Francesca Escobar (1972) - Verano en la playa






Graduada como subastadora francesa y trabajó en el departamento de tasación de Sotheby’s París.
20 € |
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Pintura al óleo titulada Verano en la playa de Francesca Escobar (1962), originaria de España, creada entre 1990 y 2000, firmada a mano, 30 x 30 cm, edición original, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa una mujer con vestido blanco y sombrero rojo pasea por la playa junto a su perro, frente al mar. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una escena de playa luminosa y tranquila, protagonizada por una figura femenina vestida de blanco y acompañada por un perro pequeño. La mujer aparece de perfil, mirando hacia la izquierda, con una mano apoyada en la cintura y la otra cerca del ala de su sombrero rojo, como si estuviera disfrutando de la brisa marina o protegiéndose del sol. El vestido claro, de falda amplia, contrasta con el color intenso del sombrero y aporta ligereza a la composición. A sus pies, el perro permanece sentado y orienta también su mirada hacia el mismo lado, creando entre ambos una relación de compañía y atención compartida.
El sombrero rojo, adornado con pequeños puntos blancos, es uno de los elementos más llamativos de la escena. Su color cálido destaca con fuerza sobre el cielo y el mar, y dirige la mirada hacia la cabeza de la figura. El rostro queda parcialmente oculto por el ala, de modo que la imagen se centra en la actitud relajada, la silueta y el gesto de la mujer. El vestido blanco cae hasta las rodillas y forma pliegues amplios que parecen moverse suavemente con el aire, mientras que los tonos cálidos de las piernas y los brazos aportan contraste y equilibrio.
Detrás de la figura se extiende el mar, representado mediante franjas horizontales de azules y turquesas que se suceden desde la orilla hasta el horizonte. Algunas líneas blancas evocan la espuma de las olas y el movimiento del agua, mientras que las variaciones de azul sugieren reflejos cambiantes bajo la luz del día. El horizonte, recto y claramente definido, separa el mar del cielo pálido y contribuye a la sensación de amplitud. La playa ocupa la parte inferior, con una superficie clara y abierta que permite que las dos figuras destaquen sin distracciones.
El perro, pequeño y de pelaje marrón y blanco, aporta un elemento entrañable a la composición. Su posición junto a la mujer hace pensar en un paseo compartido o en una pausa durante una jornada junto al mar. Aunque ambos personajes se encuentran en primer plano, sus miradas parecen dirigirse hacia algo que queda fuera de la escena, lo que introduce una leve sensación de expectativa. La sencillez del momento deja espacio para imaginar el sonido de las olas, la brisa y la calma de un día soleado en la costa.
En conjunto, el cuadro transmite una atmósfera apacible y veraniega, centrada en la compañía entre una mujer y su perro frente al mar. La combinación del vestido blanco, el sombrero rojo y las distintas tonalidades azules crea una escena luminosa y equilibrada. El gesto natural de la figura y la presencia atenta del animal convierten un instante cotidiano en una imagen afectuosa, que evoca descanso, paseo y disfrute de la playa. La obra invita a detenerse en la serenidad del paisaje y en la sencilla complicidad de sus protagonistas.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Francesca Escobar, que representa una mujer con vestido blanco y sombrero rojo pasea por la playa junto a su perro, frente al mar. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 30x30x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Francesca.
· La pieza se encuentra en perfecto estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa una escena de playa luminosa y tranquila, protagonizada por una figura femenina vestida de blanco y acompañada por un perro pequeño. La mujer aparece de perfil, mirando hacia la izquierda, con una mano apoyada en la cintura y la otra cerca del ala de su sombrero rojo, como si estuviera disfrutando de la brisa marina o protegiéndose del sol. El vestido claro, de falda amplia, contrasta con el color intenso del sombrero y aporta ligereza a la composición. A sus pies, el perro permanece sentado y orienta también su mirada hacia el mismo lado, creando entre ambos una relación de compañía y atención compartida.
El sombrero rojo, adornado con pequeños puntos blancos, es uno de los elementos más llamativos de la escena. Su color cálido destaca con fuerza sobre el cielo y el mar, y dirige la mirada hacia la cabeza de la figura. El rostro queda parcialmente oculto por el ala, de modo que la imagen se centra en la actitud relajada, la silueta y el gesto de la mujer. El vestido blanco cae hasta las rodillas y forma pliegues amplios que parecen moverse suavemente con el aire, mientras que los tonos cálidos de las piernas y los brazos aportan contraste y equilibrio.
Detrás de la figura se extiende el mar, representado mediante franjas horizontales de azules y turquesas que se suceden desde la orilla hasta el horizonte. Algunas líneas blancas evocan la espuma de las olas y el movimiento del agua, mientras que las variaciones de azul sugieren reflejos cambiantes bajo la luz del día. El horizonte, recto y claramente definido, separa el mar del cielo pálido y contribuye a la sensación de amplitud. La playa ocupa la parte inferior, con una superficie clara y abierta que permite que las dos figuras destaquen sin distracciones.
El perro, pequeño y de pelaje marrón y blanco, aporta un elemento entrañable a la composición. Su posición junto a la mujer hace pensar en un paseo compartido o en una pausa durante una jornada junto al mar. Aunque ambos personajes se encuentran en primer plano, sus miradas parecen dirigirse hacia algo que queda fuera de la escena, lo que introduce una leve sensación de expectativa. La sencillez del momento deja espacio para imaginar el sonido de las olas, la brisa y la calma de un día soleado en la costa.
En conjunto, el cuadro transmite una atmósfera apacible y veraniega, centrada en la compañía entre una mujer y su perro frente al mar. La combinación del vestido blanco, el sombrero rojo y las distintas tonalidades azules crea una escena luminosa y equilibrada. El gesto natural de la figura y la presencia atenta del animal convierten un instante cotidiano en una imagen afectuosa, que evoca descanso, paseo y disfrute de la playa. La obra invita a detenerse en la serenidad del paisaje y en la sencilla complicidad de sus protagonistas.
