Agathe Toman - ÉTÉ #003 - 7/15






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Agathe Toman presenta ÉTÉ #003 - 7/15, una impresión fotográfica Fine Art de 50 × 50 cm sobre papel brillante, firmada y numerada 7/15, impresa en 2025 y vendida directamente por la artista con certificado de autenticidad, sin marco y parte de la COLLECTION PARTAGÉE, fotografiada en Hossegor durante el verano de 2022.
Descripción del vendedor
Esta obra forma parte de la 'COLECCIÓN PARTAGÉE' del artista. Tirada fotográfica de arte fino en papel satinado, con grano. Esta fotografía parece una pintura. Fotografiée en verano de 2022 en Hossegor.
Firma en la parte inferior derecha. Numeración en la parte inferior izquierda. Firmada, numerada y fechada al dorso. Impresa en Biarritz, Francia. Se entregará al comprador un certificado de autenticidad, completado y firmado por el artista. La fotografía se vende sin enmarcar y se envía enrollada.
Biografía del artista
Nacida en 1989, de orígenes francesa, austriaca y checa, Agathe Toman es una artista multidisciplinaria francesa cuyo talento abarca desde la pintura hasta la poesía, pasando por la escultura, el dibujo y la fotografía. Tras estudiar en la prestigiosa école de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne y pasar años como diseñadora en casas de haute couture françaises en París, hace nueve años, Agathe sintió la necesidad de concentrarse exclusivamente en su creación artística.
Establecida hoy en los Landes desde hace trece años, Agathe se afirma como una figura emergente de la escena artística contemporánea, apreciada tanto a nivel nacional como internacional.
Coteado en Sotheby's desde 2021, sus obras han sido subastadas en tres ocasiones, lo que demuestra su ascenso rápido y su aceptación en círculos de arte prestigiosos. Sus contribuciones notables a diversos salones, especialmente en Art Paris, le han otorgado un gran éxito, consolidando su presencia en numerosas colecciones privadas en todo el mundo.
La paleta de Agathe favorece los matices profundos de negro y azul, un cromatismo discreto en movimiento. Sus pinturas utilizan pigmentos puros, tintas, pinturas al óleo y acrílicos de una intensidad impactante, que tienden a reconectar con cosas ocultas, llevando al espectador fuera de lo visible. La tela ejerce un poder, ofreciendo el eco de sus propias experiencias.
Sus dibujos, realizados con bolígrafo Bic, están impregnados de una fuerza de atracción desconcertante.
Las fotografías de Agathe, por sus abstracciones kalidoscópicas, nos perturban y nos sumergen en sensaciones de calma, reminiscencias de una perfección ingrávida que fue nuestro principio.
Sus cientos de poemas impregnan su universo con un lirismo que caracteriza su obra. Una primera colección, titulada «Tendrás que aprender a sonreír de nuevo», se publicará en el invierno de 2024.
Más allá de su práctica artística, Agathe también está profundamente comprometida con el estudio del psicoanálisis en análisis transaccional, que ha estado realizando durante cuatro años en París. Esta exploración enriquece su proceso conceptual, permitiéndole integrar dimensiones psicológicas muy profundas en su arte, que se impregna de nuevas capas.
Agathe no disocia su arte de sus compromisos sociales. Ella concentra su obra en temas cruciales como la salud mental, el medio ambiente y la educación. Estos ejes de reflexión no solo están presentes en su arte; son una parte integral de su identidad artística y de su personalidad.
Su trabajo ha sido reconocido y celebrado en varias publicaciones de renombre, incluyendo Forbes, L'Oeil y Elle, marcando su impacto notable en el campo del arte contemporáneo.
Agathe Toman continúa fascinando e inspirando a un público global, ofreciendo a través de sus obras una ventana a la complejidad de la experiencia humana, tal como ella la percibe y la transforma en arte. Experiencias que comparte con gran generosidad.
Mi trabajo se adentra en una exploración de las conexiones profundas e insaisibles entre el psique y el cuerpo, donde los diálogos entre la mente y la materia se tejen con una sutileza y una poesía propias. Examino los modos de funcionamiento de estas dos entidades en sus respectivos entornos, analizando las redes que establecen y las vibraciones, tanto perceptibles como inefables, que surgen de sus interacciones. Esta búsqueda no solo abarca las implicaciones emocionales y filosóficas; también se nutre de los marcos científicos y psicoanalíticos que rigen nuestra comprensión de la conciencia, las redes neuronales y los intercambios sinápticos, que gobiernan toda nuestra experiencia humana.
Temáticas como la identidad, la memoria, la naturaleza humana y la alianza son las piedras angulares de mis creaciones. Mis obras, a menudo impregnadas de una profundidad emocional fascinante, expresan una tensión palpable, invitando al espectador a penetrar en un espacio de introspección infinita.
Incentivan a una escucha atenta, a un descubrimiento de futuros posibles, de identidades fluidas y de emociones sin contornos preestablecidos, solicitando así al espectador enfrentarse a su propia conciencia.
La obra se convierte así en un lugar de investigación de esas redes de pensamientos y emociones que se despliegan en la mente y en el cuerpo, al igual que una exploración de las fisuras sinápticas donde la conexión y la
la separación se encuentra en un movimiento perpetuo
Estas preguntas encuentran su encarnación en la materialidad misma de mis obras: composiciones decididamente abstractas, monocromas y sombreadas, donde la luz se mezcla con la oscuridad en una danza compleja. El azul se despliega allí, fusionándose con el negro o manifestándose solo, como una metáfora de los mecanismos ocultos de la mente, abriendo caminos luminosos y sombreados, reflejos de esa vasta red neuronal y psíquica que modela nuestra realidad y nuestra identidad.
A través de esta abstracción, mi trabajo hace eco a la frágil interacción entre la ausencia y la presencia, la luz y la sombra, una resonancia que, como la línea sináptica en el cerebro, existiría.
Simultáneamente en estos dos estados, generando nuevos horizontes de pensamiento y de sentir.
Existe, en el instante preciso en que mis manos encuentran los pigmentos, los carboncillos, los lápices.
y las pinturas que deposito en el lienzo o en el papel, una familiaridad casi meticulosa. Mi
técnica, única e irreductible, se despliega en el esfuerzo de
estabilizar el movimiento de la materia y la densidad de la luz, permitiendo así a cada
partícula de registrar una huella, una memoria.
En estas obras, persiste una tensión irreverente, una atracción inesperada, lo que nos
podría designarse bajo el nombre del llamado del vacío. Se trata de ese momento suspendido, de ese
Incertidumbre neuronal, ese vacío entre los pensamientos donde la mente se encuentra simultáneamente presente y
Ausente, en un diálogo frágil entre el consciente y el inconsciente.
Digo que mis creaciones son 'materializaciones de los estados psíquicos', paisajes de
el alma, hilos invisibles que constituyen mi ser, invitando así al otro a fundirse en ellos.
El valor de mi trabajo no pertenece solo a la estética; reside en las vibraciones.
Sutiles que despierta en aquellos que lo encuentran.
Cada obra se transforma en un autorretrato, un reflejo fragmentado de mí mismo. Yo califico
mis creaciones de « materializaciones de los estados psíquicos », de paisajes internos, de hilos de
Mi alma, ofreciendo una invitación discreta a la fusión. El valor de mi obra no reside en una belleza superficial, sino en el eco particular que provoca en quienes se comprometen con ella. Una resonancia que nos conecta, nos une a la obra y al otro, atravesando las fronteras del yo y del nosotros.
Cuando el espectador se deja llevar por esta resonancia, los límites entre el artista y el observador se disuelven. El proceso se convierte en una entidad viva, en un acto colaborativo. Mis obras actúan como entidades dinámicas, formando caminos singulares entre nosotros, seres humanos. A medida que el espectador interactúa, la obra se despliega, guiando hacia una nueva visión de la existencia, no solo en el mundo, sino en el corazón de uno mismo, en la relación con el otro.
Al permitir que este proceso se despliegue, una sinfonía de resonancias psíquicas florece. Surge un diálogo, se produce una metamorfosis del alma, una reflexión fugaz, insaisible, pero de una profundidad indescriptible. Es una experiencia poética, una presencia intensa, una transformación rigurosa, como si experimentáramos el mismo desencadenamiento de las sinapsis, abriéndonos así a una nueva forma de conciencia.
Deseo que mi trabajo afine la mente humana, que agudice la psique para que las emociones encuentren ecos profundos y que las palabras resuenen de manera palpable. Mi obra invita a cada uno a convertirse en una habitación de resonancia, amplificando las vibraciones de este encuentro. En este espacio, el ser interior puede desplegarse, evolucionar y encontrar su lugar en el vasto tejido de la humanidad.
Esta obra forma parte de la 'COLECCIÓN PARTAGÉE' del artista. Tirada fotográfica de arte fino en papel satinado, con grano. Esta fotografía parece una pintura. Fotografiée en verano de 2022 en Hossegor.
Firma en la parte inferior derecha. Numeración en la parte inferior izquierda. Firmada, numerada y fechada al dorso. Impresa en Biarritz, Francia. Se entregará al comprador un certificado de autenticidad, completado y firmado por el artista. La fotografía se vende sin enmarcar y se envía enrollada.
Biografía del artista
Nacida en 1989, de orígenes francesa, austriaca y checa, Agathe Toman es una artista multidisciplinaria francesa cuyo talento abarca desde la pintura hasta la poesía, pasando por la escultura, el dibujo y la fotografía. Tras estudiar en la prestigiosa école de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne y pasar años como diseñadora en casas de haute couture françaises en París, hace nueve años, Agathe sintió la necesidad de concentrarse exclusivamente en su creación artística.
Establecida hoy en los Landes desde hace trece años, Agathe se afirma como una figura emergente de la escena artística contemporánea, apreciada tanto a nivel nacional como internacional.
Coteado en Sotheby's desde 2021, sus obras han sido subastadas en tres ocasiones, lo que demuestra su ascenso rápido y su aceptación en círculos de arte prestigiosos. Sus contribuciones notables a diversos salones, especialmente en Art Paris, le han otorgado un gran éxito, consolidando su presencia en numerosas colecciones privadas en todo el mundo.
La paleta de Agathe favorece los matices profundos de negro y azul, un cromatismo discreto en movimiento. Sus pinturas utilizan pigmentos puros, tintas, pinturas al óleo y acrílicos de una intensidad impactante, que tienden a reconectar con cosas ocultas, llevando al espectador fuera de lo visible. La tela ejerce un poder, ofreciendo el eco de sus propias experiencias.
Sus dibujos, realizados con bolígrafo Bic, están impregnados de una fuerza de atracción desconcertante.
Las fotografías de Agathe, por sus abstracciones kalidoscópicas, nos perturban y nos sumergen en sensaciones de calma, reminiscencias de una perfección ingrávida que fue nuestro principio.
Sus cientos de poemas impregnan su universo con un lirismo que caracteriza su obra. Una primera colección, titulada «Tendrás que aprender a sonreír de nuevo», se publicará en el invierno de 2024.
Más allá de su práctica artística, Agathe también está profundamente comprometida con el estudio del psicoanálisis en análisis transaccional, que ha estado realizando durante cuatro años en París. Esta exploración enriquece su proceso conceptual, permitiéndole integrar dimensiones psicológicas muy profundas en su arte, que se impregna de nuevas capas.
Agathe no disocia su arte de sus compromisos sociales. Ella concentra su obra en temas cruciales como la salud mental, el medio ambiente y la educación. Estos ejes de reflexión no solo están presentes en su arte; son una parte integral de su identidad artística y de su personalidad.
Su trabajo ha sido reconocido y celebrado en varias publicaciones de renombre, incluyendo Forbes, L'Oeil y Elle, marcando su impacto notable en el campo del arte contemporáneo.
Agathe Toman continúa fascinando e inspirando a un público global, ofreciendo a través de sus obras una ventana a la complejidad de la experiencia humana, tal como ella la percibe y la transforma en arte. Experiencias que comparte con gran generosidad.
Mi trabajo se adentra en una exploración de las conexiones profundas e insaisibles entre el psique y el cuerpo, donde los diálogos entre la mente y la materia se tejen con una sutileza y una poesía propias. Examino los modos de funcionamiento de estas dos entidades en sus respectivos entornos, analizando las redes que establecen y las vibraciones, tanto perceptibles como inefables, que surgen de sus interacciones. Esta búsqueda no solo abarca las implicaciones emocionales y filosóficas; también se nutre de los marcos científicos y psicoanalíticos que rigen nuestra comprensión de la conciencia, las redes neuronales y los intercambios sinápticos, que gobiernan toda nuestra experiencia humana.
Temáticas como la identidad, la memoria, la naturaleza humana y la alianza son las piedras angulares de mis creaciones. Mis obras, a menudo impregnadas de una profundidad emocional fascinante, expresan una tensión palpable, invitando al espectador a penetrar en un espacio de introspección infinita.
Incentivan a una escucha atenta, a un descubrimiento de futuros posibles, de identidades fluidas y de emociones sin contornos preestablecidos, solicitando así al espectador enfrentarse a su propia conciencia.
La obra se convierte así en un lugar de investigación de esas redes de pensamientos y emociones que se despliegan en la mente y en el cuerpo, al igual que una exploración de las fisuras sinápticas donde la conexión y la
la separación se encuentra en un movimiento perpetuo
Estas preguntas encuentran su encarnación en la materialidad misma de mis obras: composiciones decididamente abstractas, monocromas y sombreadas, donde la luz se mezcla con la oscuridad en una danza compleja. El azul se despliega allí, fusionándose con el negro o manifestándose solo, como una metáfora de los mecanismos ocultos de la mente, abriendo caminos luminosos y sombreados, reflejos de esa vasta red neuronal y psíquica que modela nuestra realidad y nuestra identidad.
A través de esta abstracción, mi trabajo hace eco a la frágil interacción entre la ausencia y la presencia, la luz y la sombra, una resonancia que, como la línea sináptica en el cerebro, existiría.
Simultáneamente en estos dos estados, generando nuevos horizontes de pensamiento y de sentir.
Existe, en el instante preciso en que mis manos encuentran los pigmentos, los carboncillos, los lápices.
y las pinturas que deposito en el lienzo o en el papel, una familiaridad casi meticulosa. Mi
técnica, única e irreductible, se despliega en el esfuerzo de
estabilizar el movimiento de la materia y la densidad de la luz, permitiendo así a cada
partícula de registrar una huella, una memoria.
En estas obras, persiste una tensión irreverente, una atracción inesperada, lo que nos
podría designarse bajo el nombre del llamado del vacío. Se trata de ese momento suspendido, de ese
Incertidumbre neuronal, ese vacío entre los pensamientos donde la mente se encuentra simultáneamente presente y
Ausente, en un diálogo frágil entre el consciente y el inconsciente.
Digo que mis creaciones son 'materializaciones de los estados psíquicos', paisajes de
el alma, hilos invisibles que constituyen mi ser, invitando así al otro a fundirse en ellos.
El valor de mi trabajo no pertenece solo a la estética; reside en las vibraciones.
Sutiles que despierta en aquellos que lo encuentran.
Cada obra se transforma en un autorretrato, un reflejo fragmentado de mí mismo. Yo califico
mis creaciones de « materializaciones de los estados psíquicos », de paisajes internos, de hilos de
Mi alma, ofreciendo una invitación discreta a la fusión. El valor de mi obra no reside en una belleza superficial, sino en el eco particular que provoca en quienes se comprometen con ella. Una resonancia que nos conecta, nos une a la obra y al otro, atravesando las fronteras del yo y del nosotros.
Cuando el espectador se deja llevar por esta resonancia, los límites entre el artista y el observador se disuelven. El proceso se convierte en una entidad viva, en un acto colaborativo. Mis obras actúan como entidades dinámicas, formando caminos singulares entre nosotros, seres humanos. A medida que el espectador interactúa, la obra se despliega, guiando hacia una nueva visión de la existencia, no solo en el mundo, sino en el corazón de uno mismo, en la relación con el otro.
Al permitir que este proceso se despliegue, una sinfonía de resonancias psíquicas florece. Surge un diálogo, se produce una metamorfosis del alma, una reflexión fugaz, insaisible, pero de una profundidad indescriptible. Es una experiencia poética, una presencia intensa, una transformación rigurosa, como si experimentáramos el mismo desencadenamiento de las sinapsis, abriéndonos así a una nueva forma de conciencia.
Deseo que mi trabajo afine la mente humana, que agudice la psique para que las emociones encuentren ecos profundos y que las palabras resuenen de manera palpable. Mi obra invita a cada uno a convertirse en una habitación de resonancia, amplificando las vibraciones de este encuentro. En este espacio, el ser interior puede desplegarse, evolucionar y encontrar su lugar en el vasto tejido de la humanidad.
