Nr. 103607401

Jean-Michel Basquiat (1960-1988) - Untitled (Fallen Angel) - Giclée - Artestar licensed print - COA
Nr. 103607401

Jean-Michel Basquiat (1960-1988) - Untitled (Fallen Angel) - Giclée - Artestar licensed print - COA
Impresión Giclée de Jean-Michel Basquiat (**)
Reproducción de alta calidad de la obra “Untitled” creada por Basquiat en 1981.
Edición de lujo sobre papel acuarela Monte Carlo de alto gramaje (300 g/m2)
Impresión autorizada por Artestar New York.
Copyright del Estate of Jean-Michel Basquiat.
Incluye Certificado de Autenticidad (COA).
Especificaciones:
- Dimensiones soporte: 50 x 44 cm
- Dimensiones mancha: 40 x 34 cm
- Estado: Excelente (esta obra nunca ha sido enmarcada ni expuesta, y siempre conservada en carpeta profesional de arte, por lo que se ofrece en perfecto estado).
La obra será cuidadosamente manipulada y empaquetada en paquete de cartón plano reforzado. El envío será certificado con número de seguimiento, operado por las mejores compañías de transporte (UPS DPD DHL FedEx).
El envío incluirá además seguro completo por el valor final de la obra con reembolso completo en caso de pérdida o daño, sin coste alguno para el comprador.
(*) Jean-Michel Basquiat fue el primero de los tres hijos de Matilde Andrades y Gerard Basquiat. Su padre era un contable haitiano de respetable solvencia económica y su madre una diseñadora gráfica puertorriqueña de gran prestigio en su profesión. Jean-Michel creció en un entorno familiar desgarrado, sus padres se divorciaron y por esta situación tuvo que cambiar muchas veces de escuela. Estudió en una escuela católica privada, posteriormente en una escuela pública y finalmente, a los 16 años, ingresó en la City-As-School, centro escolar para adolescentes superdotados, de donde lo expulsaron, por rebeldía, un año antes de graduarse.
Ya en su juventud entró en contacto con la subcultura de la gran ciudad, relacionada con el uso de drogas y las bandas callejeras. En 1977, junto con Al Díaz, se introdujo en el mundo del grafiti, pintando en los vagones del metro y por las zonas del SoHo, barrio neoyorquino donde proliferan las galerías de arte.
Al año siguiente dejó la escuela un curso antes de graduarse en bachillerato y abandonó su casa para vivir durante dos años en las calles, en edificios abandonados o con sus amigos en el Low Manhattan, sobreviviendo con la venta de postales y de camisetas que él mismo decoraba. Seguía dedicándose al grafiti, sus pintadas y escritos tenían mucha carga poética y filosófica, pero sobre todo satírica. El pseudónimo de su álter ego compartido con Al Díaz era SAMO (sigla de “Same Old shit”, es decir, “la misma mierda de siempre”, con el que ambos firmaban sus tags y grafitis con mensajes crípticos. El uso de este nombre fue decisivo en su vida.
Estos murales llevaban inscripciones como “SAMO salva idiotas” o “SAMO pone fin al lavado de cerebro religioso, la política de la nada y la falsa filosofía”. Un artículo sobre la escritura callejera de SAMO publicado en The Village Voice fue el primer indicio de que el mundo del arte se interesaba por él.
El artista tuvo varias relaciones que influyeron en su obra, una de las más significativas fue con el artista Andy Warhol.
Asimismo, en el tema sentimental, se relacionó con varias mujeres, una de las más conocidas actualmente fue Madonna. Lower Manhattan fue la zona en la que habitan en ese momento, es en 1982 cuando comenzaban a pasar más tiempo juntos y a salir a fiestas en galerías. Un tema que los unía, ella menciona en una entrevista «Era muy fan de Miles Davis y Charlie Parker».
En 1988 se instalan exposiciones en París y Nueva York, y en abril de ese mismo año trata de abandonar sus adicciones y se retira a su casa de Hawai. Vuelve a Nueva York en junio, anunciando que se ha liberado de las adicciones, pero el 12 de agosto de 1988,67 a los 27 años, muere por sobredosis de heroína, siendo el artista visual más exitoso en la historia del arte afrodescendiente. Está enterrado en el cementerio de Green-Wood, de Brooklyn.
A lo largo de su breve pero intensa carrera artística realizaría más de 40 exposiciones personales y participaría en alrededor de 100 colectivas. La autopromoción y el reclamo publicitario fueron para Basquiat factores prioritarios, como con anterioridad lo habían sido para Andy Warhol o para Julian Schnabel.
El neoexpresionismo se fue imponiendo al apropiacionismo, en parte gracias a la pujanza económica que elevó a altas cotas el precio del arte y, especialmente, de la pintura, y en parte gracias al apoyo de galeristas y coleccionistas. La crítica, sin embargo, no fue unánime en su valoración, y fue habitual la denuncia de la falta de base teórica del discurso neoexpresionista. Se afirmó que el arte que practicaban los neoexpresionistas carecía de cualquier significado político o social, era solo mercancía y, por tanto, objeto de los vaivenes y fluctuaciones del mercado. La pintura neoexpresionista quedaba reducida a un producto de consumo y, como tal, a un hecho creativamente descalificado y vulgar.
(***) Basquiat creó esta pieza, ahora conocida como Ángel Caído, en 1981. Fue una de sus primeras obras, en la que cruzó el arte callejero con la pintura sobre lienzo.
Aún lleno de su energía y emoción puras, Basquiat utilizó acrílicos, óleos y aerosoles para crear esta obra. Los colores que utilizó han sido descritos por el escritor Prat como "los colores de la calle", una descripción acertada de la estrella brillante que desarrolló sus habilidades como parte del dúo de grafitis SAMO.
Este Ángel Caído sin título es una imagen fascinante, aunque ligeramente inquietante. Una figura con aspecto humano cae o flota sobre un fondo azul brillante, pero sus alas están abiertas de par en par. Sus ojos, abiertos y fijos, están salpicados de rojo y su boca roja está abierta.
Tiene un halo alrededor de su cabeza. El halo, compuesto por círculos rojos, blancos y negros, está atravesado por pinceladas. Esto le da un aspecto irregular y posiblemente espinoso. Algunos han descrito el torso de la figura como si se viera a través de una radiografía, con los órganos internos y el pene visibles. Otras obras de Basquiat también muestran figuras esqueléticas, lo que algunos expertos sugieren que se refiere a las reflexiones de Basquiat sobre su propia fisicalidad y mortalidad. Sobre el ala derecha se encuentra una tenue corona, un símbolo frecuente en la obra de Basquiat, aunque esta es bastante pequeña y no tan nítida como otras.
Se ha sugerido que esta imagen del ángel y la corona podría simbolizar el sentido de destino o la misión personal de Basquiat. Sin duda, tenía un sentido de destino, lo que sugería a sus amigos que sabía que sería un artista famoso y que moriría joven.
Aunque la imagen parece primitiva, las pinturas desenfrenadas en colores superpuestos le confieren un impacto explosivo.
Esta obra se vendió por 11,2 millones de dólares en 2008.
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