Ramon Barnadas Fàbrega (1909-1981) - El jardín de la luz





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Pictura Subastas présente esta magnífica obra de arte perteneciente a Ramon Barnadas, que representa un sereno paisaje natural donde árboles, arbustos y un cielo luminoso se unen para transmitir la calma, la armonía y la belleza silenciosa del entorno mediterráneo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 63x56x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x38 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro captura con gran sensibilidad un rincón de la naturaleza donde la vegetación se convierte en la auténtica protagonista de una escena llena de serenidad y equilibrio. La composición presenta un pequeño grupo de árboles esbeltos que se elevan hacia un amplio cielo de tonalidades suaves, rodeados por una abundante masa de arbustos y vegetación que llena el paisaje de vida. No se trata únicamente de una representación del entorno, sino de una evocación de la atmósfera que envuelve un instante de calma en el campo. La escena transmite la sensación de una mañana silenciosa, donde la luz se filtra entre las ramas y el aire parece inmóvil, permitiendo que cada elemento del paisaje respire con naturalidad. La sencillez del motivo elegido es precisamente la que dota a la obra de una profunda fuerza poética, convirtiendo un rincón aparentemente cotidiano en un escenario cargado de belleza y emoción.
Los árboles ocupan el centro de la composición y destacan por la elegancia de sus troncos delgados y la delicadeza de sus ramas, que se expanden hacia el cielo formando un entramado ligero y dinámico. Sus copas aparecen apenas cubiertas por un discreto follaje, dejando que el cielo se cuele entre ellas y generando una agradable sensación de transparencia y profundidad. A su alrededor se desarrolla una vegetación abundante y variada, donde arbustos, pequeñas plantas y masas de hojas se distribuyen con gran naturalidad, creando un paisaje lleno de matices. La alternancia entre espacios abiertos y zonas de vegetación más densa aporta ritmo visual y hace que la mirada recorra lentamente toda la composición, descubriendo continuamente nuevos detalles escondidos entre las distintas formas del paisaje.
La riqueza cromática constituye uno de los aspectos más atractivos de la obra. Los verdes profundos de los arbustos conviven con tonos ocres, tierras, violetas, grisáceos y pequeñas pinceladas doradas que evocan la incidencia de la luz sobre las hojas y la vegetación. El cielo aparece dominado por una amplia gama de azules suaves y matices grisáceos que envuelven la escena con una luminosidad delicada y uniforme. Las zonas de sombra y de luz se integran con gran armonía, sin contrastes bruscos, permitiendo que el paisaje conserve una atmósfera tranquila y contemplativa. La variedad de colores no busca describir fielmente la naturaleza, sino transmitir las sensaciones que produce su observación, aportando al conjunto una gran riqueza visual y una intensa carga emocional.
El paisaje desprende una profunda sensación de equilibrio entre el dinamismo de la vegetación y la quietud del entorno. No aparecen construcciones, caminos ni figuras humanas que alteren el protagonismo absoluto de la naturaleza, permitiendo que el espectador se concentre uniquement en la belleza del paisaje. La composición invita a imaginar el sonido del viento moviendo suavemente las ramas, el canto lejano de los pájaros y el aroma de la vegetación que llena el ambiente. La ausencia de referencias temporales convierte la escena en una imagen atemporal, donde la naturaleza se presenta como un espacio de contemplación y refugio. Cada árbol, cada arbusto y cada pequeño detalle parecen formar parte de un mismo organismo vivo que transmite paz, armonía y una profunda conexión con el entorno.
En conjunto, el cuadro constituye una delicada celebración de la naturaleza en su estado más puro, donde la sencillez del paisaje se transforma en una experiencia visual llena de sensibilidad y emoción. La combinación entre la elegancia de los árboles, la riqueza de la vegetación y la suave luminosidad del cielo crea una composición profundamente equilibrada que invita a la contemplación pausada. La obra transmite serenidad, frescura y un profundo respeto por la belleza silenciosa del mundo natural, recordando que incluso los rincones más discretos del paisaje poseen una extraordinaria capacidad para emocionar. Es una escena que refleja la armonía entre la luz, la vegetación y el espacio abierto, convirtiendo un instante cotidiano del campo en una evocación poética de la tranquilidad y la belleza de la naturaleza.
À propos du vendeur
Pictura Subastas présente esta magnífica obra de arte perteneciente a Ramon Barnadas, que representa un sereno paisaje natural donde árboles, arbustos y un cielo luminoso se unen para transmitir la calma, la armonía y la belleza silenciosa del entorno mediterráneo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 63x56x6 cm.
· Dimensiones sin marco: 46x38 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro captura con gran sensibilidad un rincón de la naturaleza donde la vegetación se convierte en la auténtica protagonista de una escena llena de serenidad y equilibrio. La composición presenta un pequeño grupo de árboles esbeltos que se elevan hacia un amplio cielo de tonalidades suaves, rodeados por una abundante masa de arbustos y vegetación que llena el paisaje de vida. No se trata únicamente de una representación del entorno, sino de una evocación de la atmósfera que envuelve un instante de calma en el campo. La escena transmite la sensación de una mañana silenciosa, donde la luz se filtra entre las ramas y el aire parece inmóvil, permitiendo que cada elemento del paisaje respire con naturalidad. La sencillez del motivo elegido es precisamente la que dota a la obra de una profunda fuerza poética, convirtiendo un rincón aparentemente cotidiano en un escenario cargado de belleza y emoción.
Los árboles ocupan el centro de la composición y destacan por la elegancia de sus troncos delgados y la delicadeza de sus ramas, que se expanden hacia el cielo formando un entramado ligero y dinámico. Sus copas aparecen apenas cubiertas por un discreto follaje, dejando que el cielo se cuele entre ellas y generando una agradable sensación de transparencia y profundidad. A su alrededor se desarrolla una vegetación abundante y variada, donde arbustos, pequeñas plantas y masas de hojas se distribuyen con gran naturalidad, creando un paisaje lleno de matices. La alternancia entre espacios abiertos y zonas de vegetación más densa aporta ritmo visual y hace que la mirada recorra lentamente toda la composición, descubriendo continuamente nuevos detalles escondidos entre las distintas formas del paisaje.
La riqueza cromática constituye uno de los aspectos más atractivos de la obra. Los verdes profundos de los arbustos conviven con tonos ocres, tierras, violetas, grisáceos y pequeñas pinceladas doradas que evocan la incidencia de la luz sobre las hojas y la vegetación. El cielo aparece dominado por una amplia gama de azules suaves y matices grisáceos que envuelven la escena con una luminosidad delicada y uniforme. Las zonas de sombra y de luz se integran con gran armonía, sin contrastes bruscos, permitiendo que el paisaje conserve una atmósfera tranquila y contemplativa. La variedad de colores no busca describir fielmente la naturaleza, sino transmitir las sensaciones que produce su observación, aportando al conjunto una gran riqueza visual y una intensa carga emocional.
El paisaje desprende una profunda sensación de equilibrio entre el dinamismo de la vegetación y la quietud del entorno. No aparecen construcciones, caminos ni figuras humanas que alteren el protagonismo absoluto de la naturaleza, permitiendo que el espectador se concentre uniquement en la belleza del paisaje. La composición invita a imaginar el sonido del viento moviendo suavemente las ramas, el canto lejano de los pájaros y el aroma de la vegetación que llena el ambiente. La ausencia de referencias temporales convierte la escena en una imagen atemporal, donde la naturaleza se presenta como un espacio de contemplación y refugio. Cada árbol, cada arbusto y cada pequeño detalle parecen formar parte de un mismo organismo vivo que transmite paz, armonía y una profunda conexión con el entorno.
En conjunto, el cuadro constituye una delicada celebración de la naturaleza en su estado más puro, donde la sencillez del paisaje se transforma en una experiencia visual llena de sensibilidad y emoción. La combinación entre la elegancia de los árboles, la riqueza de la vegetación y la suave luminosidad del cielo crea una composición profundamente equilibrada que invita a la contemplación pausada. La obra transmite serenidad, frescura y un profundo respeto por la belleza silenciosa del mundo natural, recordando que incluso los rincones más discretos del paisaje poseen una extraordinaria capacidad para emocionar. Es una escena que refleja la armonía entre la luz, la vegetación y el espacio abierto, convirtiendo un instante cotidiano del campo en una evocación poética de la tranquilidad y la belleza de la naturaleza.

