Fernando Vega (1903-?) - Tierra abierta





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Pintura al óleo original sobre tabla de Fernando Vega (1903-?), titulada Tierra abierta, estilo Posimpresionismo, fechada en España entre 1940 y 1950, firmada a mano, vendida con marco por Galería, en buen estado, dimensiones con marco 33x41x5 cm (sin marco 19x27 cm).
Descripción del vendedor
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Fernando Vega, que representa un paisaje rural amplio y sereno donde la tierra, la vegetación y la arquitectura se unen para transmitir calma, equilibrio y continuidad en el tiempo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 33x41x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 19x27 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, F. Vega.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se despliega ante la mirada como una visión amplia y serena del paisaje, donde la horizontalidad del terreno y la amplitud del cielo generan una sensación inmediata de espacio abierto y respirable. La escena se organiza de manera equilibrada, permitiendo que el espectador recorra visualmente la superficie sin obstáculos, como si se encontrara frente a un territorio conocido y silencioso. La luz es suave y homogénea, envolviendo el conjunto con una atmósfera de calma sostenida que invita a la contemplación lenta y reflexiva.
En el primer plano se extiende una superficie de campos abiertos, trabajados y naturales a la vez, donde los tonos verdes y ocres se alternan creando una textura viva y orgánica. El terreno no aparece rígido ni geométrico, sino marcado por suaves irregularidades que aportan naturalidad y profundidad. Estas variaciones cromáticas sugieren la riqueza de la tierra y el paso de las estaciones, transmitiendo una sensación de continuidad y arraigo al paisaje rural.
En el plano medio, la composición se estructura mediante la presencia de masas vegetales que aportan verticalidad y ritmo visual. Un grupo de árboles altos y esbeltos destaca ligeramente hacia un lado, funcionando como contrapunto a la amplitud horizontal del campo. Estas formas verticales no rompen la armonía del conjunto, sino que la refuerzan, actuando como puntos de referencia que guían la mirada hacia el fondo del paisaje.
Al fondo, emerge una construcción elevada que se recorta con discreción sobre el horizonte, introduciendo un elemento arquitectónico de gran carga simbólica. Esta presencia humana no domina la escena, sino que se integra con respeto en el entorno natural, sugiriendo historia, memoria y continuidad. La distancia suaviza sus contornos, reforzando la sensación de lejanía y profundidad, y estableciendo un diálogo silencioso entre naturaleza y civilización.
El cielo ocupa una parte esencial de la composición, extendiéndose amplio y sereno sobre el paisaje. Sus tonalidades apagadas y uniformes contribuyen a la atmósfera de quietud general, sin dramatismos ni contrastes extremos. Actúa como un elemento unificador que envuelve tierra, vegetación y arquitectura en una misma luz, reforzando la sensación de estabilidad y equilibrio.
En conjunto, el cuadro transmite una visión apacible y armónica del paisaje rural, donde campos, árboles y arquitectura conviven en equilibrio, evocando silencio, permanencia y una profunda conexión entre el ser humano y la tierra.
El vendedor y su historia
Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Fernando Vega, que representa un paisaje rural amplio y sereno donde la tierra, la vegetación y la arquitectura se unen para transmitir calma, equilibrio y continuidad en el tiempo. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones con marco: 33x41x5 cm.
· Dimensiones sin marco: 19x27 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la parte inferior derecha, F. Vega.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro se despliega ante la mirada como una visión amplia y serena del paisaje, donde la horizontalidad del terreno y la amplitud del cielo generan una sensación inmediata de espacio abierto y respirable. La escena se organiza de manera equilibrada, permitiendo que el espectador recorra visualmente la superficie sin obstáculos, como si se encontrara frente a un territorio conocido y silencioso. La luz es suave y homogénea, envolviendo el conjunto con una atmósfera de calma sostenida que invita a la contemplación lenta y reflexiva.
En el primer plano se extiende una superficie de campos abiertos, trabajados y naturales a la vez, donde los tonos verdes y ocres se alternan creando una textura viva y orgánica. El terreno no aparece rígido ni geométrico, sino marcado por suaves irregularidades que aportan naturalidad y profundidad. Estas variaciones cromáticas sugieren la riqueza de la tierra y el paso de las estaciones, transmitiendo una sensación de continuidad y arraigo al paisaje rural.
En el plano medio, la composición se estructura mediante la presencia de masas vegetales que aportan verticalidad y ritmo visual. Un grupo de árboles altos y esbeltos destaca ligeramente hacia un lado, funcionando como contrapunto a la amplitud horizontal del campo. Estas formas verticales no rompen la armonía del conjunto, sino que la refuerzan, actuando como puntos de referencia que guían la mirada hacia el fondo del paisaje.
Al fondo, emerge una construcción elevada que se recorta con discreción sobre el horizonte, introduciendo un elemento arquitectónico de gran carga simbólica. Esta presencia humana no domina la escena, sino que se integra con respeto en el entorno natural, sugiriendo historia, memoria y continuidad. La distancia suaviza sus contornos, reforzando la sensación de lejanía y profundidad, y estableciendo un diálogo silencioso entre naturaleza y civilización.
El cielo ocupa una parte esencial de la composición, extendiéndose amplio y sereno sobre el paisaje. Sus tonalidades apagadas y uniformes contribuyen a la atmósfera de quietud general, sin dramatismos ni contrastes extremos. Actúa como un elemento unificador que envuelve tierra, vegetación y arquitectura en una misma luz, reforzando la sensación de estabilidad y equilibrio.
En conjunto, el cuadro transmite una visión apacible y armónica del paisaje rural, donde campos, árboles y arquitectura conviven en equilibrio, evocando silencio, permanencia y una profunda conexión entre el ser humano y la tierra.

