Domingo Alvarez Gomez (1942) - Serenidad desnuda





1 € |
|---|
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 142857 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer de espaldas, con el torso descubierto y el cabello recogido, sumida en un íntimo momento de serenidad, misterio e introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 61x44x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 49x31 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta una figura femenina de espaldas, situada en el centro de una composición vertical que transmite intimidad, serenidad y una profunda sensación de recogimiento. La mujer aparece con el torso descubierto y el cabello oscuro recogido en un elegante moño, mostrando una postura tranquila y natural. Al ocultar su rostro, la escena adquiere un carácter misterioso y universal, pues la protagonista puede representar tanto a una mujer concreta como una imagen simbólica de la feminidad, la introspección y la belleza silenciosa.
La espalda desnuda constituye el verdadero centro visual de la obra. La delicada línea de los hombros conduce la mirada hacia el cuello, mientras que la columna vertebral desciende suavemente hasta la cintura, creando una estructura equilibrada y armoniosa. Las formas del cuerpo están tratadas con sensibilidad, sin rigidez ni exageraciones, y revelan una belleza serena que nace de la naturalidad de la postura. La figura parece encontrarse sentada o ligeramente inclinada hacia delante, adoptando una actitud que sugiere calma, vulnerabilidad y reflexión.
La iluminación desempeña un papel fundamental en la construcción de la imagen. Una luz tenue recorre la nuca, los hombros, los brazos y la zona inferior de la espalda, haciendo que la piel destaque sobre el entorno oscuro. Los tonos claros se mezclan con matices verdosos, ocres y rosados, creando una luminosidad suave que envuelve el cuerpo sin romper la atmósfera íntima de la escena. Las sombras modelan cuidadosamente la anatomía y aportan profundidad, volumen y una intensa presencia física a la protagonista.
El cabello recogido añade elegancia y verticalidad al conjunto. Su color oscuro contrasta con la luminosidad de la nuca y acentúa la delicadeza del cuello, uno de los puntos más expresivos de la composición. El moño, dispuesto de manera natural, refuerza la sensación de que contemplamos un instante privado, como si la mujer acabara de recogerse el cabello antes de sumirse en sus pensamientos. Esta ausencia de gestos visibles obliga al espectador a interpretar su estado emocional a través de la posición de los hombros y de la quietud de todo el cuerpo.
El fondo, dominado por tonalidades grises, verdes apagadas y tierras profundas, carece de elementos narrativos concretos, permitiendo que toda la atención se concentre en la figura. Alrededor del cuerpo se forma una especie de halo sombrío que separa delicadamente a la mujer del espacio circundante. Las áreas más difusas producen una atmósfera velada y casi onírica, como si la escena surgiera de un recuerdo, de un sueño o de un momento suspendido fuera del tiempo.
En la parte inferior, una tela negra rodea la cintura y cae alrededor de la figura, estableciendo un intenso contraste con la claridad de la piel. Este tejido oscuro aporta peso visual a la composición y crea una transición entre el cuerpo iluminado y las zonas más profundas del cuadro. Al mismo tiempo, su presencia introduce un elegante juego entre lo mostrado y lo oculto, reforzando la sensualidad de la imagen sin restarle delicadeza ni convertirla en una escena excesivamente explícita.
La obra consigue expresar una emoción contenida sin necesidad de mostrar el rostro de la protagonista. Su espalda se convierte en un lenguaje silencioso capaz de transmitir soledad, serenidad, melancolía o introspección. El espectador no sabe quién es la mujer, dónde se encuentra ni qué pensamientos ocupan su mente, y precisamente esa incertidumbre otorga a la escena una notable fuerza poética. La figura parece aislada del mundo exterior, protegida por la penumbra y entregada a un instante profundamente personal.
En conjunto, este cuadro ofrece una representación íntima, elegante y evocadora de la figura femenina, en la que la luz, las sombras y la postura construyen una atmósfera de misterio y contemplación. La armonía de sus formas, la sobriedad de los colores y el delicado contraste entre la piel y el fondo convierten la imagen en una celebración de la belleza natural y del silencio interior. Se trata de una obra capaz de atraer la mirada por su sensualidad contenida y de mantenerla por la emoción, la serenidad y el enigma que desprende.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer de espaldas, con el torso descubierto y el cabello recogido, sumida en un íntimo momento de serenidad, misterio e introspección. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 61x44x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 49x31 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
------------------------------------------------------------------
Este cuadro presenta una figura femenina de espaldas, situada en el centro de una composición vertical que transmite intimidad, serenidad y una profunda sensación de recogimiento. La mujer aparece con el torso descubierto y el cabello oscuro recogido en un elegante moño, mostrando una postura tranquila y natural. Al ocultar su rostro, la escena adquiere un carácter misterioso y universal, pues la protagonista puede representar tanto a una mujer concreta como una imagen simbólica de la feminidad, la introspección y la belleza silenciosa.
La espalda desnuda constituye el verdadero centro visual de la obra. La delicada línea de los hombros conduce la mirada hacia el cuello, mientras que la columna vertebral desciende suavemente hasta la cintura, creando una estructura equilibrada y armoniosa. Las formas del cuerpo están tratadas con sensibilidad, sin rigidez ni exageraciones, y revelan una belleza serena que nace de la naturalidad de la postura. La figura parece encontrarse sentada o ligeramente inclinada hacia delante, adoptando una actitud que sugiere calma, vulnerabilidad y reflexión.
La iluminación desempeña un papel fundamental en la construcción de la imagen. Una luz tenue recorre la nuca, los hombros, los brazos y la zona inferior de la espalda, haciendo que la piel destaque sobre el entorno oscuro. Los tonos claros se mezclan con matices verdosos, ocres y rosados, creando una luminosidad suave que envuelve el cuerpo sin romper la atmósfera íntima de la escena. Las sombras modelan cuidadosamente la anatomía y aportan profundidad, volumen y una intensa presencia física a la protagonista.
El cabello recogido añade elegancia y verticalidad al conjunto. Su color oscuro contrasta con la luminosidad de la nuca y acentúa la delicadeza del cuello, uno de los puntos más expresivos de la composición. El moño, dispuesto de manera natural, refuerza la sensación de que contemplamos un instante privado, como si la mujer acabara de recogerse el cabello antes de sumirse en sus pensamientos. Esta ausencia de gestos visibles obliga al espectador a interpretar su estado emocional a través de la posición de los hombros y de la quietud de todo el cuerpo.
El fondo, dominado por tonalidades grises, verdes apagadas y tierras profundas, carece de elementos narrativos concretos, permitiendo que toda la atención se concentre en la figura. Alrededor del cuerpo se forma una especie de halo sombrío que separa delicadamente a la mujer del espacio circundante. Las áreas más difusas producen una atmósfera velada y casi onírica, como si la escena surgiera de un recuerdo, de un sueño o de un momento suspendido fuera del tiempo.
En la parte inferior, una tela negra rodea la cintura y cae alrededor de la figura, estableciendo un intenso contraste con la claridad de la piel. Este tejido oscuro aporta peso visual a la composición y crea una transición entre el cuerpo iluminado y las zonas más profundas del cuadro. Al mismo tiempo, su presencia introduce un elegante juego entre lo mostrado y lo oculto, reforzando la sensualidad de la imagen sin restarle delicadeza ni convertirla en una escena excesivamente explícita.
La obra consigue expresar una emoción contenida sin necesidad de mostrar el rostro de la protagonista. Su espalda se convierte en un lenguaje silencioso capaz de transmitir soledad, serenidad, melancolía o introspección. El espectador no sabe quién es la mujer, dónde se encuentra ni qué pensamientos ocupan su mente, y precisamente esa incertidumbre otorga a la escena una notable fuerza poética. La figura parece aislada del mundo exterior, protegida por la penumbra y entregada a un instante profundamente personal.
En conjunto, este cuadro ofrece una representación íntima, elegante y evocadora de la figura femenina, en la que la luz, las sombras y la postura construyen una atmósfera de misterio y contemplación. La armonía de sus formas, la sobriedad de los colores y el delicado contraste entre la piel y el fondo convierten la imagen en una celebración de la belleza natural y del silencio interior. Se trata de una obra capaz de atraer la mirada por su sensualidad contenida y de mantenerla por la emoción, la serenidad y el enigma que desprende.

