que el rostro adquiera todo el protagonismo.

Marco, paspartú y protección con cristal

La obra se presenta en un marco de estilo clásico, con moldura de acabado dorado y marrón.

La enmarcación combina perfiles ornamentales dorados con zonas de tonalidad oscura y decoración de aspecto veteado.

El conjunto presenta una estética tradicional que armoniza con el carácter religioso de la pintura.

La imagen aparece rodeada por un amplio paspartú de tonalidad clara, cuya abertura ovalada realza la composición.

Este recurso proporciona un contraste visual entre la pintura y el marco, favoreciendo la percepción del rostro.

La obra se encuentra protegida mediante cristal, lo que evita el contacto directo con la superficie pictórica y contribuye a su protección frente a agentes externos.

El marco se ofrece como regalo al comprador, sin valor comercial, y no forma parte de la valoración económica de la pintura.

Se recomienda observar detenidamente las fotografías para valorar su estado de conservación y el de la enmarcación.

Estado de conservación

La pintura se presenta enmarcada y protegida con cristal.

El estado de conservación debe valorarse a partir de las fotografías facilitadas.

La presencia del cristal puede dificultar la observación directa de determinados detalles superficiales.

No es posible establecer únicamente mediante las imágenes la existencia o ausencia de restauraciones, repintes o intervenciones anteriores.

Las fotografías forman parte integrante de la descripción.

Interés artístico y coleccionístico

La obra constituye una atractiva interpretación de la iconografía mariana tradicional realizada durante el siglo XX.

Su principal interés reside en la delicadeza del tratamiento facial, la expresividad de la mirada y la recuperación de modelos clásicos de la pintura religiosa europea.

La armonía cromática, la suavidad del modelado y el carácter contemplativo de la figura permiten relacionarla con la tradición académica y devocional.

La presentación ovalada, el amplio paspartú y el marco ornamental refuerzan su atractivo decorativo.

Se trata de una pintura especialmente adecuada para coleccionistas de arte religioso, pintura figurativa tradicional, iconografía mariana y obras de inspiración renacentista y barroca.

Características de la obra

Escuela: Europea.

Época: Siglo XX.

Técnica: Óleo.

Tema: Virgen María.

Género: Pintura religiosa.

Estilo: Figuración académica de inspiración renacentista y barroca.

Composición: Retrato de busto con presentación ovalada.

Presentación: Enmarcada, con paspartú y protegida con cristal.

Envío

La obra será embalada cuidadosamente y de manera profesional, utilizando materiales de protección adecuados para garantizar su seguridad durante el transporte.

Se prestará especial atención a la protección del marco y del cristal durante el embalaje.

Los envíos con destino fuera de la Unión Europea pueden estar sujetos a impuestos, aranceles, tasas de importación, gastos de despacho y trámites aduaneros. Estos posibles gastos serán responsabilidad exclusiva del comprador y no están incluidos en el precio de adjudicación ni en los gastos de envío.

Asimismo, los envíos con destino a islas, territorios insulares o zonas consideradas remotas o de difícil acceso por las compañías de transporte pueden comportar gastos adicionales. Cualquier suplemento aplicado por la empresa de transporte por este motivo deberá ser asumido por el comprador.

Se recomienda consultar previamente las condiciones aduaneras y los posibles suplementos de transporte aplicables al destino.

El vendedor y su historia

En ARTEMISA nos dedicamos a la selección y subasta de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, combinando experiencia, pasión y un cuidado especial en la elección y presentación de cada pieza. A lo largo de nuestra trayectoria hemos reunido un catálogo de más de 10.000 obras, que abarca una amplia variedad de escuelas, estilos y periodos, con especial atención a la pintura y al arte europeo. Las piezas proceden principalmente de colecciones privadas y otras fuentes seleccionadas, lo que nos permite mantener una oferta amplia, diversa y en constante renovación. Cada obra es estudiada y presentada con el objetivo de proporcionar al coleccionista una información rigurosa y transparente, prestando especial atención a su catalogación, estado de conservación y contexto artístico. Trabajamos tanto para coleccionistas experimentados como para quienes comienzan a descubrir el mundo del arte, ofreciendo desde obras accesibles hasta piezas de especial interés histórico, artístico o decorativo. En ARTEMISA entendemos cada subasta como una oportunidad para descubrir, conservar y dar una nueva vida a obras con historia, conectándolas con coleccionistas de todo el mundo.



Elegante y delicada pintura al óleo que representa un busto de la Virgen María, realizado siguiendo los modelos tradicionales de la pintura religiosa europea.

La obra destaca por la serenidad de su composición, la delicadeza del tratamiento facial, la profundidad expresiva de la mirada y una cuidada armonía cromática, características que remiten a la tradición pictórica devocional y a los grandes modelos de representación mariana desarrollados desde el Renacimiento.

La Virgen aparece representada en un retrato de busto, con el rostro ligeramente elevado y la mirada dirigida hacia lo alto, en una actitud de recogimiento espiritual y profunda contemplación.

La pintura presenta una notable atención al modelado del rostro, a las transiciones lumínicas y a la representación de los tejidos, combinando una técnica figurativa de carácter académico con una sensibilidad religiosa tradicional.

La composición se encuentra delimitada por una abertura ovalada, rodeada de un amplio paspartú de tonalidad clara y presentada en un elegante marco de acabado dorado y marrón, con ornamentación clásica.

La obra se encuentra protegida con cristal, circunstancia que contribuye a preservar la superficie pictórica frente al polvo y al contacto directo.

Descripción e iconografía

La pintura representa a la Virgen María en una composición de busto, siguiendo una tipología iconográfica ampliamente difundida en la tradición cristiana.

El rostro aparece ligeramente girado y elevado, con los ojos dirigidos hacia la parte superior de la composición.

La expresión combina serenidad, melancolía y una profunda intensidad espiritual.

Los ojos, de tonalidad azulada y cuidadosamente modelados, constituyen uno de los principales centros de atención de la pintura.

Su mirada ascendente transmite una sensación de contemplación y recogimiento, característica de numerosas representaciones marianas de carácter devocional.

La boca aparece ligeramente entreabierta, con los labios delicadamente definidos mediante tonalidades rojizas.

La nariz presenta una estructura clásica y proporcionada, mientras que las mejillas están trabajadas mediante suaves transiciones entre luces y sombras.

El rostro muestra una idealización característica de la pintura religiosa tradicional, que busca transmitir belleza, pureza y espiritualidad.

La cabeza está cubierta por un manto azul profundo, combinado con un velo de tonalidades doradas y ocres que desciende alrededor del rostro y del cuello.

En la parte inferior se distingue una vestimenta de color rojo, creando una combinación cromática tradicionalmente asociada a las representaciones de la Virgen.

La figura se recorta sobre un fondo oscuro, que concentra la atención en el rostro y acentúa el carácter íntimo y contemplativo de la imagen.

La tradición de la pintura mariana

La representación de la Virgen María constituye uno de los temas fundamentales de la historia del arte occidental.

Desde la Edad Media, la iconografía mariana adquirió una extraordinaria importancia dentro de la pintura europea, tanto en grandes composiciones destinadas a iglesias y conventos como en pequeñas imágenes concebidas para la devoción privada.

Durante el Renacimiento, artistas italianos y de otras escuelas europeas desarrollaron modelos caracterizados por la idealización de los rasgos, la armonía compositiva y la expresión de sentimientos espirituales mediante gestos contenidos.

La figura de la Virgen fue representada frecuentemente con la cabeza cubierta por un manto y el rostro iluminado mediante una luz suave, capaz de transmitir serenidad y recogimiento.

Estas fórmulas iconográficas continuaron desarrollándose durante el Barroco y los siglos posteriores.

En particular, las representaciones de la Virgen con la mirada elevada adquirieron una notable difusión, al permitir expresar sentimientos de oración, esperanza, contemplación y entrega espiritual.

La presente obra recoge esta tradición mediante una interpretación pictórica realizada en el siglo XX, conservando los elementos esenciales de los modelos devocionales clásicos.

Influencias renacentistas y barrocas

Desde el punto de vista estilístico, la pintura presenta afinidades con la tradición figurativa desarrollada durante el Renacimiento y el Barroco.

La idealización del rostro, la suavidad del modelado y la cuidada transición entre las zonas iluminadas y las sombras recuerdan determinados procedimientos de la pintura religiosa clásica.

La mirada elevada y la expresión emocional contenida encuentran paralelismos iconográficos con numerosas representaciones marianas difundidas por la pintura italiana y española.

La obra puede relacionarse, en términos generales, con la tradición de imágenes devocionales inspiradas en los grandes maestros de los siglos XVI y XVII.

No obstante, se trata de una interpretación realizada en el siglo XX, que recupera estos modelos mediante una sensibilidad académica y tradicional.

El artista concede especial importancia a la expresión del rostro, evitando elementos narrativos secundarios.

Esta concentración en la figura permite transmitir el contenido espiritual de la escena mediante recursos esencialmente pictóricos.

La expresión y el tratamiento psicológico

Uno de los principales atractivos de la pintura reside en la expresividad del rostro.

La Virgen aparece representada en un instante de contemplación, con la mirada dirigida hacia lo alto y los labios ligeramente separados.

La inclinación de la cabeza introduce un movimiento sutil que rompe la rigidez de una representación estrictamente frontal.

El artista consigue transmitir una expresión serena, aunque matizada por un sentimiento de melancolía.

Los ojos adquieren una especial importancia.

Su dirección ascendente y el delicado tratamiento de los párpados contribuyen a crear una sensación de profundidad emocional.

Las cejas, suavemente arqueadas, acompañan la expresión del rostro.

El modelado de las mejillas, la nariz y el mentón permite construir una figura de rasgos armoniosos.

La ausencia de gestos exagerados refuerza el carácter contenido y espiritual de la composición.

El tratamiento de la luz

La iluminación constituye uno de los elementos fundamentales de la obra.

El rostro aparece bañado por una luz cálida y suave, que destaca sobre el fondo oscuro.

Las zonas de mayor luminosidad se concentran en la frente, el puente de la nariz, las mejillas y el mentón.

Las sombras se distribuyen de manera gradual, especialmente alrededor de los ojos, bajo la nariz y en la zona inferior del rostro.

Este tratamiento permite construir los volúmenes mediante transiciones tonales delicadas.

La iluminación también contribuye a destacar los pliegues del velo y del manto.

El contraste entre las carnaciones luminosas y las tonalidades oscuras del fondo proporciona profundidad a la imagen.

El resultado es una composición equilibrada, en la que la luz cumple una función tanto descriptiva como expresiva.

El color y la armonía cromática

La pintura presenta una paleta cromática cálida y cuidadosamente equilibrada.

Las carnaciones están construidas mediante tonalidades doradas, ocres, rosadas y marrones suaves.

El rostro destaca por su luminosidad y por la delicadeza de sus transiciones cromáticas.

El manto azul introduce uno de los principales contrastes de la composición.

Su tonalidad profunda enmarca el rostro y contribuye a dirigir la mirada del espectador hacia la expresión de la Virgen.

El velo de color ocre dorado aporta calidez al conjunto.

En la parte inferior aparece una vestimenta roja, que establece un contraste con el azul del manto.

La combinación de azul y rojo constituye una de las fórmulas cromáticas más características de la iconografía mariana occidental.

El fondo oscuro permite que estos colores destaquen sin distraer la atención del rostro.

El dibujo y la técnica pictórica

La obra presenta un dibujo cuidado, especialmente perceptible en la construcción del rostro.

Los ojos, la nariz y la boca muestran una definición precisa, mientras que las transiciones entre luces y sombras contribuyen a suavizar los contornos.

El artista combina una estructura dibujística académica con un tratamiento pictórico de superficies cuidadosamente modeladas.

Los pliegues del manto y del velo están representados mediante variaciones cromáticas que sugieren la caída de los tejidos.

La pincelada resulta relativamente contenida, subordinada a la representación de los volúmenes y a la expresión del personaje.

El resultado es una pintura de carácter figurativo tradicional, concebida para transmitir belleza idealizada y espiritualidad.

La composición ovalada

Uno de los elementos más característicos de la presentación es su formato visual ovalado.

La imagen aparece delimitada por una abertura ovalada que concentra la atención en el busto de la Virgen.

Este tipo de presentación posee una larga tradición en la historia del retrato y de la pintura devocional.

Durante los siglos XVIII y XIX, los formatos ovalados fueron especialmente apreciados para retratos y representaciones religiosas destinadas a espacios domésticos.

Su utilización continuó durante el siglo XX, particularmente en obras inspiradas en modelos clásicos.

En la presente pintura, el óvalo contribuye a reforzar la sensación de intimidad y recogimiento.

La figura queda aislada de cualquier elemento narrativo, permitiendo que el rostro adquiera todo el protagonismo.

Marco, paspartú y protección con cristal

La obra se presenta en un marco de estilo clásico, con moldura de acabado dorado y marrón.

La enmarcación combina perfiles ornamentales dorados con zonas de tonalidad oscura y decoración de aspecto veteado.

El conjunto presenta una estética tradicional que armoniza con el carácter religioso de la pintura.

La imagen aparece rodeada por un amplio paspartú de tonalidad clara, cuya abertura ovalada realza la composición.

Este recurso proporciona un contraste visual entre la pintura y el marco, favoreciendo la percepción del rostro.

La obra se encuentra protegida mediante cristal, lo que evita el contacto directo con la superficie pictórica y contribuye a su protección frente a agentes externos.

El marco se ofrece como regalo al comprador, sin valor comercial, y no forma parte de la valoración económica de la pintura.

Se recomienda observar detenidamente las fotografías para valorar su estado de conservación y el de la enmarcación.

Estado de conservación

La pintura se presenta enmarcada y protegida con cristal.

El estado de conservación debe valorarse a partir de las fotografías facilitadas.

La presencia del cristal puede dificultar la observación directa de determinados detalles superficiales.

No es posible establecer únicamente mediante las imágenes la existencia o ausencia de restauraciones, repintes o intervenciones anteriores.

Las fotografías forman parte integrante de la descripción.

Interés artístico y coleccionístico

La obra constituye una atractiva interpretación de la iconografía mariana tradicional realizada durante el siglo XX.

Su principal interés reside en la delicadeza del tratamiento facial, la expresividad de la mirada y la recuperación de modelos clásicos de la pintura religiosa europea.

La armonía cromática, la suavidad del modelado y el carácter contemplativo de la figura permiten relacionarla con la tradición académica y devocional.

La presentación ovalada, el amplio paspartú y el marco ornamental refuerzan su atractivo decorativo.

Se trata de una pintura especialmente adecuada para coleccionistas de arte religioso, pintura figurativa tradicional, iconografía mariana y obras de inspiración renacentista y barroca.

Características de la obra

Escuela: Europea.

Época: Siglo XX.

Técnica: Óleo.

Tema: Virgen María.

Género: Pintura religiosa.

Estilo: Figuración académica de inspiración renacentista y barroca.

Composición: Retrato de busto con presentación ovalada.

Presentación: Enmarcada, con paspartú y protegida con cristal.

Envío

La obra será embalada cuidadosamente y de manera profesional, utilizando materiales de protección adecuados para garantizar su seguridad durante el transporte.

Se prestará especial atención a la protección del marco y del cristal durante el embalaje.

Los envíos con destino fuera de la Unión Europea pueden estar sujetos a impuestos, aranceles, tasas de importación, gastos de despacho y trámites aduaneros. Estos posibles gastos serán responsabilidad exclusiva del comprador y no están incluidos en el precio de adjudicación ni en los gastos de envío.

Asimismo, los envíos con destino a islas, territorios insulares o zonas consideradas remotas o de difícil acceso por las compañías de transporte pueden comportar gastos adicionales. Cualquier suplemento aplicado por la empresa de transporte por este motivo deberá ser asumido por el comprador.

Se recomienda consultar previamente las condiciones aduaneras y los posibles suplementos de transporte aplicables al destino.

El vendedor y su historia

En ARTEMISA nos dedicamos a la selección y subasta de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, combinando experiencia, pasión y un cuidado especial en la elección y presentación de cada pieza. A lo largo de nuestra trayectoria hemos reunido un catálogo de más de 10.000 obras, que abarca una amplia variedad de escuelas, estilos y periodos, con especial atención a la pintura y al arte europeo. Las piezas proceden principalmente de colecciones privadas y otras fuentes seleccionadas, lo que nos permite mantener una oferta amplia, diversa y en constante renovación. Cada obra es estudiada y presentada con el objetivo de proporcionar al coleccionista una información rigurosa y transparente, prestando especial atención a su catalogación, estado de conservación y contexto artístico. Trabajamos tanto para coleccionistas experimentados como para quienes comienzan a descubrir el mundo del arte, ofreciendo desde obras accesibles hasta piezas de especial interés histórico, artístico o decorativo. En ARTEMISA entendemos cada subasta como una oportunidad para descubrir, conservar y dar una nueva vida a obras con historia, conectándolas con coleccionistas de todo el mundo.

Datos

Se vende con marco
Sí
Vendido por
Galería
Edición
Original
Artista
École européenne (XX)
Título de la obra
La Vierge en contemplation
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Sin firmar
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
49 cm
Ancho
40 cm
Representación/tema
Religión
Periodo
1940-1950
Vendido por
EspañaVerificado
2057
Objetos vendidos
100%
protop

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