Oro Pepita- 0.2 g - (1)

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Descripción del vendedor

El oro de esta pepita de Alaska ya existía antes que el Sol.

Se forjó hace más de 4.600 millones de años, cuando estrellas de neutrones chocaron en nuestra galaxia en uno de los cataclismos más violentos del universo. Viajó por el espacio como polvo de estrellas, formó parte de la nube de la que nacieron el Sol y la Tierra, y acabó atrapado en las montañas de Alaska. El oro no se fabrica ni se imprime: se encuentra. Todo el que existe ya está aquí, y no habrá más.

Es el oro que desató la fiebre del Gran Norte. En 1898 apareció en Anvil Creek, al año siguiente en la arena de las playas de Nome, y miles de personas lo dejaron todo para ir a buscarlo. Aún hoy, la temporada para buscarlo dura apenas unos meses: el resto del año la tierra está helada. El hielo y los ríos tardaron milenios en esculpir esta pepita, y no existe otra igual.

¿Por qué necesitas oro? Porque cuando el dinero falla, el oro sigue valiendo. En Venezuela, cuando el bolívar se hundió, la gente empezó a partir pepitas en esquirlas para pagar la comida, el agua o un corte de pelo. Las llevaba en el bolsillo envueltas en billetes que ya no valían nada. Eso es supervivencia.

Guerras, una deuda que no deja de crecer, miedo a un colapso económico. El dinero de tu cuenta es una deuda del banco contigo, una promesa. El oro no es la promesa de nadie, y ningún gobierno puede imprimirlo. Por eso las pepitas son el oro de la supervivencia: divisibles e intercambiables. En una crisis nadie te da cambio de un lingote de un kilo; una pepita se pesa, se reconoce y se intercambia en cualquier lugar del mundo.

Tu pepita llega en un pequeño vial de cristal que la protege y te permite observarla sin tocarla. La envío lo antes posible tras el pago.

El momento de tener oro es antes de necesitarlo. Solo hay una pepita como esta: cuando termine la subasta, será de quien puje por ella.

Envío certificado y seguro a la mayor brevedad posible

Ideal para:
• Coleccionistas de minerales y pepitas de oro naturales
• Coleccionistas de oro nativo de alta pureza
• Amantes de la historia de la fiebre del oro australiana
• Amantes de especímenes geológicos únicos
• Quienes valoran el oro físico como activo real y tangible
• Un regalo extraordinario para alguien especial
Información importante para el comprador:

El precio final de la subasta incluye el IVA. El comprador está pagando el impuesto correspondiente con el importe de la puja ganadora.

El vendedor no se hace responsable de ningún impuesto adicional, arancel, tasa de importación, retención aduanera ni ningún otro coste o problema que pueda surgir en el país de destino del comprador. Cualquier gestión, pago o incidencia relacionada con aduanas, impuestos locales o restricciones de importación será exclusiva responsabilidad del comprador.

El vendedor y su historia

Especializada en pepitas de oro nativo y minerales de colección. Una pepita es un objeto irrepetible: se formó en millones de años y no hay dos iguales. La inmensa mayoría acaba fundida y convertida en metal anónimo. Las que selecciono no siguen ese camino. Escojo ejemplares de oro natural en bruto, sin tratar, procedentes de zonas auríferas de reconocido prestigio en Australia y Alaska, a través de proveedores que garantizan autenticidad y trazabilidad. Piezas únicas, de formas orgánicas irrepetibles, para quien valora el oro por lo que es y no solo por lo que pesa. Cada pieza se pesa, se cataloga individualmente, se fotografía en macro Envío certificado con seguimiento desde España.

El oro de esta pepita de Alaska ya existía antes que el Sol.

Se forjó hace más de 4.600 millones de años, cuando estrellas de neutrones chocaron en nuestra galaxia en uno de los cataclismos más violentos del universo. Viajó por el espacio como polvo de estrellas, formó parte de la nube de la que nacieron el Sol y la Tierra, y acabó atrapado en las montañas de Alaska. El oro no se fabrica ni se imprime: se encuentra. Todo el que existe ya está aquí, y no habrá más.

Es el oro que desató la fiebre del Gran Norte. En 1898 apareció en Anvil Creek, al año siguiente en la arena de las playas de Nome, y miles de personas lo dejaron todo para ir a buscarlo. Aún hoy, la temporada para buscarlo dura apenas unos meses: el resto del año la tierra está helada. El hielo y los ríos tardaron milenios en esculpir esta pepita, y no existe otra igual.

¿Por qué necesitas oro? Porque cuando el dinero falla, el oro sigue valiendo. En Venezuela, cuando el bolívar se hundió, la gente empezó a partir pepitas en esquirlas para pagar la comida, el agua o un corte de pelo. Las llevaba en el bolsillo envueltas en billetes que ya no valían nada. Eso es supervivencia.

Guerras, una deuda que no deja de crecer, miedo a un colapso económico. El dinero de tu cuenta es una deuda del banco contigo, una promesa. El oro no es la promesa de nadie, y ningún gobierno puede imprimirlo. Por eso las pepitas son el oro de la supervivencia: divisibles e intercambiables. En una crisis nadie te da cambio de un lingote de un kilo; una pepita se pesa, se reconoce y se intercambia en cualquier lugar del mundo.

Tu pepita llega en un pequeño vial de cristal que la protege y te permite observarla sin tocarla. La envío lo antes posible tras el pago.

El momento de tener oro es antes de necesitarlo. Solo hay una pepita como esta: cuando termine la subasta, será de quien puje por ella.

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• Coleccionistas de minerales y pepitas de oro naturales
• Coleccionistas de oro nativo de alta pureza
• Amantes de la historia de la fiebre del oro australiana
• Amantes de especímenes geológicos únicos
• Quienes valoran el oro físico como activo real y tangible
• Un regalo extraordinario para alguien especial
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El vendedor no se hace responsable de ningún impuesto adicional, arancel, tasa de importación, retención aduanera ni ningún otro coste o problema que pueda surgir en el país de destino del comprador. Cualquier gestión, pago o incidencia relacionada con aduanas, impuestos locales o restricciones de importación será exclusiva responsabilidad del comprador.

El vendedor y su historia

Especializada en pepitas de oro nativo y minerales de colección. Una pepita es un objeto irrepetible: se formó en millones de años y no hay dos iguales. La inmensa mayoría acaba fundida y convertida en metal anónimo. Las que selecciono no siguen ese camino. Escojo ejemplares de oro natural en bruto, sin tratar, procedentes de zonas auríferas de reconocido prestigio en Australia y Alaska, a través de proveedores que garantizan autenticidad y trazabilidad. Piezas únicas, de formas orgánicas irrepetibles, para quien valora el oro por lo que es y no solo por lo que pesa. Cada pieza se pesa, se cataloga individualmente, se fotografía en macro Envío certificado con seguimiento desde España.

Datos

Número de artículos
1
Mineral principal
Oro
Forma mineral
Pepita
Peso
0,2 g
Origen (región / ciudad)
Alaska
País de origen
EE. UU.
España (península)Verificado
182
Objetos vendidos
100%
protop

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