École expressionniste-cubiste (XX) - L'Étreinte éternelle

06
días
07
horas
05
minutos
18
segundos
Empezar a pujar
€ 1
Precio de reserva no alcanzado
Marko Petrovic Cano
Experto
Estimación  € 500 - € 600
No hay ninguna puja

Protección del Comprador de Catawiki

Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles

Trustpilot 4.4 | 143806 valoraciones

Valoración Excelente en Trustpilot.

L'Étreinte éternelle es una pintura al óleo de la década de 1960-1970, realizada en España y vendida con marco.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

Interesante y singular pintura de gran formato perteneciente a la escuela simbolista de influencia cubista del siglo XX, que representa una maternidad de extraordinaria fuerza expresiva, protagonizada por una figura femenina que sostiene a un niño entre sus brazos.

La obra destaca por su marcada estilización formal, la geometrización de los rostros, la solemnidad de las figuras y una atmósfera profundamente introspectiva, características que permiten relacionarla con las corrientes de renovación de la pintura figurativa desarrolladas durante el siglo XX.

La composición presenta a una madre sosteniendo a su hijo sobre un paisaje de tonalidades oscuras y formas simplificadas. Ambas figuras aparecen representadas mediante un lenguaje deliberadamente antinaturalista, en el que la reducción geométrica de los volúmenes y la intensidad emocional adquieren un protagonismo fundamental.

La pintura combina simbolismo, influencias cubistas, elementos expresionistas y referencias al primitivismo artístico, dando lugar a una interpretación moderna y personal de uno de los grandes temas universales de la historia del arte: la maternidad.

Aunque la disposición de las figuras recuerda determinadas representaciones tradicionales de la Virgen con el Niño, la composición carece de atributos iconográficos inequívocamente religiosos. Por ello, resulta más apropiado interpretarla como una maternidad de carácter simbólico y espiritual, sin identificar necesariamente a los personajes con figuras sagradas.

Su considerable formato, de 90 × 74 cm incluyendo el marco, refuerza la presencia visual de la composición y su carácter monumental.

La obra presenta firma ilegible en el ángulo inferior izquierdo.

Descripción de la obra

La pintura representa a una figura femenina que sostiene a un niño entre sus brazos, en una composición vertical de marcada solemnidad.

La mujer ocupa prácticamente toda la superficie pictórica y aparece representada frontalmente, con una ligera inclinación de la cabeza.

Su rostro, extraordinariamente alargado y estilizado, constituye uno de los elementos más característicos de la composición.

Los ojos grandes y almendrados, la nariz rectilínea y las facciones angulosas configuran una expresión de profunda melancolía y recogimiento.

La mirada de la figura femenina parece dirigida hacia un espacio indefinido, más allá del espectador, acentuando el carácter introspectivo de la escena.

La boca, pequeña y cerrada, refuerza la sensación de silencio y solemnidad.

La cabeza aparece enmarcada por una forma semejante a un velo o manto de tonalidades ocres y oscuras, cuya estructura geométrica acentúa la verticalidad de la figura.

El cuerpo está representado mediante amplios planos cromáticos de marrones, ocres y tonalidades terrosas.

En sus brazos sostiene a un niño pequeño, envuelto en un tejido de color verde oscuro.

El niño presenta un rostro redondeado, aunque igualmente simplificado mediante formas geométricas.

Sus ojos, de gran tamaño, y su expresión seria se alejan de la representación infantil convencional, contribuyendo al carácter introspectivo de la composición.

Las manos de la madre adquieren una especial importancia visual.

Sus dedos, largos y estilizados, aparecen dispuestos alrededor del cuerpo del niño, creando un gesto de protección maternal.

La representación de las manos, construidas mediante líneas angulosas y superficies cromáticas simplificadas, constituye uno de los elementos más expresivos de la obra.

El fondo presenta un paisaje esquemático, formado por relieves montañosos, masas vegetales y diferentes planos de tonalidades oscuras.

La naturaleza aparece reducida a formas esenciales, sin intención de reproducir minuciosamente un lugar concreto.

Esta simplificación contribuye a crear un escenario simbólico y atemporal.

La maternidad como tema universal en la historia del arte

La maternidad constituye uno de los grandes temas universales de la historia del arte.

Desde las primeras representaciones de figuras maternas en las civilizaciones antiguas hasta las interpretaciones desarrolladas por los artistas modernos, la relación entre madre e hijo ha servido para expresar conceptos como la protección, la ternura, la continuidad de la vida y el vínculo afectivo.

Durante siglos, buena parte de estas representaciones estuvieron vinculadas a la iconografía religiosa, especialmente a las imágenes de la Virgen con el Niño.

Sin embargo, a partir del siglo XIX y especialmente durante el XX, numerosos artistas comenzaron a reinterpretar la maternidad desde perspectivas más personales, psicológicas y simbólicas.

La madre dejó de representarse exclusivamente como una figura idealizada para convertirse también en una expresión de la condición humana.

Los artistas modernos exploraron la maternidad mediante formas simplificadas, composiciones monumentales y recursos expresivos alejados del naturalismo académico.

En la presente obra, la relación entre madre e hijo aparece representada con una intensidad emocional que trasciende la descripción de una escena cotidiana.

La disposición frontal de las figuras, la solemnidad de sus expresiones y la ausencia de elementos narrativos secundarios contribuyen a transmitir una idea de maternidad universal.

La pintura puede interpretarse como una reflexión sobre la protección, la vulnerabilidad y el vínculo profundo entre ambos personajes.

El simbolismo en la pintura del siglo XX

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es su importante componente simbolista.

El simbolismo, desarrollado como movimiento artístico durante las últimas décadas del siglo XIX, defendía una interpretación de la realidad basada en las emociones, las ideas y los significados espirituales.

Frente a la representación estrictamente naturalista, los artistas simbolistas buscaban expresar aquello que no podía percibirse directamente mediante los sentidos.

El misterio, la espiritualidad, la melancolía y la trascendencia se convirtieron en temas fundamentales.

Estas preocupaciones continuaron influyendo en numerosos artistas durante el siglo XX, especialmente en aquellos interesados en renovar la representación de la figura humana.

En la presente obra, el artista no pretende representar una escena cotidiana de maternidad mediante un lenguaje descriptivo, sino transmitir una imagen de carácter simbólico.

La madre aparece como una figura solemne, silenciosa y casi hierática.

Su mirada melancólica y la expresión contenida del niño contribuyen a crear una atmósfera de recogimiento.

La simplificación del paisaje y la ausencia de elementos narrativos secundarios refuerzan esta interpretación.

La composición parece concebida para transmitir una sensación de permanencia y trascendencia, más allá de un momento histórico concreto.

La maternidad adquiere así un significado que puede relacionarse con la protección, la continuidad de la vida y la dimensión espiritual de los vínculos humanos.

Influencias cubistas y geometrización de las figuras

La pintura presenta importantes afinidades con los planteamientos formales desarrollados por el cubismo y sus derivaciones posteriores.

El cubismo, surgido en las primeras décadas del siglo XX, supuso una transformación fundamental en la representación de las formas y del espacio.

Artistas como Pablo Picasso y Georges Braque desarrollaron un lenguaje basado en la simplificación geométrica, la descomposición de los volúmenes y la reconsideración de la perspectiva tradicional.

Aunque la presente obra mantiene una representación figurativa claramente reconocible, incorpora determinados recursos asociados a esta renovación del lenguaje pictórico.

El rostro de la madre está construido mediante una estructura marcadamente geométrica.

La nariz aparece representada como un elemento rectilíneo y alargado, mientras que los ojos se organizan mediante formas almendradas y contornos oscuros.

La frente, las mejillas y el mentón presentan una simplificación que reduce la anatomía a planos esenciales.

Las manos muestran también una marcada estilización.

Los dedos, largos y angulosos, están construidos mediante superficies cromáticas relativamente planas.

El niño presenta una geometrización más contenida, pero igualmente perceptible en la disposición de los ojos y en la construcción del rostro.

Estas características permiten relacionar la pintura con las tendencias poscubistas y con la figuración moderna de influencia cubista, sin que ello implique su pertenencia al cubismo analítico o sintético en sentido estricto.

Expresionismo y dimensión emocional

La obra presenta asimismo afinidades con determinadas manifestaciones del expresionismo europeo.

El expresionismo concedió especial importancia a la intensidad emocional y a la capacidad de la pintura para transmitir estados psicológicos.

La deformación de las figuras, la simplificación de los rasgos y la utilización expresiva del color fueron algunos de sus recursos característicos.

En la presente composición, el artista utiliza estos procedimientos para acentuar el carácter emocional de la escena.

La madre presenta un rostro alargado y una mirada de gran intensidad psicológica.

Las proporciones anatómicas están deliberadamente estilizadas, alejándose de una representación naturalista.

La paleta oscura y los contornos profundos contribuyen a crear una atmósfera solemne.

La expresión del niño, igualmente contenida, refuerza la sensación de introspección.

El resultado es una maternidad que transmite una mezcla de protección, melancolía y recogimiento.

Estas características permiten establecer afinidades generales con la renovación expresionista de la pintura figurativa europea durante el siglo XX.

Primitivismo y recuperación de las formas arcaicas

Otro de los aspectos más interesantes de la pintura es su relación con la recuperación de determinados modelos artísticos anteriores al Renacimiento.

Durante las primeras décadas del siglo XX, numerosos artistas europeos encontraron nuevas posibilidades expresivas en el arte medieval, la pintura bizantina, la escultura románica y diferentes manifestaciones artísticas tradicionales.

La frontalidad, la solemnidad y la estilización de las figuras se convirtieron en recursos especialmente adecuados para expresar contenidos emocionales y simbólicos.

En la presente obra, la disposición frontal de la madre y el niño recuerda determinados modelos de representación arcaica.

La mirada fija, la simplificación de los rostros y el carácter hierático de las figuras evocan recursos presentes en el arte medieval y en ciertas tradiciones iconográficas antiguas.

Sin embargo, el artista reinterpreta estos elementos mediante un lenguaje pictórico moderno.

Los rostros aparecen geometrizados y las formas se simplifican de manera expresiva.

La pintura establece así un diálogo entre la tradición figurativa y las innovaciones artísticas del siglo XX.

Esta combinación de referencias constituye uno de sus principales atractivos.

La maternidad como símbolo de protección

La relación entre la madre y el niño constituye el verdadero centro emocional de la composición.

La mujer sostiene al pequeño mediante un gesto protector, situando sus manos alrededor de su cuerpo.

La disposición de las figuras establece una relación de proximidad y dependencia.

El niño aparece completamente envuelto en un tejido verde oscuro, reforzando la idea de protección.

Las manos de la madre, grandes y estilizadas, parecen rodearlo y sostenerlo con firmeza.

La solemnidad de ambos rostros introduce una dimensión emocional que trasciende la representación cotidiana.

La maternidad aparece concebida como un vínculo profundo, asociado a la protección, la entrega y la continuidad de la vida.

La interpretación moderna de este tema permite relacionar la obra con numerosas manifestaciones de la pintura figurativa del siglo XX, en las que la figura materna adquirió un importante significado simbólico.

La composición y su carácter monumental

La pintura presenta una composición vertical dominada por la figura femenina.

La cabeza ocupa la zona superior central, mientras que el cuerpo se desarrolla mediante amplios planos cromáticos.

El niño aparece situado en el lado derecho de la composición, integrado dentro de la estructura general de la figura materna.

Las manos introducen un movimiento diagonal que equilibra la marcada verticalidad del conjunto.

El fondo paisajístico queda subordinado a las figuras.

La distribución de los elementos genera una composición compacta y de notable fuerza visual.

La simplificación de las formas y la ausencia de elementos accesorios refuerzan el carácter monumental.

El considerable tamaño de la obra, 90 × 74 cm enmarcada, contribuye a destacar esta sensación de presencia.

La composición presenta una estructura cerrada y equilibrada, en la que los personajes parecen formar una unidad.

Esta integración formal refuerza visualmente el vínculo entre ambos.

El tratamiento del color

La obra presenta una paleta cromática sobria y cuidadosamente equilibrada.

Predominan los ocres, marrones, verdes oscuros, grises y tonalidades azuladas.

El rostro de la madre está trabajado mediante una combinación de ocres cálidos y sombras profundas.

Su indumentaria presenta tonalidades terrosas que armonizan con el paisaje.

El niño aparece envuelto en un tejido verde oscuro, que introduce uno de los principales contrastes cromáticos de la composición.

El fondo está dominado por grises, verdes apagados y tonos azulados.

La utilización de colores relativamente contenidos contribuye a crear una atmósfera introspectiva.

El artista evita los contrastes excesivamente luminosos y favorece una armonía cromática de carácter austero.

Esta elección resulta especialmente adecuada para reforzar el contenido simbólico y emocional de la escena.

El dibujo y la construcción de los volúmenes

El dibujo constituye uno de los elementos fundamentales de la obra.

Los contornos oscuros delimitan claramente las figuras y refuerzan su estructura geométrica.

La nariz, los ojos y la boca de la madre están definidos mediante líneas de notable intensidad.

Las manos presentan una construcción angulosa que acentúa su expresividad.

El artista combina superficies cromáticas relativamente planas con transiciones de luz y sombra.

Esta combinación permite sugerir volumen sin recurrir a una representación anatómica estrictamente naturalista.

El resultado es un lenguaje pictórico de gran personalidad visual, basado en la síntesis de las formas.

La simplificación anatómica no responde a una ausencia de intención figurativa, sino a una elección expresiva que concede prioridad al significado emocional de la escena.

El paisaje como espacio simbólico

El fondo presenta un paisaje de montañas y masas vegetales, construido mediante planos cromáticos simplificados.

A la izquierda aparecen formas oscuras que sugieren árboles y vegetación.

En la zona superior se distinguen tonalidades grisáceas y verdosas.

Hacia la derecha, el paisaje se organiza mediante superficies horizontales que sugieren la lejanía.

No se aprecian elementos suficientes para identificar un lugar concreto.

El paisaje funciona principalmente como un espacio de carácter simbólico.

Su atmósfera oscura y silenciosa refuerza el recogimiento de las figuras.

La ausencia de referencias arquitectónicas o narrativas contribuye a crear una escena atemporal.

La naturaleza aparece subordinada al protagonismo de la maternidad.

Firma

La pintura presenta firma ilegible en tonalidad rojiza, situada en el ángulo inferior izquierdo.

Su presencia constituye un elemento de interés para futuras investigaciones sobre la identidad del artista.

Marco y presentación

La obra se presenta enmarcada mediante una moldura de madera de acabado dorado, con decoración ornamental en la zona interior.

El marco presenta un diseño clásico que contrasta con el lenguaje moderno de la pintura.

Su tonalidad cálida armoniza con los ocres y marrones predominantes en la composición.

La enmarcación contribuye a reforzar la presencia visual del conjunto.

El marco se ofrece como regalo al comprador, sin valor comercial, y no forma parte de la valoración económica de la pintura.

Se recomienda observar detenidamente las fotografías para valorar su estado de conservación.

Estado de conservación

En la fotografía se aprecian variaciones de textura y pequeñas irregularidades superficiales.

El estado de conservación debe valorarse a partir de las imágenes facilitadas.

No es posible determinar mediante una única fotografía la existencia de intervenciones anteriores, restauraciones o repintes.

Las fotografías forman parte integrante de la descripción.

Interés artístico y coleccionístico

La obra constituye un interesante ejemplo de la renovación de la pintura figurativa durante el siglo XX.

Su principal atractivo reside en la combinación de un tema universal, como la maternidad, con un lenguaje pictórico moderno y de fuerte carga emocional.

La geometrización de los rostros, la solemnidad de las figuras, la expresividad de las manos y la atmósfera introspectiva permiten relacionarla con las corrientes simbolistas, expresionistas y poscubistas.

La composición presenta una notable fuerza visual y una interpretación personal del vínculo entre madre e hijo.

Su considerable formato y su carácter decorativo la convierten en una pieza especialmente atractiva para coleccionistas de pintura simbolista, expresionismo, poscubismo, maternidades y arte figurativo europeo del siglo XX.

Características de la obra

Autor: Firma ilegible.

Escuela: Simbolista de influencia cubista.

Época: Siglo XX.

Tema: Maternidad. Madre con niño.

Género: Pintura figurativa de carácter simbólico.

Estilo: Simbolismo figurativo, con influencias cubistas, expresionistas y primitivistas.

Dimensiones: 90 × 74 cm, incluyendo el marco.

Firma: Firmada en el ángulo inferior izquierdo, de lectura ilegible.

Presentación: Enmarcada.

Envío

La obra será embalada cuidadosamente y de manera profesional, utilizando materiales de protección adecuados para garantizar su seguridad durante el transporte.

Los envíos con destino fuera de la Unión Europea pueden estar sujetos a impuestos, aranceles, tasas de importación, gastos de despacho y trámites aduaneros. Estos posibles gastos serán responsabilidad exclusiva del comprador y no están incluidos en el precio de adjudicación ni en los gastos de envío.

Asimismo, los envíos con destino a islas, territorios insulares o zonas consideradas remotas o de difícil acceso por las compañías de transporte pueden comportar gastos adicionales. Cualquier suplemento aplicado por la empresa de transporte por este motivo deberá ser asumido por el comprador.

Se recomienda consultar previamente las condiciones aduaneras y los posibles suplementos de transporte aplicables al destino.

El vendedor y su historia

En ARTEMISA nos dedicamos a la selección y subasta de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, combinando experiencia, pasión y un cuidado especial en la elección y presentación de cada pieza. A lo largo de nuestra trayectoria hemos reunido un catálogo de más de 10.000 obras, que abarca una amplia variedad de escuelas, estilos y periodos, con especial atención a la pintura y al arte europeo. Las piezas proceden principalmente de colecciones privadas y otras fuentes seleccionadas, lo que nos permite mantener una oferta amplia, diversa y en constante renovación. Cada obra es estudiada y presentada con el objetivo de proporcionar al coleccionista una información rigurosa y transparente, prestando especial atención a su catalogación, estado de conservación y contexto artístico. Trabajamos tanto para coleccionistas experimentados como para quienes comienzan a descubrir el mundo del arte, ofreciendo desde obras accesibles hasta piezas de especial interés histórico, artístico o decorativo. En ARTEMISA entendemos cada subasta como una oportunidad para descubrir, conservar y dar una nueva vida a obras con historia, conectándolas con coleccionistas de todo el mundo.

Interesante y singular pintura de gran formato perteneciente a la escuela simbolista de influencia cubista del siglo XX, que representa una maternidad de extraordinaria fuerza expresiva, protagonizada por una figura femenina que sostiene a un niño entre sus brazos.

La obra destaca por su marcada estilización formal, la geometrización de los rostros, la solemnidad de las figuras y una atmósfera profundamente introspectiva, características que permiten relacionarla con las corrientes de renovación de la pintura figurativa desarrolladas durante el siglo XX.

La composición presenta a una madre sosteniendo a su hijo sobre un paisaje de tonalidades oscuras y formas simplificadas. Ambas figuras aparecen representadas mediante un lenguaje deliberadamente antinaturalista, en el que la reducción geométrica de los volúmenes y la intensidad emocional adquieren un protagonismo fundamental.

La pintura combina simbolismo, influencias cubistas, elementos expresionistas y referencias al primitivismo artístico, dando lugar a una interpretación moderna y personal de uno de los grandes temas universales de la historia del arte: la maternidad.

Aunque la disposición de las figuras recuerda determinadas representaciones tradicionales de la Virgen con el Niño, la composición carece de atributos iconográficos inequívocamente religiosos. Por ello, resulta más apropiado interpretarla como una maternidad de carácter simbólico y espiritual, sin identificar necesariamente a los personajes con figuras sagradas.

Su considerable formato, de 90 × 74 cm incluyendo el marco, refuerza la presencia visual de la composición y su carácter monumental.

La obra presenta firma ilegible en el ángulo inferior izquierdo.

Descripción de la obra

La pintura representa a una figura femenina que sostiene a un niño entre sus brazos, en una composición vertical de marcada solemnidad.

La mujer ocupa prácticamente toda la superficie pictórica y aparece representada frontalmente, con una ligera inclinación de la cabeza.

Su rostro, extraordinariamente alargado y estilizado, constituye uno de los elementos más característicos de la composición.

Los ojos grandes y almendrados, la nariz rectilínea y las facciones angulosas configuran una expresión de profunda melancolía y recogimiento.

La mirada de la figura femenina parece dirigida hacia un espacio indefinido, más allá del espectador, acentuando el carácter introspectivo de la escena.

La boca, pequeña y cerrada, refuerza la sensación de silencio y solemnidad.

La cabeza aparece enmarcada por una forma semejante a un velo o manto de tonalidades ocres y oscuras, cuya estructura geométrica acentúa la verticalidad de la figura.

El cuerpo está representado mediante amplios planos cromáticos de marrones, ocres y tonalidades terrosas.

En sus brazos sostiene a un niño pequeño, envuelto en un tejido de color verde oscuro.

El niño presenta un rostro redondeado, aunque igualmente simplificado mediante formas geométricas.

Sus ojos, de gran tamaño, y su expresión seria se alejan de la representación infantil convencional, contribuyendo al carácter introspectivo de la composición.

Las manos de la madre adquieren una especial importancia visual.

Sus dedos, largos y estilizados, aparecen dispuestos alrededor del cuerpo del niño, creando un gesto de protección maternal.

La representación de las manos, construidas mediante líneas angulosas y superficies cromáticas simplificadas, constituye uno de los elementos más expresivos de la obra.

El fondo presenta un paisaje esquemático, formado por relieves montañosos, masas vegetales y diferentes planos de tonalidades oscuras.

La naturaleza aparece reducida a formas esenciales, sin intención de reproducir minuciosamente un lugar concreto.

Esta simplificación contribuye a crear un escenario simbólico y atemporal.

La maternidad como tema universal en la historia del arte

La maternidad constituye uno de los grandes temas universales de la historia del arte.

Desde las primeras representaciones de figuras maternas en las civilizaciones antiguas hasta las interpretaciones desarrolladas por los artistas modernos, la relación entre madre e hijo ha servido para expresar conceptos como la protección, la ternura, la continuidad de la vida y el vínculo afectivo.

Durante siglos, buena parte de estas representaciones estuvieron vinculadas a la iconografía religiosa, especialmente a las imágenes de la Virgen con el Niño.

Sin embargo, a partir del siglo XIX y especialmente durante el XX, numerosos artistas comenzaron a reinterpretar la maternidad desde perspectivas más personales, psicológicas y simbólicas.

La madre dejó de representarse exclusivamente como una figura idealizada para convertirse también en una expresión de la condición humana.

Los artistas modernos exploraron la maternidad mediante formas simplificadas, composiciones monumentales y recursos expresivos alejados del naturalismo académico.

En la presente obra, la relación entre madre e hijo aparece representada con una intensidad emocional que trasciende la descripción de una escena cotidiana.

La disposición frontal de las figuras, la solemnidad de sus expresiones y la ausencia de elementos narrativos secundarios contribuyen a transmitir una idea de maternidad universal.

La pintura puede interpretarse como una reflexión sobre la protección, la vulnerabilidad y el vínculo profundo entre ambos personajes.

El simbolismo en la pintura del siglo XX

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es su importante componente simbolista.

El simbolismo, desarrollado como movimiento artístico durante las últimas décadas del siglo XIX, defendía una interpretación de la realidad basada en las emociones, las ideas y los significados espirituales.

Frente a la representación estrictamente naturalista, los artistas simbolistas buscaban expresar aquello que no podía percibirse directamente mediante los sentidos.

El misterio, la espiritualidad, la melancolía y la trascendencia se convirtieron en temas fundamentales.

Estas preocupaciones continuaron influyendo en numerosos artistas durante el siglo XX, especialmente en aquellos interesados en renovar la representación de la figura humana.

En la presente obra, el artista no pretende representar una escena cotidiana de maternidad mediante un lenguaje descriptivo, sino transmitir una imagen de carácter simbólico.

La madre aparece como una figura solemne, silenciosa y casi hierática.

Su mirada melancólica y la expresión contenida del niño contribuyen a crear una atmósfera de recogimiento.

La simplificación del paisaje y la ausencia de elementos narrativos secundarios refuerzan esta interpretación.

La composición parece concebida para transmitir una sensación de permanencia y trascendencia, más allá de un momento histórico concreto.

La maternidad adquiere así un significado que puede relacionarse con la protección, la continuidad de la vida y la dimensión espiritual de los vínculos humanos.

Influencias cubistas y geometrización de las figuras

La pintura presenta importantes afinidades con los planteamientos formales desarrollados por el cubismo y sus derivaciones posteriores.

El cubismo, surgido en las primeras décadas del siglo XX, supuso una transformación fundamental en la representación de las formas y del espacio.

Artistas como Pablo Picasso y Georges Braque desarrollaron un lenguaje basado en la simplificación geométrica, la descomposición de los volúmenes y la reconsideración de la perspectiva tradicional.

Aunque la presente obra mantiene una representación figurativa claramente reconocible, incorpora determinados recursos asociados a esta renovación del lenguaje pictórico.

El rostro de la madre está construido mediante una estructura marcadamente geométrica.

La nariz aparece representada como un elemento rectilíneo y alargado, mientras que los ojos se organizan mediante formas almendradas y contornos oscuros.

La frente, las mejillas y el mentón presentan una simplificación que reduce la anatomía a planos esenciales.

Las manos muestran también una marcada estilización.

Los dedos, largos y angulosos, están construidos mediante superficies cromáticas relativamente planas.

El niño presenta una geometrización más contenida, pero igualmente perceptible en la disposición de los ojos y en la construcción del rostro.

Estas características permiten relacionar la pintura con las tendencias poscubistas y con la figuración moderna de influencia cubista, sin que ello implique su pertenencia al cubismo analítico o sintético en sentido estricto.

Expresionismo y dimensión emocional

La obra presenta asimismo afinidades con determinadas manifestaciones del expresionismo europeo.

El expresionismo concedió especial importancia a la intensidad emocional y a la capacidad de la pintura para transmitir estados psicológicos.

La deformación de las figuras, la simplificación de los rasgos y la utilización expresiva del color fueron algunos de sus recursos característicos.

En la presente composición, el artista utiliza estos procedimientos para acentuar el carácter emocional de la escena.

La madre presenta un rostro alargado y una mirada de gran intensidad psicológica.

Las proporciones anatómicas están deliberadamente estilizadas, alejándose de una representación naturalista.

La paleta oscura y los contornos profundos contribuyen a crear una atmósfera solemne.

La expresión del niño, igualmente contenida, refuerza la sensación de introspección.

El resultado es una maternidad que transmite una mezcla de protección, melancolía y recogimiento.

Estas características permiten establecer afinidades generales con la renovación expresionista de la pintura figurativa europea durante el siglo XX.

Primitivismo y recuperación de las formas arcaicas

Otro de los aspectos más interesantes de la pintura es su relación con la recuperación de determinados modelos artísticos anteriores al Renacimiento.

Durante las primeras décadas del siglo XX, numerosos artistas europeos encontraron nuevas posibilidades expresivas en el arte medieval, la pintura bizantina, la escultura románica y diferentes manifestaciones artísticas tradicionales.

La frontalidad, la solemnidad y la estilización de las figuras se convirtieron en recursos especialmente adecuados para expresar contenidos emocionales y simbólicos.

En la presente obra, la disposición frontal de la madre y el niño recuerda determinados modelos de representación arcaica.

La mirada fija, la simplificación de los rostros y el carácter hierático de las figuras evocan recursos presentes en el arte medieval y en ciertas tradiciones iconográficas antiguas.

Sin embargo, el artista reinterpreta estos elementos mediante un lenguaje pictórico moderno.

Los rostros aparecen geometrizados y las formas se simplifican de manera expresiva.

La pintura establece así un diálogo entre la tradición figurativa y las innovaciones artísticas del siglo XX.

Esta combinación de referencias constituye uno de sus principales atractivos.

La maternidad como símbolo de protección

La relación entre la madre y el niño constituye el verdadero centro emocional de la composición.

La mujer sostiene al pequeño mediante un gesto protector, situando sus manos alrededor de su cuerpo.

La disposición de las figuras establece una relación de proximidad y dependencia.

El niño aparece completamente envuelto en un tejido verde oscuro, reforzando la idea de protección.

Las manos de la madre, grandes y estilizadas, parecen rodearlo y sostenerlo con firmeza.

La solemnidad de ambos rostros introduce una dimensión emocional que trasciende la representación cotidiana.

La maternidad aparece concebida como un vínculo profundo, asociado a la protección, la entrega y la continuidad de la vida.

La interpretación moderna de este tema permite relacionar la obra con numerosas manifestaciones de la pintura figurativa del siglo XX, en las que la figura materna adquirió un importante significado simbólico.

La composición y su carácter monumental

La pintura presenta una composición vertical dominada por la figura femenina.

La cabeza ocupa la zona superior central, mientras que el cuerpo se desarrolla mediante amplios planos cromáticos.

El niño aparece situado en el lado derecho de la composición, integrado dentro de la estructura general de la figura materna.

Las manos introducen un movimiento diagonal que equilibra la marcada verticalidad del conjunto.

El fondo paisajístico queda subordinado a las figuras.

La distribución de los elementos genera una composición compacta y de notable fuerza visual.

La simplificación de las formas y la ausencia de elementos accesorios refuerzan el carácter monumental.

El considerable tamaño de la obra, 90 × 74 cm enmarcada, contribuye a destacar esta sensación de presencia.

La composición presenta una estructura cerrada y equilibrada, en la que los personajes parecen formar una unidad.

Esta integración formal refuerza visualmente el vínculo entre ambos.

El tratamiento del color

La obra presenta una paleta cromática sobria y cuidadosamente equilibrada.

Predominan los ocres, marrones, verdes oscuros, grises y tonalidades azuladas.

El rostro de la madre está trabajado mediante una combinación de ocres cálidos y sombras profundas.

Su indumentaria presenta tonalidades terrosas que armonizan con el paisaje.

El niño aparece envuelto en un tejido verde oscuro, que introduce uno de los principales contrastes cromáticos de la composición.

El fondo está dominado por grises, verdes apagados y tonos azulados.

La utilización de colores relativamente contenidos contribuye a crear una atmósfera introspectiva.

El artista evita los contrastes excesivamente luminosos y favorece una armonía cromática de carácter austero.

Esta elección resulta especialmente adecuada para reforzar el contenido simbólico y emocional de la escena.

El dibujo y la construcción de los volúmenes

El dibujo constituye uno de los elementos fundamentales de la obra.

Los contornos oscuros delimitan claramente las figuras y refuerzan su estructura geométrica.

La nariz, los ojos y la boca de la madre están definidos mediante líneas de notable intensidad.

Las manos presentan una construcción angulosa que acentúa su expresividad.

El artista combina superficies cromáticas relativamente planas con transiciones de luz y sombra.

Esta combinación permite sugerir volumen sin recurrir a una representación anatómica estrictamente naturalista.

El resultado es un lenguaje pictórico de gran personalidad visual, basado en la síntesis de las formas.

La simplificación anatómica no responde a una ausencia de intención figurativa, sino a una elección expresiva que concede prioridad al significado emocional de la escena.

El paisaje como espacio simbólico

El fondo presenta un paisaje de montañas y masas vegetales, construido mediante planos cromáticos simplificados.

A la izquierda aparecen formas oscuras que sugieren árboles y vegetación.

En la zona superior se distinguen tonalidades grisáceas y verdosas.

Hacia la derecha, el paisaje se organiza mediante superficies horizontales que sugieren la lejanía.

No se aprecian elementos suficientes para identificar un lugar concreto.

El paisaje funciona principalmente como un espacio de carácter simbólico.

Su atmósfera oscura y silenciosa refuerza el recogimiento de las figuras.

La ausencia de referencias arquitectónicas o narrativas contribuye a crear una escena atemporal.

La naturaleza aparece subordinada al protagonismo de la maternidad.

Firma

La pintura presenta firma ilegible en tonalidad rojiza, situada en el ángulo inferior izquierdo.

Su presencia constituye un elemento de interés para futuras investigaciones sobre la identidad del artista.

Marco y presentación

La obra se presenta enmarcada mediante una moldura de madera de acabado dorado, con decoración ornamental en la zona interior.

El marco presenta un diseño clásico que contrasta con el lenguaje moderno de la pintura.

Su tonalidad cálida armoniza con los ocres y marrones predominantes en la composición.

La enmarcación contribuye a reforzar la presencia visual del conjunto.

El marco se ofrece como regalo al comprador, sin valor comercial, y no forma parte de la valoración económica de la pintura.

Se recomienda observar detenidamente las fotografías para valorar su estado de conservación.

Estado de conservación

En la fotografía se aprecian variaciones de textura y pequeñas irregularidades superficiales.

El estado de conservación debe valorarse a partir de las imágenes facilitadas.

No es posible determinar mediante una única fotografía la existencia de intervenciones anteriores, restauraciones o repintes.

Las fotografías forman parte integrante de la descripción.

Interés artístico y coleccionístico

La obra constituye un interesante ejemplo de la renovación de la pintura figurativa durante el siglo XX.

Su principal atractivo reside en la combinación de un tema universal, como la maternidad, con un lenguaje pictórico moderno y de fuerte carga emocional.

La geometrización de los rostros, la solemnidad de las figuras, la expresividad de las manos y la atmósfera introspectiva permiten relacionarla con las corrientes simbolistas, expresionistas y poscubistas.

La composición presenta una notable fuerza visual y una interpretación personal del vínculo entre madre e hijo.

Su considerable formato y su carácter decorativo la convierten en una pieza especialmente atractiva para coleccionistas de pintura simbolista, expresionismo, poscubismo, maternidades y arte figurativo europeo del siglo XX.

Características de la obra

Autor: Firma ilegible.

Escuela: Simbolista de influencia cubista.

Época: Siglo XX.

Tema: Maternidad. Madre con niño.

Género: Pintura figurativa de carácter simbólico.

Estilo: Simbolismo figurativo, con influencias cubistas, expresionistas y primitivistas.

Dimensiones: 90 × 74 cm, incluyendo el marco.

Firma: Firmada en el ángulo inferior izquierdo, de lectura ilegible.

Presentación: Enmarcada.

Envío

La obra será embalada cuidadosamente y de manera profesional, utilizando materiales de protección adecuados para garantizar su seguridad durante el transporte.

Los envíos con destino fuera de la Unión Europea pueden estar sujetos a impuestos, aranceles, tasas de importación, gastos de despacho y trámites aduaneros. Estos posibles gastos serán responsabilidad exclusiva del comprador y no están incluidos en el precio de adjudicación ni en los gastos de envío.

Asimismo, los envíos con destino a islas, territorios insulares o zonas consideradas remotas o de difícil acceso por las compañías de transporte pueden comportar gastos adicionales. Cualquier suplemento aplicado por la empresa de transporte por este motivo deberá ser asumido por el comprador.

Se recomienda consultar previamente las condiciones aduaneras y los posibles suplementos de transporte aplicables al destino.

El vendedor y su historia

En ARTEMISA nos dedicamos a la selección y subasta de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, combinando experiencia, pasión y un cuidado especial en la elección y presentación de cada pieza. A lo largo de nuestra trayectoria hemos reunido un catálogo de más de 10.000 obras, que abarca una amplia variedad de escuelas, estilos y periodos, con especial atención a la pintura y al arte europeo. Las piezas proceden principalmente de colecciones privadas y otras fuentes seleccionadas, lo que nos permite mantener una oferta amplia, diversa y en constante renovación. Cada obra es estudiada y presentada con el objetivo de proporcionar al coleccionista una información rigurosa y transparente, prestando especial atención a su catalogación, estado de conservación y contexto artístico. Trabajamos tanto para coleccionistas experimentados como para quienes comienzan a descubrir el mundo del arte, ofreciendo desde obras accesibles hasta piezas de especial interés histórico, artístico o decorativo. En ARTEMISA entendemos cada subasta como una oportunidad para descubrir, conservar y dar una nueva vida a obras con historia, conectándolas con coleccionistas de todo el mundo.

Datos

Se vende con marco
Sí
Vendido por
Galería
Edición
Original
Artista
École expressionniste-cubiste (XX)
Título de la obra
L'Étreinte éternelle
Técnica
Pintura al óleo
Firma
Firmado
País de origen
España
Estado
En buen estado
Alto
90 cm
Ancho
74 cm
Estilo
Neoexpresionismo
Periodo
1960-1970
Vendido por
EspañaVerificado
2061
Objetos vendidos
100%
protop

Objetos similares

  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​

Para ti en

Arte clásico e impresionismo

  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​
  • ​
    ​
    ​