Maties Palau Ferré (1921-200) - Mujer-Paloma

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Maties Palau Ferré, Mujer-Paloma, lithographie, signée à la main, en bon état, édition limitée 68/145, dimensions 50,5 x 34,5 cm, Espagne, période 1960-1970.

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Description fournie par le vendeur

Litografía en buen estado en general un pequeño falta es una esquina se dobló un poco a penas se nota cuando se enmarca.

Del Montblanc natal en la Barcelona de las Bellas Artes
Nacido en Montblanc en 1921, Maties Palau Ferré proviene de una familia vinculada a la artesanía y al comercio de la Vila Ducal. Ya desde niño Palau Ferré se siente atraído por el arte y, así, obtiene los primeros reconocimientos en varios premios escolares de dibujo.
Biografía de Maties Palau Ferré
En los años cuarenta, Palau Ferré da el paso a la Barcelona de posguerra, estudia en la Escuela Superior de Bellas Artes Sant Jordi y conoce los círculos artísticos de la capital catalana. El suyo es un nombre emergente de la década de los cincuenta: encontramos obras suyas en muestras colectivas de la Barcelona de ese momento como la Exposición de Bellas Artes Otoño 1951 y en la de Primavera 1953, y participa en cuatro ediciones consecutivas de uno de los principales escaparates artísticos de la4-9, los Salones Artistas de la4-9. En 1956, en la prestigiosa Sala Gaspar, tiene lugar su primera exposición individual de pintura y cerámica.
Palau Ferré en París durante 1957, periodo de su formación en la École des Beaux-Arts
Barcelona, ​​Madrid, Londres y París
Maties Palau Ferré se ha hecho un nombre en la Barcelona de la década de los cincuenta y en 1957 supone un año clave para su carrera. A lo largo de 1957, Palau Ferré expone en el Ateneo de Madrid, en una muestra relevante a partir de la cual conoce el mundo cultural de la ciudad del Manzanares. También ese año el artista participa en una exposición colectiva en la National Book de Londres, que ya ejemplifica la proyección internacional que tendrá Palau Ferré a lo largo de su trayectoria.
Además, en 1957 Palau Ferré da el paso a París, becado por el gobierno francés. En la capital cultural europea, donde vivirá hasta los primeros sesenta, el pintor amplía su formación en la École des Beaux-Arts. Desde la Cité Internationale Universitaire de París, Palau Ferré se adentra en las corrientes internacionales del arte y muestra sus obras en exposiciones en el Grand Palais, la Galería Tedesco, la Galería Paul Cézanne y el Salon de Nice. Es en París donde se interesa por la escultura, a través del escultor húngaro László Szabó

Los grandes proyectos
Obra de Maties Palau Ferré
En los primeros sesenta Palau Ferré considera que París ya le ha aportado todo lo que deseaba, entonces el artista se instala de nuevo en Cataluña. Será desde el estudio edificado en su Montblanc natal, que Palau Ferré proyectará el arte figurativo que tanto le caracteriza.
Es allí, en su paraíso pictórico, donde le visitan periodistas, admiradores y coleccionistas de arte, como recogen las crónicas y entrevistas en Palau Ferré que publican las numerosas cabeceras de prensa. Así, pronto se hacen habituales los artículos hablando de su pintura en las páginas de Diario de Barcelona, ​​Noticiero Universal, Destino o Correo Catalán, donde cuadros suyos ilustrarán portadas y fechas especiales.
Aquellos son años de grandes proyectos, que se suman a los que ya llevaba a cabo durante su etapa en Barcelona. El Via Crucis cerámico en el balneario de Vallfogona de Riucorb; las pinturas de la capilla de la casa fortificada de Can Coll, en Lliçà de Vall; el paisaje singular de Igualada para el Hotel América, y la escultura de la Sagrada Família para la fachada del noviciado de la Seu d'Urgell, son algunos ejemplos.
De Montblanc a Syracuse

Tras los grandes proyectos de los años cincuenta y sesenta, en 1970 tiene lugar una gran exposición del artista en Madrid, que consagra su trayectoria. La Biblioteca Nacional disfruta, así, de las pinturas primaverales llenas de colores que idea Palau Ferré.
Al año siguiente, en 1971, la Universidad de Syracuse y el Everson Museum de Nueva York organizan una conmemoración para celebrar el 90 aniversario de Pablo Picasso. De cara al homenaje estadounidense, piden a Palau Ferré, como único pintor invitado, que cree un cuadro para el evento.
Así, tras varios esbozos, Palau Ferré expuso en Estados Unidos una reinterpretación muy personal del Guernica del malagueño. En unos años en los que el informalismo y el camino hacia la abstracción se hacían muy presentes en el arte catalán, Palau Ferré se mantendrá fiel al figurativismo de inspiración cubista

El pintor que quemaba sus cuadros
El contrato que el artista firma con un marchante obliga a Palau Ferré a pintar a metros cuadrados. Ambas partes no se ponen de acuerdo y el caso termina en los tribunales. En 1974 el Tribunal Supremo reafirma su condena.
El artista, después de pintar y entregar los más de 40 metros cuadrados de pintura al óleo que establecía la sentencia, decide dejar de exponer y quemar sus cuadros. Es su forma de reivindicar los derechos de los artistas en un mundo de galerías, subastas y especulación. ¿Puede un artista estar obligado a pintar a metros cuadrados?

Fruto de su experiencia personal, Palau Ferré entiende que el artista también puede tener una función social, que puede contribuir a construir un mundo más justo. Así, a lo largo de su trayectoria, y de una manera especialmente destacada a lo largo de la década de los ochenta y la de los noventa, Palau Ferré colabora con varios proyectos sociales y culturales ilustrando carteles para varias ong de Amnistía Internacional en la Federación Catalana de Voluntariado Social, pasando por Mundo Vivo, Ayuda en Acción o Manos Unidas. Además, el cartelismo de Palau Ferré también comprende iniciativas vinculadas a su Montblanc natal, con quien el artista se siente siempre identificado.
A partir del galardón que el artista concibe por el Memorial por la Paz Josep y Liesel Vidal, hoy encontramos un mural de grandes dimensiones de el artista en la fachada de la primera escuela del misionero Vicente Ferrer en Anantapur (India).

Una imagen que sintetiza bien el compromiso que Palau Ferré tenía con la paz, la libertad, la solidaridad, la cooperación y la defensa de los Derechos Humanos.

Volver a exponer
En 1989, Maties Palau Ferré rompe el silencio artístico y vuelve a exponer, después de tantos años. Tarragona es la ciudad escogida para mostrar sus renovadas tintas chinas de intenso cromatismo. En Tarragona el artista se siente bien y tiene familia y amigos.
Lejos quedan ya aquellos años grises de llamas, cenizas y desencanto. Las muestras de apoyo recibidas por personas y organizaciones, así como una crucial comida de homenaje de las Aulas de Arte Iberoamericanas, en 1984, le acaban de convencer. Así el artista empezará una nueva etapa llena de colores, donde podremos volver a disfrutar de sus arlequines, de las figuras femeninas de ojos almendrados, de los paisajes primaverales, de las naturalezas estáticas y de las composiciones mitológicas y simbólicas.

Un artista singular
La década de 1990 está llena de arte y proyectos. Palau Ferré es un artista con reconocimiento internacional que expone en Estados Unidos: en el Mechanicsburg Art Center de Pensilvania o en la sede central de la Organization of American States, en Washington.
En Cataluña, también en aquellos años, se celebran diversas exposiciones dedicadas a su obra: del Centro de Arte Contemporáneo Can Sisteré en el patio gótico del Consell Comarcal del Solsonès. Su última muestra será en el Castillo Monasterio de Escornalbou. Además, un homenaje al Museo de Historia de Cataluña pone de relieve la figura de un artista que se sentía muy vinculado con el Monasterio de Poblet.
Palau Ferré fallece el 1 de enero de 2000

Litografía en buen estado en general un pequeño falta es una esquina se dobló un poco a penas se nota cuando se enmarca.

Del Montblanc natal en la Barcelona de las Bellas Artes
Nacido en Montblanc en 1921, Maties Palau Ferré proviene de una familia vinculada a la artesanía y al comercio de la Vila Ducal. Ya desde niño Palau Ferré se siente atraído por el arte y, así, obtiene los primeros reconocimientos en varios premios escolares de dibujo.
Biografía de Maties Palau Ferré
En los años cuarenta, Palau Ferré da el paso a la Barcelona de posguerra, estudia en la Escuela Superior de Bellas Artes Sant Jordi y conoce los círculos artísticos de la capital catalana. El suyo es un nombre emergente de la década de los cincuenta: encontramos obras suyas en muestras colectivas de la Barcelona de ese momento como la Exposición de Bellas Artes Otoño 1951 y en la de Primavera 1953, y participa en cuatro ediciones consecutivas de uno de los principales escaparates artísticos de la4-9, los Salones Artistas de la4-9. En 1956, en la prestigiosa Sala Gaspar, tiene lugar su primera exposición individual de pintura y cerámica.
Palau Ferré en París durante 1957, periodo de su formación en la École des Beaux-Arts
Barcelona, ​​Madrid, Londres y París
Maties Palau Ferré se ha hecho un nombre en la Barcelona de la década de los cincuenta y en 1957 supone un año clave para su carrera. A lo largo de 1957, Palau Ferré expone en el Ateneo de Madrid, en una muestra relevante a partir de la cual conoce el mundo cultural de la ciudad del Manzanares. También ese año el artista participa en una exposición colectiva en la National Book de Londres, que ya ejemplifica la proyección internacional que tendrá Palau Ferré a lo largo de su trayectoria.
Además, en 1957 Palau Ferré da el paso a París, becado por el gobierno francés. En la capital cultural europea, donde vivirá hasta los primeros sesenta, el pintor amplía su formación en la École des Beaux-Arts. Desde la Cité Internationale Universitaire de París, Palau Ferré se adentra en las corrientes internacionales del arte y muestra sus obras en exposiciones en el Grand Palais, la Galería Tedesco, la Galería Paul Cézanne y el Salon de Nice. Es en París donde se interesa por la escultura, a través del escultor húngaro László Szabó

Los grandes proyectos
Obra de Maties Palau Ferré
En los primeros sesenta Palau Ferré considera que París ya le ha aportado todo lo que deseaba, entonces el artista se instala de nuevo en Cataluña. Será desde el estudio edificado en su Montblanc natal, que Palau Ferré proyectará el arte figurativo que tanto le caracteriza.
Es allí, en su paraíso pictórico, donde le visitan periodistas, admiradores y coleccionistas de arte, como recogen las crónicas y entrevistas en Palau Ferré que publican las numerosas cabeceras de prensa. Así, pronto se hacen habituales los artículos hablando de su pintura en las páginas de Diario de Barcelona, ​​Noticiero Universal, Destino o Correo Catalán, donde cuadros suyos ilustrarán portadas y fechas especiales.
Aquellos son años de grandes proyectos, que se suman a los que ya llevaba a cabo durante su etapa en Barcelona. El Via Crucis cerámico en el balneario de Vallfogona de Riucorb; las pinturas de la capilla de la casa fortificada de Can Coll, en Lliçà de Vall; el paisaje singular de Igualada para el Hotel América, y la escultura de la Sagrada Família para la fachada del noviciado de la Seu d'Urgell, son algunos ejemplos.
De Montblanc a Syracuse

Tras los grandes proyectos de los años cincuenta y sesenta, en 1970 tiene lugar una gran exposición del artista en Madrid, que consagra su trayectoria. La Biblioteca Nacional disfruta, así, de las pinturas primaverales llenas de colores que idea Palau Ferré.
Al año siguiente, en 1971, la Universidad de Syracuse y el Everson Museum de Nueva York organizan una conmemoración para celebrar el 90 aniversario de Pablo Picasso. De cara al homenaje estadounidense, piden a Palau Ferré, como único pintor invitado, que cree un cuadro para el evento.
Así, tras varios esbozos, Palau Ferré expuso en Estados Unidos una reinterpretación muy personal del Guernica del malagueño. En unos años en los que el informalismo y el camino hacia la abstracción se hacían muy presentes en el arte catalán, Palau Ferré se mantendrá fiel al figurativismo de inspiración cubista

El pintor que quemaba sus cuadros
El contrato que el artista firma con un marchante obliga a Palau Ferré a pintar a metros cuadrados. Ambas partes no se ponen de acuerdo y el caso termina en los tribunales. En 1974 el Tribunal Supremo reafirma su condena.
El artista, después de pintar y entregar los más de 40 metros cuadrados de pintura al óleo que establecía la sentencia, decide dejar de exponer y quemar sus cuadros. Es su forma de reivindicar los derechos de los artistas en un mundo de galerías, subastas y especulación. ¿Puede un artista estar obligado a pintar a metros cuadrados?

Fruto de su experiencia personal, Palau Ferré entiende que el artista también puede tener una función social, que puede contribuir a construir un mundo más justo. Así, a lo largo de su trayectoria, y de una manera especialmente destacada a lo largo de la década de los ochenta y la de los noventa, Palau Ferré colabora con varios proyectos sociales y culturales ilustrando carteles para varias ong de Amnistía Internacional en la Federación Catalana de Voluntariado Social, pasando por Mundo Vivo, Ayuda en Acción o Manos Unidas. Además, el cartelismo de Palau Ferré también comprende iniciativas vinculadas a su Montblanc natal, con quien el artista se siente siempre identificado.
A partir del galardón que el artista concibe por el Memorial por la Paz Josep y Liesel Vidal, hoy encontramos un mural de grandes dimensiones de el artista en la fachada de la primera escuela del misionero Vicente Ferrer en Anantapur (India).

Una imagen que sintetiza bien el compromiso que Palau Ferré tenía con la paz, la libertad, la solidaridad, la cooperación y la defensa de los Derechos Humanos.

Volver a exponer
En 1989, Maties Palau Ferré rompe el silencio artístico y vuelve a exponer, después de tantos años. Tarragona es la ciudad escogida para mostrar sus renovadas tintas chinas de intenso cromatismo. En Tarragona el artista se siente bien y tiene familia y amigos.
Lejos quedan ya aquellos años grises de llamas, cenizas y desencanto. Las muestras de apoyo recibidas por personas y organizaciones, así como una crucial comida de homenaje de las Aulas de Arte Iberoamericanas, en 1984, le acaban de convencer. Así el artista empezará una nueva etapa llena de colores, donde podremos volver a disfrutar de sus arlequines, de las figuras femeninas de ojos almendrados, de los paisajes primaverales, de las naturalezas estáticas y de las composiciones mitológicas y simbólicas.

Un artista singular
La década de 1990 está llena de arte y proyectos. Palau Ferré es un artista con reconocimiento internacional que expone en Estados Unidos: en el Mechanicsburg Art Center de Pensilvania o en la sede central de la Organization of American States, en Washington.
En Cataluña, también en aquellos años, se celebran diversas exposiciones dedicadas a su obra: del Centro de Arte Contemporáneo Can Sisteré en el patio gótico del Consell Comarcal del Solsonès. Su última muestra será en el Castillo Monasterio de Escornalbou. Además, un homenaje al Museo de Historia de Cataluña pone de relieve la figura de un artista que se sentía muy vinculado con el Monasterio de Poblet.
Palau Ferré fallece el 1 de enero de 2000

Détails

Artiste
Maties Palau Ferré (1921-200)
Vendu(e) par
Propriétaire ou revendeur
Édition
Édition limitée
Edition number
68/145
Titre de l'œuvre d'art
Mujer-Paloma
Technique
Lithographie
Signature
Signé à la main
Pays d’origine
Espagne
Condition
Bon état
Hauteur
50,5 cm
Largeur
34,5 cm
Période
1960-1970
Vendu avec cadre
Non
Vendu par
EspagneVérifié
197
Objets vendus
89,47%
Particulier

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