Miguel Oliver Ferrer (1952) - Luz y rutina





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Lumière et routine, une huile sur toile de Miguel Oliver Ferrer (1952) datant de 1980–1990, signé à la main, édition originale, Espagne, vendu avec cadre, dimensions de l'œuvre 50 × 61 cm (67 × 78 cm avec le cadre).
Description fournie par le vendeur
Pictura Subastas présente esta magnífica obra de arte perteneciente a Miguel Oliver Ferrer, que representa la vida cotidiana de un pueblo tradicional, mostrando la convivencia armoniosa entre personas, animales, arquitectura y naturaleza en un ambiente de calma y cercanía. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 67x78x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, M. Oliver.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta una rotura imperceptible en la parte derecha de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena vibrante y luminosa de una plaza o calle principal en un pequeño pueblo, donde la vida cotidiana se despliega con naturalidad bajo un cielo despejado. Las construcciones de tonos cálidos, con balcones, arcos y tejados inclinados, enmarcan el espacio central y crean una atmósfera acogedora. La disposición de los edificios conduce la mirada hacia el fondo, generando profundidad y sensación de continuidad urbana. Desde el primer momento, la imagen transmite dinamismo, cercanía y una fuerte conexión con la vida comunitaria.
En el centro del espacio abierto, varias personas se mueven con tranquilidad, conversan o descansan, formando pequeños grupos dispersos por la escena. Algunas figuras parecen dirigirse hacia el interior del pueblo, mientras otras permanecen cerca de las fachadas. Sus posturas relajadas reflejan una rutina sin prisas, donde el tiempo parece transcurrir de forma pausada. La presencia humana dota al paisaje de calidez y autenticidad, convirtiendo el entorno arquitectónico en un lugar vivido y experimentado.
En primer plano, varios animales, especialmente gallinas y un perro, recorren libremente el suelo terroso, aportando un toque espontáneo y cotidiano. Estos elementos refuerzan la sensación de vida rural, donde los espacios públicos se comparten entre personas y animales. Sus movimientos introducen ritmo y variedad en la composición, rompiendo la geometría estable de los edificios. La interacción implícita entre humanos y animales subraya una convivencia sencilla y natural.
La vegetación, representada por árboles frondosos que proyectan sombras suaves, equilibra la presencia de la arquitectura. Estos árboles aportan frescura visual y crean zonas de descanso dentro del espacio abierto. La luz solar se filtra entre las hojas y se refleja en las paredes, generando juegos de claridad y sombra que enriquecen la escena. El cielo, amplio y con nubes ligeras, completa el conjunto con una sensación de amplitud y bienestar.
En conjunto, la obra transmite una imagen armoniosa y entrañable de la vida en un pueblo tradicional, donde arquitectura, naturaleza, personas y animales conviven en equilibrio. Cada elemento contribuye a una atmósfera de serenidad activa, llena de pequeños gestos y movimientos cotidianos. El cuadro no solo muestra un lugar, sino una forma de vivir basada en la proximidad, la calma y el contacto directo con el entorno. Es una escena que invita a la contemplación, a la nostalgia y al disfrute de lo simple.
À propos du vendeur
Pictura Subastas présente esta magnífica obra de arte perteneciente a Miguel Oliver Ferrer, que representa la vida cotidiana de un pueblo tradicional, mostrando la convivencia armoniosa entre personas, animales, arquitectura y naturaleza en un ambiente de calma y cercanía. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 67x78x4 cm.
· Dimensiones de la obra: 50x61 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, M. Oliver.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación, presenta una rotura imperceptible en la parte derecha de la obra.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena vibrante y luminosa de una plaza o calle principal en un pequeño pueblo, donde la vida cotidiana se despliega con naturalidad bajo un cielo despejado. Las construcciones de tonos cálidos, con balcones, arcos y tejados inclinados, enmarcan el espacio central y crean una atmósfera acogedora. La disposición de los edificios conduce la mirada hacia el fondo, generando profundidad y sensación de continuidad urbana. Desde el primer momento, la imagen transmite dinamismo, cercanía y una fuerte conexión con la vida comunitaria.
En el centro del espacio abierto, varias personas se mueven con tranquilidad, conversan o descansan, formando pequeños grupos dispersos por la escena. Algunas figuras parecen dirigirse hacia el interior del pueblo, mientras otras permanecen cerca de las fachadas. Sus posturas relajadas reflejan una rutina sin prisas, donde el tiempo parece transcurrir de forma pausada. La presencia humana dota al paisaje de calidez y autenticidad, convirtiendo el entorno arquitectónico en un lugar vivido y experimentado.
En primer plano, varios animales, especialmente gallinas y un perro, recorren libremente el suelo terroso, aportando un toque espontáneo y cotidiano. Estos elementos refuerzan la sensación de vida rural, donde los espacios públicos se comparten entre personas y animales. Sus movimientos introducen ritmo y variedad en la composición, rompiendo la geometría estable de los edificios. La interacción implícita entre humanos y animales subraya una convivencia sencilla y natural.
La vegetación, representada por árboles frondosos que proyectan sombras suaves, equilibra la presencia de la arquitectura. Estos árboles aportan frescura visual y crean zonas de descanso dentro del espacio abierto. La luz solar se filtra entre las hojas y se refleja en las paredes, generando juegos de claridad y sombra que enriquecen la escena. El cielo, amplio y con nubes ligeras, completa el conjunto con una sensación de amplitud y bienestar.
En conjunto, la obra transmite una imagen armoniosa y entrañable de la vida en un pueblo tradicional, donde arquitectura, naturaleza, personas y animales conviven en equilibrio. Cada elemento contribuye a una atmósfera de serenidad activa, llena de pequeños gestos y movimientos cotidianos. El cuadro no solo muestra un lugar, sino una forma de vivir basada en la proximidad, la calma y el contacto directo con el entorno. Es una escena que invita a la contemplación, a la nostalgia y al disfrute de lo simple.

