Domingo Alvarez Gomez (1942) - Luz sobre la espalda





35 € |
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Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer desnuda sentada de espaldas, recogida en un íntimo momento de silencio, serenidad y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 61x44x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 49x31 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una figura femenina desnuda contemplada de espaldas, sentada en una postura serena dentro de un espacio oscuro e indefinido. La mujer ocupa prácticamente toda la composición y se convierte en el único elemento narrativo de la escena. La ausencia de objetos y referencias ambientales concentra la atención en la silueta del cuerpo, en la delicada posición de los brazos y las piernas y en la atmósfera silenciosa que rodea a la protagonista.
La figura aparece sentada con el torso erguido y ligeramente inclinado hacia delante. Uno de sus brazos desciende hasta apoyar la mano sobre la superficie, proporcionando equilibrio a la postura, mientras el otro brazo permanece más próximo al cuerpo. Esta disposición transmite naturalidad y reposo, como si la mujer hubiera adoptado la posición de manera espontánea durante un instante de reflexión o descanso.
La espalda constituye el centro visual de la obra. La línea de la columna recorre verticalmente el torso y conduce la mirada desde la nuca hasta la zona lumbar. A ambos lados, los hombros y los omóplatos aparecen definidos con gran delicadeza, mientras la cintura se estrecha antes de abrirse hacia la cadera. La anatomía se representa con sensibilidad, destacando la armonía de las proporciones y la elegancia de las curvas naturales.
El cabello oscuro está recogido en un moño ligeramente desordenado, dejando visibles la nuca y parte del cuello. Algunos mechones caen suavemente y rompen la forma compacta del peinado, aportando naturalidad a la imagen. El intenso color del cabello contrasta con la luminosidad de la piel y crea una transición entre la cabeza y las sombras profundas del fondo.
El rostro permanece completamente oculto, de modo que la identidad y la expresión de la mujer quedan fuera del alcance del espectador. Esta decisión aporta misterio y convierte a la protagonista en una figura universal, abierta a múltiples interpretaciones. Sin una mirada que revele sus emociones, son la espalda, la postura y la inclinación de la cabeza las que transmiten su estado interior.
Las piernas están flexionadas y orientadas hacia el lado derecho de la composición. Una de ellas se extiende en diagonal, mientras la otra se recoge más cerca del cuerpo, permitiendo que los pies aparezcan en la zona inferior. Esta disposición crea un recorrido visual fluido y aporta movimiento a una escena esencialmente quieta. Las diagonales de las piernas equilibran la verticalidad de la espalda y enriquecen la estructura de la imagen.
La iluminación es suave y selectiva. La claridad se concentra sobre la parte alta de la espalda, la cintura, la cadera y las piernas, mientras otras zonas permanecen sumergidas en una penumbra profunda. Este contraste modela el cuerpo y le confiere volumen, pero mantiene una atmósfera delicada, sin dureza. Los cambios entre luz y sombra parecen envolver la figura en lugar de limitarla mediante contornos rígidos.
Los tonos de la piel combinan blancos cálidos, ocres, rosas, violetas y sutiles matices verdosos. Esta variedad cromática aporta riqueza y evita una apariencia uniforme. En los hombros y en la zona lumbar predominan las áreas claras, mientras que en los brazos, el costado y las piernas aparecen sombras más oscuras. El resultado es una figura viva y tridimensional que emerge lentamente de la oscuridad.
El fondo se compone de verdes profundos, negros, grises y discretos matices azulados. Las formas son difusas y no permiten reconocer un lugar concreto, creando un espacio casi abstracto. La mujer parece encontrarse aislada del mundo exterior, rodeada por una atmósfera protectora y silenciosa. Una zona ligeramente iluminada en la parte superior derecha sugiere una fuente de luz lejana que se proyecta sobre su cuerpo.
La composición posee una gran fuerza emocional a pesar de su sencillez. La espalda descubierta puede asociarse con vulnerabilidad, pero la postura firme de la mujer también transmite seguridad y calma. No parece posar para llamar la atención, sino permanecer absorta en su propio mundo. Esta combinación de fragilidad y serenidad dota a la escena de una intensa profundidad psicológica.
La ausencia de elementos secundarios permite que cada pequeño gesto adquiera importancia. La inclinación de la cabeza, el apoyo de la mano, la posición de los pies y la curva de la espalda construyen un lenguaje corporal silencioso. El espectador puede imaginar que la mujer descansa, recuerda, espera o simplemente disfruta de un momento de soledad. La obra no impone una historia cerrada, sino que invita a sentir y completar la escena.
En conjunto, este cuadro ofrece una representación íntima y elegante de una mujer desnuda sentada de espaldas, envuelta en una atmósfera profunda de silencio y contemplación. La luz modela suavemente su cuerpo y destaca la armonía de la espalda, la cintura y las piernas frente a un fondo oscuro y misterioso. La obra transmite serenidad, vulnerabilidad y belleza natural, convirtiendo una postura sencilla en una poderosa reflexión sobre la intimidad y el mundo interior.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Domingo Álvarez, que representa a una mujer desnuda sentada de espaldas, recogida en un íntimo momento de silencio, serenidad y contemplación. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 61x44x3 cm.
· Dimensiones sin marco: 49x31 cm.
· Pastel firmado a mano por el artista en la parte inferior izquierda, Domingo.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco con vidrio protector (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una figura femenina desnuda contemplada de espaldas, sentada en una postura serena dentro de un espacio oscuro e indefinido. La mujer ocupa prácticamente toda la composición y se convierte en el único elemento narrativo de la escena. La ausencia de objetos y referencias ambientales concentra la atención en la silueta del cuerpo, en la delicada posición de los brazos y las piernas y en la atmósfera silenciosa que rodea a la protagonista.
La figura aparece sentada con el torso erguido y ligeramente inclinado hacia delante. Uno de sus brazos desciende hasta apoyar la mano sobre la superficie, proporcionando equilibrio a la postura, mientras el otro brazo permanece más próximo al cuerpo. Esta disposición transmite naturalidad y reposo, como si la mujer hubiera adoptado la posición de manera espontánea durante un instante de reflexión o descanso.
La espalda constituye el centro visual de la obra. La línea de la columna recorre verticalmente el torso y conduce la mirada desde la nuca hasta la zona lumbar. A ambos lados, los hombros y los omóplatos aparecen definidos con gran delicadeza, mientras la cintura se estrecha antes de abrirse hacia la cadera. La anatomía se representa con sensibilidad, destacando la armonía de las proporciones y la elegancia de las curvas naturales.
El cabello oscuro está recogido en un moño ligeramente desordenado, dejando visibles la nuca y parte del cuello. Algunos mechones caen suavemente y rompen la forma compacta del peinado, aportando naturalidad a la imagen. El intenso color del cabello contrasta con la luminosidad de la piel y crea una transición entre la cabeza y las sombras profundas del fondo.
El rostro permanece completamente oculto, de modo que la identidad y la expresión de la mujer quedan fuera del alcance del espectador. Esta decisión aporta misterio y convierte a la protagonista en una figura universal, abierta a múltiples interpretaciones. Sin una mirada que revele sus emociones, son la espalda, la postura y la inclinación de la cabeza las que transmiten su estado interior.
Las piernas están flexionadas y orientadas hacia el lado derecho de la composición. Una de ellas se extiende en diagonal, mientras la otra se recoge más cerca del cuerpo, permitiendo que los pies aparezcan en la zona inferior. Esta disposición crea un recorrido visual fluido y aporta movimiento a una escena esencialmente quieta. Las diagonales de las piernas equilibran la verticalidad de la espalda y enriquecen la estructura de la imagen.
La iluminación es suave y selectiva. La claridad se concentra sobre la parte alta de la espalda, la cintura, la cadera y las piernas, mientras otras zonas permanecen sumergidas en una penumbra profunda. Este contraste modela el cuerpo y le confiere volumen, pero mantiene una atmósfera delicada, sin dureza. Los cambios entre luz y sombra parecen envolver la figura en lugar de limitarla mediante contornos rígidos.
Los tonos de la piel combinan blancos cálidos, ocres, rosas, violetas y sutiles matices verdosos. Esta variedad cromática aporta riqueza y evita una apariencia uniforme. En los hombros y en la zona lumbar predominan las áreas claras, mientras que en los brazos, el costado y las piernas aparecen sombras más oscuras. El resultado es una figura viva y tridimensional que emerge lentamente de la oscuridad.
El fondo se compone de verdes profundos, negros, grises y discretos matices azulados. Las formas son difusas y no permiten reconocer un lugar concreto, creando un espacio casi abstracto. La mujer parece encontrarse aislada del mundo exterior, rodeada por una atmósfera protectora y silenciosa. Una zona ligeramente iluminada en la parte superior derecha sugiere una fuente de luz lejana que se proyecta sobre su cuerpo.
La composición posee una gran fuerza emocional a pesar de su sencillez. La espalda descubierta puede asociarse con vulnerabilidad, pero la postura firme de la mujer también transmite seguridad y calma. No parece posar para llamar la atención, sino permanecer absorta en su propio mundo. Esta combinación de fragilidad y serenidad dota a la escena de una intensa profundidad psicológica.
La ausencia de elementos secundarios permite que cada pequeño gesto adquiera importancia. La inclinación de la cabeza, el apoyo de la mano, la posición de los pies y la curva de la espalda construyen un lenguaje corporal silencioso. El espectador puede imaginar que la mujer descansa, recuerda, espera o simplemente disfruta de un momento de soledad. La obra no impone una historia cerrada, sino que invita a sentir y completar la escena.
En conjunto, este cuadro ofrece una representación íntima y elegante de una mujer desnuda sentada de espaldas, envuelta en una atmósfera profunda de silencio y contemplación. La luz modela suavemente su cuerpo y destaca la armonía de la espalda, la cintura y las piernas frente a un fondo oscuro y misterioso. La obra transmite serenidad, vulnerabilidad y belleza natural, convirtiendo una postura sencilla en una poderosa reflexión sobre la intimidad y el mundo interior.

