yamila velazquez - Golden Scars






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Golden Scars, de Yamila Velázquez, es una impresión Giclée de edición limitada de 2025, creada digitalmente con IA sobre lienzo 100 % algodón y numerada 1 de 5.
Descripción del vendedor
Sobre la obra:
La pieza que se presenta forma parte de una edición limitada de 5 unidades a nivel mundial, realizadas digitalmente y firmadas a mano por la artista. Cada impresión es única dentro de su serie, lo que garantiza su exclusividad y autenticidad. En el reverso se incluyen todos los datos pertinentes de la obra, numeración y firma.
Dimensiones totales: 100x 65 cm
Material: Lienzo profesional de alta calidad 100 % algodón, máxima resistencia a la manipulación y agentes externos de la marca Eco Canvas Roma Glossy, Satinado.Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Técnica:Impresión Giclée, reconocida por su precisión y calidad duradera.
Certificado de autenticidad:
Si el comprador lo desea, la artista puede proporcionar un certificado de autenticidad. Este debe solicitarse expresamente al momento de la compra.
Sobre la artista:
Yamila Velázquez (Las Tunas, Cuba, 1993) es una artista contemporánea que utiliza herramientas de inteligencia digital, actualmente vive y trabaja en la ciudad de Alicante, España. Dueña y socia de una empresa dedicada a la venta, representación y desarrollo de artistas y obras de arte, Velázquez combina su visión empresarial con una profunda sensibilidad artística.
Este joven talento cubano se ha consolidado en el ámbito del arte digital, utilizando medios contemporáneos para explorar temas ligados a la naturaleza, el paisaje y la relación íntima entre la mujer y su entorno. Sus obras abordan con sutileza y fuerza visual temas como la belleza, el amor, la sensualidad y la delicadeza femenina, siempre enmarcados en atmósferas envolventes, románticas y refinadas.
Con una estética vibrante y expresiva, Yamila Velázquez logra fusionar influencias clásicas con un lenguaje moderno, dando como resultado obras versátiles, frescas y profundamente evocadoras. La textura pictórica de sus imágenes, el uso magistral del color y la composición emocionalmente equilibrada, posicionan su trabajo como una propuesta artística actual y de alto valor estético.
Envío y presentación:
La obra será cuidadosamente embalada por un profesional y enviada en un tubo de cartón rígido, protegida internamente con papel burbuja para garantizar su integridad durante el transporte. Los envíos se realizan a través de empresas de mensajería confiables como UPS, FedEx o Correos España, dependiendo del destino y la opción más conveniente en cada caso.
El plazo estimado de entrega es de 7 a 10 días, aunque puede variar en función del país de destino.
En esta pieza de la serie “Cicatrices Doradas”, la artista Yamila Velázquez profundiza en la fusión entre la tradición oriental del kintsugi y la estética de la porcelana europea, especialmente la china azul cobalto que conquistó siglos de historia visual. La obra no solo se apropia de esta cerámica como material simbólico, sino que la convierte en carne: en identidad, en cuerpo y en rostro humano. El resultado es una figura fascinante, de belleza etérea y fragilidad poderosa, que nos interpela desde su superficie agrietada y perfectamente reconstruida con oro.
Esta imagen, mitad humana y mitad objeto decorativo, no es solo una propuesta visual provocadora; es una reflexión sobre la identidad fragmentada y su reconstrucción desde lo bello. La piel se convierte en porcelana rota, y el rostro está dividido entre la pureza blanca y la ornamentación floral azul, haciendo alusión a la dualidad entre lo interno y lo externo, lo espiritual y lo social, lo visible y lo oculto.
Las grietas doradas, lejos de esconder las rupturas, se convierten en protagonistas del relato. Son rutas doradas de una historia de supervivencia. Esta obra representa, con una poética visual asombrosa, el proceso de abrazar las propias fracturas como parte fundamental de la belleza personal.
Desde el punto de vista técnico, esta obra demuestra una maestría digital impecable. La textura de la porcelana está tratada con tanto realismo que genera una ilusión táctil: el espectador cree poder tocar cada grieta, cada relieve floral. La transición entre la piel realista y el patrón cerámico es fluida, como si la humanidad y la artesanía milenaria compartieran el mismo código genético.
La elección del azul y blanco sobre una base neutra acentúa la elegancia clásica, remitiendo a la cerámica de la dinastía Ming, mientras que el dorado nos recuerda que la belleza reside en la imperfección, en lo reparado, en lo vivido. El contraste entre el frío de la porcelana y la calidez del oro genera una tensión visual que atrapa.
Esta obra es profundamente simbólica. Habla de reconstrucción y pertenencia, pero también de colonización visual, de los cuerpos como territorios estéticos sobre los que se imprimen patrones externos. Velázquez no sólo homenajea el kintsugi, sino que lo expande hacia un lenguaje contemporáneo, multicultural y profundamente femenino.
Podríamos entender esta figura como una diosa moderna de la recomposición, un ícono híbrido entre Oriente y Occidente, entre el pasado decorativo y el presente conceptual.
Esta pieza se inscribe en una línea estética que dialoga con el arte de Patricia Piccinini por su exploración de lo extraño-bello, y también con el trabajo de Artemis V y otras artistas contemporáneas que fusionan lo ornamental con lo corporal.
Dentro del panorama artístico global, también se conecta con el post-humanismo visual, donde los cuerpos ya no se presentan como puramente orgánicos, sino como entidades simbólicas, intervenidas, reparadas y elevadas.
Sobre la obra:
La pieza que se presenta forma parte de una edición limitada de 5 unidades a nivel mundial, realizadas digitalmente y firmadas a mano por la artista. Cada impresión es única dentro de su serie, lo que garantiza su exclusividad y autenticidad. En el reverso se incluyen todos los datos pertinentes de la obra, numeración y firma.
Dimensiones totales: 100x 65 cm
Material: Lienzo profesional de alta calidad 100 % algodón, máxima resistencia a la manipulación y agentes externos de la marca Eco Canvas Roma Glossy, Satinado.Garantizamos un producto duradero y de calidad visual.
Técnica:Impresión Giclée, reconocida por su precisión y calidad duradera.
Certificado de autenticidad:
Si el comprador lo desea, la artista puede proporcionar un certificado de autenticidad. Este debe solicitarse expresamente al momento de la compra.
Sobre la artista:
Yamila Velázquez (Las Tunas, Cuba, 1993) es una artista contemporánea que utiliza herramientas de inteligencia digital, actualmente vive y trabaja en la ciudad de Alicante, España. Dueña y socia de una empresa dedicada a la venta, representación y desarrollo de artistas y obras de arte, Velázquez combina su visión empresarial con una profunda sensibilidad artística.
Este joven talento cubano se ha consolidado en el ámbito del arte digital, utilizando medios contemporáneos para explorar temas ligados a la naturaleza, el paisaje y la relación íntima entre la mujer y su entorno. Sus obras abordan con sutileza y fuerza visual temas como la belleza, el amor, la sensualidad y la delicadeza femenina, siempre enmarcados en atmósferas envolventes, románticas y refinadas.
Con una estética vibrante y expresiva, Yamila Velázquez logra fusionar influencias clásicas con un lenguaje moderno, dando como resultado obras versátiles, frescas y profundamente evocadoras. La textura pictórica de sus imágenes, el uso magistral del color y la composición emocionalmente equilibrada, posicionan su trabajo como una propuesta artística actual y de alto valor estético.
Envío y presentación:
La obra será cuidadosamente embalada por un profesional y enviada en un tubo de cartón rígido, protegida internamente con papel burbuja para garantizar su integridad durante el transporte. Los envíos se realizan a través de empresas de mensajería confiables como UPS, FedEx o Correos España, dependiendo del destino y la opción más conveniente en cada caso.
El plazo estimado de entrega es de 7 a 10 días, aunque puede variar en función del país de destino.
En esta pieza de la serie “Cicatrices Doradas”, la artista Yamila Velázquez profundiza en la fusión entre la tradición oriental del kintsugi y la estética de la porcelana europea, especialmente la china azul cobalto que conquistó siglos de historia visual. La obra no solo se apropia de esta cerámica como material simbólico, sino que la convierte en carne: en identidad, en cuerpo y en rostro humano. El resultado es una figura fascinante, de belleza etérea y fragilidad poderosa, que nos interpela desde su superficie agrietada y perfectamente reconstruida con oro.
Esta imagen, mitad humana y mitad objeto decorativo, no es solo una propuesta visual provocadora; es una reflexión sobre la identidad fragmentada y su reconstrucción desde lo bello. La piel se convierte en porcelana rota, y el rostro está dividido entre la pureza blanca y la ornamentación floral azul, haciendo alusión a la dualidad entre lo interno y lo externo, lo espiritual y lo social, lo visible y lo oculto.
Las grietas doradas, lejos de esconder las rupturas, se convierten en protagonistas del relato. Son rutas doradas de una historia de supervivencia. Esta obra representa, con una poética visual asombrosa, el proceso de abrazar las propias fracturas como parte fundamental de la belleza personal.
Desde el punto de vista técnico, esta obra demuestra una maestría digital impecable. La textura de la porcelana está tratada con tanto realismo que genera una ilusión táctil: el espectador cree poder tocar cada grieta, cada relieve floral. La transición entre la piel realista y el patrón cerámico es fluida, como si la humanidad y la artesanía milenaria compartieran el mismo código genético.
La elección del azul y blanco sobre una base neutra acentúa la elegancia clásica, remitiendo a la cerámica de la dinastía Ming, mientras que el dorado nos recuerda que la belleza reside en la imperfección, en lo reparado, en lo vivido. El contraste entre el frío de la porcelana y la calidez del oro genera una tensión visual que atrapa.
Esta obra es profundamente simbólica. Habla de reconstrucción y pertenencia, pero también de colonización visual, de los cuerpos como territorios estéticos sobre los que se imprimen patrones externos. Velázquez no sólo homenajea el kintsugi, sino que lo expande hacia un lenguaje contemporáneo, multicultural y profundamente femenino.
Podríamos entender esta figura como una diosa moderna de la recomposición, un ícono híbrido entre Oriente y Occidente, entre el pasado decorativo y el presente conceptual.
Esta pieza se inscribe en una línea estética que dialoga con el arte de Patricia Piccinini por su exploración de lo extraño-bello, y también con el trabajo de Artemis V y otras artistas contemporáneas que fusionan lo ornamental con lo corporal.
Dentro del panorama artístico global, también se conecta con el post-humanismo visual, donde los cuerpos ya no se presentan como puramente orgánicos, sino como entidades simbólicas, intervenidas, reparadas y elevadas.
