Oro Pepita- 0.33 g - (1)





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Esta pepita de oro de 0,33 g procede del Triángulo Dorado de Victoria, en Australia.
Descripción del vendedor
El oro de esta pepita australiana ya existía antes que el Sol.
Nació hace más de 4.600 millones de años en el choque de estrellas de neutrones, mucho antes de que existieran el Sol y la Tierra. Cruzó el universo como polvo de estrellas, y el suelo australiano lo guardó durante cientos de millones de años, hasta que el agua lo concentró en esta pepita. El oro no se fabrica ni se imprime: se encuentra. Y no habrá más.
Viene del Triángulo Dorado de Victoria, la tierra de las pepitas más grandes de la historia. Allí, en 1869, dos mineros encontraron junto a las raíces de un árbol la Welcome Stranger: unos 72 kilos de oro, la mayor pepita aluvial jamás hallada. Entre 1852 y 1855, de Victoria salía la mayor parte del oro del mundo. Los buscadores aún recorren con sus detectores la zona entre Ballarat, Bendigo y Wedderburn, famosa por la pureza y el tamaño de su oro. La forma de esta pepita es la huella de millones de años: no existe otra igual.
¿Por qué necesitas oro? Porque el dinero de papel puede dejar de valer. En la Alemania de 1923, una barra de pan llegó a costar cientos de miles de millones de marcos, y los ahorros de toda una vida desaparecieron en cuestión de meses. El oro conservó su valor. Hoy vivimos entre guerras, una deuda que no deja de crecer y el miedo a un colapso económico: la historia avisa.
Y para sobrevivir a una crisis no sirve un lingote, porque nadie te da cambio de un kilo de oro. Las pepitas sí sirven: son divisibles e intercambiables, fáciles de guardar y de llevar encima, y se reconocen en cualquier lugar del mundo. El oro no se come, pero ha comprado comida en las peores crisis de la historia.
Tu pepita llega en un pequeño vial de cristal, para conservarla y observarla con detalle. Hago el envío lo antes posible tras el pago.
Ten oro antes de necesitarlo. Esta pepita es única y solo una persona se la llevará: puja ahora.
Envío certificado y seguro a la mayor brevedad posible
Ideal para:
• Coleccionistas de minerales y pepitas de oro naturales
• Coleccionistas de oro nativo de alta pureza
• Amantes de la historia de la fiebre del oro australiana
• Amantes de especímenes geológicos únicos
• Quienes valoran el oro físico como activo real y tangible
• Un regalo extraordinario para alguien especial
Información importante para el comprador:
El precio final de la subasta incluye el IVA. El comprador está pagando el impuesto correspondiente con el importe de la puja ganadora.
El vendedor no se hace responsable de ningún impuesto adicional, arancel, tasa de importación, retención aduanera ni ningún otro coste o problema que pueda surgir en el país de destino del comprador. Cualquier gestión, pago o incidencia relacionada con aduanas, impuestos locales o restricciones de importación será exclusiva responsabilidad del comprador.
El vendedor y su historia
El oro de esta pepita australiana ya existía antes que el Sol.
Nació hace más de 4.600 millones de años en el choque de estrellas de neutrones, mucho antes de que existieran el Sol y la Tierra. Cruzó el universo como polvo de estrellas, y el suelo australiano lo guardó durante cientos de millones de años, hasta que el agua lo concentró en esta pepita. El oro no se fabrica ni se imprime: se encuentra. Y no habrá más.
Viene del Triángulo Dorado de Victoria, la tierra de las pepitas más grandes de la historia. Allí, en 1869, dos mineros encontraron junto a las raíces de un árbol la Welcome Stranger: unos 72 kilos de oro, la mayor pepita aluvial jamás hallada. Entre 1852 y 1855, de Victoria salía la mayor parte del oro del mundo. Los buscadores aún recorren con sus detectores la zona entre Ballarat, Bendigo y Wedderburn, famosa por la pureza y el tamaño de su oro. La forma de esta pepita es la huella de millones de años: no existe otra igual.
¿Por qué necesitas oro? Porque el dinero de papel puede dejar de valer. En la Alemania de 1923, una barra de pan llegó a costar cientos de miles de millones de marcos, y los ahorros de toda una vida desaparecieron en cuestión de meses. El oro conservó su valor. Hoy vivimos entre guerras, una deuda que no deja de crecer y el miedo a un colapso económico: la historia avisa.
Y para sobrevivir a una crisis no sirve un lingote, porque nadie te da cambio de un kilo de oro. Las pepitas sí sirven: son divisibles e intercambiables, fáciles de guardar y de llevar encima, y se reconocen en cualquier lugar del mundo. El oro no se come, pero ha comprado comida en las peores crisis de la historia.
Tu pepita llega en un pequeño vial de cristal, para conservarla y observarla con detalle. Hago el envío lo antes posible tras el pago.
Ten oro antes de necesitarlo. Esta pepita es única y solo una persona se la llevará: puja ahora.
Envío certificado y seguro a la mayor brevedad posible
Ideal para:
• Coleccionistas de minerales y pepitas de oro naturales
• Coleccionistas de oro nativo de alta pureza
• Amantes de la historia de la fiebre del oro australiana
• Amantes de especímenes geológicos únicos
• Quienes valoran el oro físico como activo real y tangible
• Un regalo extraordinario para alguien especial
Información importante para el comprador:
El precio final de la subasta incluye el IVA. El comprador está pagando el impuesto correspondiente con el importe de la puja ganadora.
El vendedor no se hace responsable de ningún impuesto adicional, arancel, tasa de importación, retención aduanera ni ningún otro coste o problema que pueda surgir en el país de destino del comprador. Cualquier gestión, pago o incidencia relacionada con aduanas, impuestos locales o restricciones de importación será exclusiva responsabilidad del comprador.

