Josep Maria Padrosa (1945) - Otoño





1 € |
|---|
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 142857 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Otoño, original oil on canvas by Josep Maria Padrosa (España, 1945), Impresionismo, firmado a mano, se vende con marco, en buen estado, dimensiones con marco 75 x 91 x 7 cm.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Padrosa, que representa un tranquilo paisaje otoñal junto a un río o lago, rodeado de árboles rojizos y hojas doradas que se reflejan suavemente sobre el agua. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 75x91x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 65x81 cm.
· Óleo sobre tela la firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta un sereno paisaje otoñal protagonizado por un río o pequeño lago rodeado de árboles. La escena transmite una intensa sensación de calma, silencio y recogimiento, como si la naturaleza se encontrara suspendida en un instante de absoluta quietud. La abundancia de tonos ocres, rojizos, dorados y verdosos envuelve la composición en una atmósfera cálida, mientras que el agua refleja suavemente el entorno y aporta profundidad al paisaje.
En la zona derecha se alzan varios árboles de troncos altos y robustos que ocupan una posición destacada. El árbol más cercano posee un tronco ancho y oscuro, ligeramente inclinado, que se eleva hasta desaparecer entre las ramas superiores. A su lado, otros troncos más claros introducen tonalidades amarillentas y verdosas que parecen corresponder a la luz filtrándose entre la vegetación.
Las ramas se extienden desde el lado derecho hacia el centro y la parte superior izquierda, formando una especie de arco natural sobre el agua. Sus líneas largas y delicadas organizan visualmente la composición y dirigen la mirada hacia la distancia. Las hojas, representadas mediante una extensa variedad de rojos, naranjas, cobres y marrones, anuncian claramente la llegada del otoño.
Algunas ramas descienden hasta aproximarse a la superficie del agua, aportando una sensación de cercanía y movimiento. Las pequeñas hojas rojizas parecen flotar frente al paisaje y crean un primer plano ligero que contrasta con la solidez de los grandes troncos. Esta disposición genera la impresión de que el espectador contempla la escena desde debajo de la copa de un árbol.
La orilla derecha aparece cubierta por una espesa alfombra de hojas caídas. Los tonos dorados, ocres y marrones transforman el suelo en una superficie cálida y luminosa que desciende suavemente hacia el agua. Entre las hojas sobresalen raíces, piedras y pequeñas zonas de vegetación que enriquecen el terreno y refuerzan su apariencia natural.
Varias rocas de tonos violetas, grises y rojizos marcan el encuentro entre la orilla y el agua. Su colocación escalonada crea una suave transición hacia el río y conduce la mirada hacia la parte central de la escena. Estas piedras introducen formas sólidas en contraste con la fluidez del agua y con la ligereza de las hojas.
El agua ocupa gran parte de la mitad inferior izquierda y se presenta tranquila, casi inmóvil. Su superficie refleja los troncos, las copas y la luminosidad del cielo, aunque las formas aparecen suavemente difuminadas. Los verdes apagados, grises, beige y marrones se mezclan en el reflejo, creando una sensación de profundidad y una delicada continuidad entre el paisaje real y su imagen sobre el agua.
En la orilla opuesta se extiende una estrecha franja de tierra iluminada, acompañada por árboles esbeltos y vegetación baja. Esta zona marca el límite del agua y conduce la mirada hacia el fondo. Los tonos amarillos y dorados de la ribera contrastan con los verdes grisáceos de los árboles lejanos, sugiriendo la presencia de una luz suave y tamizada.
Más allá se distinguen una pequeña colina y numerosas masas de árboles que se desvanecen progresivamente en la distancia. Sus colores son más apagados y azulados, creando una sensación de profundidad atmosférica. El fondo parece estar cubierto por una ligera bruma que suaviza los contornos y refuerza el carácter tranquilo y contemplativo del paisaje.
El cielo apenas se percibe entre las ramas y las copas, pero su claridad ilumina todo el entorno. La luz parece corresponder a un día nublado o a una hora temprana, cuando el sol todavía no produce sombras marcadas. Esta iluminación uniforme permite apreciar la riqueza de los colores otoñales sin alterar la serenidad general de la escena.
La ausencia de figuras humanas convierte el lugar en un refugio natural apartado del ruido y de la actividad cotidiana. Todo parece permanecer en reposo: las ramas, el agua y las hojas caídas. Sin embargo, los cambios de color recuerdan que el paisaje se encuentra en plena transformación y que el otoño avanza lentamente sobre el bosque.
En conjunto, la obra ofrece una visión armoniosa y poética de un paisaje otoñal junto al agua, donde los grandes árboles, las ramas rojizas, las hojas doradas y los reflejos forman una escena llena de serenidad. La composición invita a detenerse y contemplar la belleza de una naturaleza silenciosa, marcada por el paso del tiempo y por la transformación de las estaciones. El resultado es un paisaje íntimo, envolvente y profundamente evocador.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Padrosa, que representa un tranquilo paisaje otoñal junto a un río o lago, rodeado de árboles rojizos y hojas doradas que se reflejan suavemente sobre el agua. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 75x91x7 cm.
· Dimensiones sin marco: 65x81 cm.
· Óleo sobre tela la firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta un sereno paisaje otoñal protagonizado por un río o pequeño lago rodeado de árboles. La escena transmite una intensa sensación de calma, silencio y recogimiento, como si la naturaleza se encontrara suspendida en un instante de absoluta quietud. La abundancia de tonos ocres, rojizos, dorados y verdosos envuelve la composición en una atmósfera cálida, mientras que el agua refleja suavemente el entorno y aporta profundidad al paisaje.
En la zona derecha se alzan varios árboles de troncos altos y robustos que ocupan una posición destacada. El árbol más cercano posee un tronco ancho y oscuro, ligeramente inclinado, que se eleva hasta desaparecer entre las ramas superiores. A su lado, otros troncos más claros introducen tonalidades amarillentas y verdosas que parecen corresponder a la luz filtrándose entre la vegetación.
Las ramas se extienden desde el lado derecho hacia el centro y la parte superior izquierda, formando una especie de arco natural sobre el agua. Sus líneas largas y delicadas organizan visualmente la composición y dirigen la mirada hacia la distancia. Las hojas, representadas mediante una extensa variedad de rojos, naranjas, cobres y marrones, anuncian claramente la llegada del otoño.
Algunas ramas descienden hasta aproximarse a la superficie del agua, aportando una sensación de cercanía y movimiento. Las pequeñas hojas rojizas parecen flotar frente al paisaje y crean un primer plano ligero que contrasta con la solidez de los grandes troncos. Esta disposición genera la impresión de que el espectador contempla la escena desde debajo de la copa de un árbol.
La orilla derecha aparece cubierta por una espesa alfombra de hojas caídas. Los tonos dorados, ocres y marrones transforman el suelo en una superficie cálida y luminosa que desciende suavemente hacia el agua. Entre las hojas sobresalen raíces, piedras y pequeñas zonas de vegetación que enriquecen el terreno y refuerzan su apariencia natural.
Varias rocas de tonos violetas, grises y rojizos marcan el encuentro entre la orilla y el agua. Su colocación escalonada crea una suave transición hacia el río y conduce la mirada hacia la parte central de la escena. Estas piedras introducen formas sólidas en contraste con la fluidez del agua y con la ligereza de las hojas.
El agua ocupa gran parte de la mitad inferior izquierda y se presenta tranquila, casi inmóvil. Su superficie refleja los troncos, las copas y la luminosidad del cielo, aunque las formas aparecen suavemente difuminadas. Los verdes apagados, grises, beige y marrones se mezclan en el reflejo, creando una sensación de profundidad y una delicada continuidad entre el paisaje real y su imagen sobre el agua.
En la orilla opuesta se extiende una estrecha franja de tierra iluminada, acompañada por árboles esbeltos y vegetación baja. Esta zona marca el límite del agua y conduce la mirada hacia el fondo. Los tonos amarillos y dorados de la ribera contrastan con los verdes grisáceos de los árboles lejanos, sugiriendo la presencia de una luz suave y tamizada.
Más allá se distinguen una pequeña colina y numerosas masas de árboles que se desvanecen progresivamente en la distancia. Sus colores son más apagados y azulados, creando una sensación de profundidad atmosférica. El fondo parece estar cubierto por una ligera bruma que suaviza los contornos y refuerza el carácter tranquilo y contemplativo del paisaje.
El cielo apenas se percibe entre las ramas y las copas, pero su claridad ilumina todo el entorno. La luz parece corresponder a un día nublado o a una hora temprana, cuando el sol todavía no produce sombras marcadas. Esta iluminación uniforme permite apreciar la riqueza de los colores otoñales sin alterar la serenidad general de la escena.
La ausencia de figuras humanas convierte el lugar en un refugio natural apartado del ruido y de la actividad cotidiana. Todo parece permanecer en reposo: las ramas, el agua y las hojas caídas. Sin embargo, los cambios de color recuerdan que el paisaje se encuentra en plena transformación y que el otoño avanza lentamente sobre el bosque.
En conjunto, la obra ofrece una visión armoniosa y poética de un paisaje otoñal junto al agua, donde los grandes árboles, las ramas rojizas, las hojas doradas y los reflejos forman una escena llena de serenidad. La composición invita a detenerse y contemplar la belleza de una naturaleza silenciosa, marcada por el paso del tiempo y por la transformación de las estaciones. El resultado es un paisaje íntimo, envolvente y profundamente evocador.

