Anna Majkutewicz - Golden dawn






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Anna Majkutewicz, Golden dawn, una pintura acrílica original (120 x 120 cm, 2024), firmada a mano, en perfecto estado, Polonia, vendida directamente por la artista, en dorado, turquesa y verde.
Descripción del vendedor
Tamaño: 120×120 cm
Esta pintura es como una pausa tranquila entre la tierra y el infinito.
Veo un paisaje abierto, pacífico, casi contemplativo: un horizonte suave, más allá del cual se extiende el agua—un mar o un lago—fresco, sin embargo iluminado por una luz delicada. Sobre él, el cielo, ligeramente agitado, como si estuviera tejido de capas finas de aire y pensamiento. No hay drama aquí—solo atención plena.
El primer plano es de hierba y vegetación, pintado con una sensibilidad hacia la textura, terrosa, vibrante y a la vez discreta. Anclan la pintura en lo material, mientras que el horizonte y el cielo le permiten respirar. El conjunto equilibra entre el realismo y la memoria del paisaje—como un lugar al que uno regresa no físicamente, sino interiormente.
Los colores son contenidos, naturales: verdes, grises, azules, y una luz cálida y suave. La pintura emana paz, tranquilidad y una sensación de espacio que no se impone al espectador, sino que invita a hacer una pausa.
Este trabajo trata sobre:
• estar "aquí y ahora,"
• la relación de la humanidad con la naturaleza sin presencia directa,
• paisaje como un estado interno, no solo un lugar.
Resuena perfectamente con el interior en el que cuelga, como si fuera una ventana no al mundo, sino al aliento.
Tamaño: 120×120 cm
Esta pintura es como una pausa tranquila entre la tierra y el infinito.
Veo un paisaje abierto, pacífico, casi contemplativo: un horizonte suave, más allá del cual se extiende el agua—un mar o un lago—fresco, sin embargo iluminado por una luz delicada. Sobre él, el cielo, ligeramente agitado, como si estuviera tejido de capas finas de aire y pensamiento. No hay drama aquí—solo atención plena.
El primer plano es de hierba y vegetación, pintado con una sensibilidad hacia la textura, terrosa, vibrante y a la vez discreta. Anclan la pintura en lo material, mientras que el horizonte y el cielo le permiten respirar. El conjunto equilibra entre el realismo y la memoria del paisaje—como un lugar al que uno regresa no físicamente, sino interiormente.
Los colores son contenidos, naturales: verdes, grises, azules, y una luz cálida y suave. La pintura emana paz, tranquilidad y una sensación de espacio que no se impone al espectador, sino que invita a hacer una pausa.
Este trabajo trata sobre:
• estar "aquí y ahora,"
• la relación de la humanidad con la naturaleza sin presencia directa,
• paisaje como un estado interno, no solo un lugar.
Resuena perfectamente con el interior en el que cuelga, como si fuera una ventana no al mundo, sino al aliento.
