Madior Dieng (1981) - Les deux mains





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Madior Dieng (1981), firmado a mano, Les deux mains, una obra original en acrílico de estilo contemporáneo, originaria de Senegal, creada en 2020, 100 cm de alto por 150 cm de ancho, edición Original, vendida por Galerie, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Madior Dieng, el arquitecto de los colores
Originario de Dakar, Madior Dieng es un pintor cuyo universo estalla de colores y formas entrelazadas, vibrando de energía y movimiento. Su trayectoria, marcada por un profundo apego a sus raíces senegalesas y una curiosidad insaciable por el mundo, lo llevó a viajar por Europa antes de instalarse en Bélgica. Desde hace algunos años, se desenvuelve entre Bruselas, donde abrió un taller, y Dinant, donde encuentra la serenidad necesaria para su proceso creativo.
Su trabajo se fundamenta en una verdadera alquimia de los colores. Para él, no son simples tonos, sino una materia viva, un lenguaje poderoso que expresa el ritmo, la emoción y la profundidad del instante. No se limita a aplicarlos: los esculpe, los mezcla, los hace vibrar hasta que revelen su propia luz. En su taller dinantino, cada lienzo es una inmersión en un mundo donde los pigmentos se responden y dialogan en un equilibrio sutil.
A primera vista, sus obras parecen abstractas, hechas de entrelazos y motivos repetitivos – puntos, rombos, curvas infinitas – que se encajan con una precisión casi orgánica. Pero al detenerse, emergen fragmentos de realidad: una silueta esbozada, una mirada oculta, un símbolo cargado de historia. Su arte es una invitación a mirar más allá de las apariencias, a explorar las capas invisibles de un universo rico en significados.
Cada lienzo requiere tiempo, a veces varios meses, porque Madior es muy meticuloso en su enfoque. Él se mueve entre varias obras a la vez, sumergiéndose en el color como en un viaje interior. “Cuando pinto, pierdo toda noción del tiempo. Es una travesía, un estado de ingravidez en el que dialogo con mis pigmentos.”
Hoy, su trabajo irradia mucho más allá de su taller. Sus creaciones, que se nutren de su legado al tiempo que abrazan influencias múltiples, se exponen en varias galerías de Bélgica. ¿Su ambición? Hacer viajar a quienes contemplan sus lienzos tanto como él viaja a través de ellos.
El vendedor y su historia
Madior Dieng, el arquitecto de los colores
Originario de Dakar, Madior Dieng es un pintor cuyo universo estalla de colores y formas entrelazadas, vibrando de energía y movimiento. Su trayectoria, marcada por un profundo apego a sus raíces senegalesas y una curiosidad insaciable por el mundo, lo llevó a viajar por Europa antes de instalarse en Bélgica. Desde hace algunos años, se desenvuelve entre Bruselas, donde abrió un taller, y Dinant, donde encuentra la serenidad necesaria para su proceso creativo.
Su trabajo se fundamenta en una verdadera alquimia de los colores. Para él, no son simples tonos, sino una materia viva, un lenguaje poderoso que expresa el ritmo, la emoción y la profundidad del instante. No se limita a aplicarlos: los esculpe, los mezcla, los hace vibrar hasta que revelen su propia luz. En su taller dinantino, cada lienzo es una inmersión en un mundo donde los pigmentos se responden y dialogan en un equilibrio sutil.
A primera vista, sus obras parecen abstractas, hechas de entrelazos y motivos repetitivos – puntos, rombos, curvas infinitas – que se encajan con una precisión casi orgánica. Pero al detenerse, emergen fragmentos de realidad: una silueta esbozada, una mirada oculta, un símbolo cargado de historia. Su arte es una invitación a mirar más allá de las apariencias, a explorar las capas invisibles de un universo rico en significados.
Cada lienzo requiere tiempo, a veces varios meses, porque Madior es muy meticuloso en su enfoque. Él se mueve entre varias obras a la vez, sumergiéndose en el color como en un viaje interior. “Cuando pinto, pierdo toda noción del tiempo. Es una travesía, un estado de ingravidez en el que dialogo con mis pigmentos.”
Hoy, su trabajo irradia mucho más allá de su taller. Sus creaciones, que se nutren de su legado al tiempo que abrazan influencias múltiples, se exponen en varias galerías de Bélgica. ¿Su ambición? Hacer viajar a quienes contemplan sus lienzos tanto como él viaja a través de ellos.

