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Joan Martí Aragonés (1936-2009) - Galería interior
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Hace 3 días

Joan Martí Aragonés (1936-2009) - Galería interior

Pictura Subastas presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Martí, que representa representa el encuentro íntimo entre una persona y el arte, mostrando un momento de contemplación, reflexión y conexión emocional con las obras expuestas. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite. · Dimensiones del marco: 70x63x8 cm. · Dimensiones de la obra: 46x38 cm. · Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Joan Martí. · La pieza se encuentra en buen estado de conservación. · La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo). La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona. Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte. El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional. ------------------------------------------------------------------ Este cuadro nos sitúa en el interior de un espacio artístico e íntimo, donde una figura femenina aparece de espaldas, contemplando atentamente una pared repleta de obras enmarcadas. Desde el primer instante, la escena transmite una sensación de silencio respetuoso, como si el tiempo se hubiera detenido para permitir ese momento de observación profunda. La mujer, situada en el centro de la composición, se convierte en el eje visual y emocional de la obra. Su postura erguida pero relajada sugiere concentración, curiosidad y sensibilidad, invitando al espectador a compartir su experiencia contemplativa. La figura femenina destaca por su vestimenta clara, que contrasta suavemente con los tonos más oscuros y terrosos del entorno. Su ropa parece ligera y cómoda, reflejando naturalidad y sencillez. El cabello cae libremente sobre su espalda, reforzando la sensación de espontaneidad y ausencia de artificios. Al no mostrar su rostro, la obra genera un aura de misterio, permitiendo que cualquiera pueda identificarse con ella. De este modo, la figura deja de ser una persona concreta para transformarse en un símbolo del observador, del amante del arte o del ser humano frente a la belleza. El muro frente a ella está cubierto por numerosos cuadros de distintos tamaños, dispuestos de manera aparentemente irregular, pero equilibrada. Cada marco encierra una escena distinta, como pequeñas ventanas hacia otros mundos, otras historias y otros paisajes. Algunos muestran escenas naturales, otros espacios urbanos o figuras, creando un diálogo visual constante entre las obras. Esta multiplicidad de imágenes sugiere la riqueza del universo artístico y la diversidad de emociones que puede despertar. La pared se convierte así en un archivo de recuerdos, sueños y miradas, donde cada cuadro guarda su propio relato. Los elementos arquitectónicos y decorativos del espacio refuerzan el carácter clásico y acogedor del lugar. Las barandillas, cuerdas y soportes que delimitan el área transmiten respeto y cuidado por las obras expuestas, marcando una frontera simbólica entre el espectador y el arte. Estos detalles aportan profundidad y estructura a la escena, guiando la mirada hacia el centro. El suelo, de tonos suaves, refleja discretamente la luz, creando una atmósfera cálida y tranquila que envuelve tanto a la figura como a los cuadros. La iluminación juega un papel esencial en la construcción emocional del cuadro. No es una luz directa ni agresiva, sino una claridad tenue que realza los colores y las formas sin imponerse. Esta luz crea reflejos sutiles en los marcos y en la vestimenta de la mujer, reforzando la sensación de intimidad. Gracias a ella, el espacio adquiere una dimensión casi espiritual, como si se tratara de un santuario dedicado a la contemplación y al encuentro interior. Todo en la escena invita al recogimiento, a la pausa y a la reflexión silenciosa. En conjunto, el cuadro representa un momento de conexión profunda entre el ser humano y el arte, donde la mirada se convierte en un puente entre mundos, emociones y recuerdos. La figura femenina, la pared repleta de obras y la atmósfera serena se funden en una composición equilibrada y evocadora. La obra transmite respeto, sensibilidad y amor por la creación artística, invitando al espectador a detenerse, observar y sentir.

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· Dimensiones del marco: 70x63x8 cm.
· Dimensiones de la obra: 46x38 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Joan Martí.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).

La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.

Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.

El cuadro será embalado de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos, GLS o NACEX con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.

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Este cuadro nos sitúa en el interior de un espacio artístico e íntimo, donde una figura femenina aparece de espaldas, contemplando atentamente una pared repleta de obras enmarcadas. Desde el primer instante, la escena transmite una sensación de silencio respetuoso, como si el tiempo se hubiera detenido para permitir ese momento de observación profunda. La mujer, situada en el centro de la composición, se convierte en el eje visual y emocional de la obra. Su postura erguida pero relajada sugiere concentración, curiosidad y sensibilidad, invitando al espectador a compartir su experiencia contemplativa.
La figura femenina destaca por su vestimenta clara, que contrasta suavemente con los tonos más oscuros y terrosos del entorno. Su ropa parece ligera y cómoda, reflejando naturalidad y sencillez. El cabello cae libremente sobre su espalda, reforzando la sensación de espontaneidad y ausencia de artificios. Al no mostrar su rostro, la obra genera un aura de misterio, permitiendo que cualquiera pueda identificarse con ella. De este modo, la figura deja de ser una persona concreta para transformarse en un símbolo del observador, del amante del arte o del ser humano frente a la belleza.
El muro frente a ella está cubierto por numerosos cuadros de distintos tamaños, dispuestos de manera aparentemente irregular, pero equilibrada. Cada marco encierra una escena distinta, como pequeñas ventanas hacia otros mundos, otras historias y otros paisajes. Algunos muestran escenas naturales, otros espacios urbanos o figuras, creando un diálogo visual constante entre las obras. Esta multiplicidad de imágenes sugiere la riqueza del universo artístico y la diversidad de emociones que puede despertar. La pared se convierte así en un archivo de recuerdos, sueños y miradas, donde cada cuadro guarda su propio relato.
Los elementos arquitectónicos y decorativos del espacio refuerzan el carácter clásico y acogedor del lugar. Las barandillas, cuerdas y soportes que delimitan el área transmiten respeto y cuidado por las obras expuestas, marcando una frontera simbólica entre el espectador y el arte. Estos detalles aportan profundidad y estructura a la escena, guiando la mirada hacia el centro. El suelo, de tonos suaves, refleja discretamente la luz, creando una atmósfera cálida y tranquila que envuelve tanto a la figura como a los cuadros.
La iluminación juega un papel esencial en la construcción emocional del cuadro. No es una luz directa ni agresiva, sino una claridad tenue que realza los colores y las formas sin imponerse. Esta luz crea reflejos sutiles en los marcos y en la vestimenta de la mujer, reforzando la sensación de intimidad. Gracias a ella, el espacio adquiere una dimensión casi espiritual, como si se tratara de un santuario dedicado a la contemplación y al encuentro interior. Todo en la escena invita al recogimiento, a la pausa y a la reflexión silenciosa.
En conjunto, el cuadro representa un momento de conexión profunda entre el ser humano y el arte, donde la mirada se convierte en un puente entre mundos, emociones y recuerdos. La figura femenina, la pared repleta de obras y la atmósfera serena se funden en una composición equilibrada y evocadora. La obra transmite respeto, sensibilidad y amor por la creación artística, invitando al espectador a detenerse, observar y sentir.

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Caroline Bokobza
Experto
Estimación  € 1.000 - € 1.200

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