Mueble auxiliar - Esquinero - Madera





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Esquinero de madera procedente de Francia, fechado entre 1900 y 1910, estilo Luis XV, con cuatro niveles y líneas curvas, pedestal central y acabado en madera rojiza cálida; en buen estado de uso con pequeños signos de envejecimiento e imperfecciones, dimensiones 140 cm de alto, 71 cm de ancho y 50 cm de profundidad.
Descripción del vendedor
Es un esquinero que conserva ese aire ceremonioso y ligeramente teatral del mobiliario victoriano tardío, pero ya filtrado por la sensibilidad más ligera y práctica de principios del siglo XX. La pieza se eleva como una pequeña arquitectura doméstica: cuatro niveles que ascienden en decreciente, cada uno con sus bordes sinuosos, casi ondulantes, que suavizan la geometría triangular propia de los muebles pensados para abrazar la esquina sin imponerse.
La madera, con su tono rojizo y pulido, muestra un brillo cálido que delata tanto el cuidado del acabado como la intención decorativa. No es un mueble meramente funcional: es un objeto que quiere ser visto, que quiere acompañar la estancia con un toque de refinamiento. El pedestal central, que se abre en tres pies curvados, aporta esa elegancia vertical tan característica del gusto victoriano, donde incluso los soportes se convertían en elementos expresivos.
Hay en el conjunto una mezcla muy atractiva entre ligereza y ornamento: la estructura es esbelta, casi aérea, pero los perfiles recortados y la presencia del pedestal le dan un aire de pieza bien trabajada, pensada para mostrar pequeños objetos, porcelanas, recuerdos o plantas. Es el tipo de mueble que en una casa de principios del siglo XX habría ocupado un rincón del salón o del recibidor, aportando un toque de distinción sin robar protagonismo.
En definitiva, un esquinero que combina la herencia victoriana —sus curvas, su gusto por el detalle, su elegancia vertical— con la funcionalidad y la claridad de líneas que empezaban a imponerse en el cambio de siglo. Una pieza amable, decorativa y con ese encanto sereno de los muebles que han acompañado varias generaciones.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un esquinero que conserva ese aire ceremonioso y ligeramente teatral del mobiliario victoriano tardío, pero ya filtrado por la sensibilidad más ligera y práctica de principios del siglo XX. La pieza se eleva como una pequeña arquitectura doméstica: cuatro niveles que ascienden en decreciente, cada uno con sus bordes sinuosos, casi ondulantes, que suavizan la geometría triangular propia de los muebles pensados para abrazar la esquina sin imponerse.
La madera, con su tono rojizo y pulido, muestra un brillo cálido que delata tanto el cuidado del acabado como la intención decorativa. No es un mueble meramente funcional: es un objeto que quiere ser visto, que quiere acompañar la estancia con un toque de refinamiento. El pedestal central, que se abre en tres pies curvados, aporta esa elegancia vertical tan característica del gusto victoriano, donde incluso los soportes se convertían en elementos expresivos.
Hay en el conjunto una mezcla muy atractiva entre ligereza y ornamento: la estructura es esbelta, casi aérea, pero los perfiles recortados y la presencia del pedestal le dan un aire de pieza bien trabajada, pensada para mostrar pequeños objetos, porcelanas, recuerdos o plantas. Es el tipo de mueble que en una casa de principios del siglo XX habría ocupado un rincón del salón o del recibidor, aportando un toque de distinción sin robar protagonismo.
En definitiva, un esquinero que combina la herencia victoriana —sus curvas, su gusto por el detalle, su elegancia vertical— con la funcionalidad y la claridad de líneas que empezaban a imponerse en el cambio de siglo. Una pieza amable, decorativa y con ese encanto sereno de los muebles que han acompañado varias generaciones.
Envío certificado y buen embalaje.

