José Ignacio Díaz Hidalgo - Fuego Indomable






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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Fuego Indomable es una obra contemporánea de 2026 de José Ignacio Díaz Hidalgo, óleo sobre lienzo que representa animales y vida silvestre, con 163 cm de alto y 82 cm de ancho, firmada a mano, edición original, fabricada en España, en excelente estado y vendida por Representante.
Descripción del vendedor
En Fuego Indomable, Leduar Gonzales presenta una poderosa reinterpretación contemporánea del retrato ecuestre. Ejecutada en óleo sobre lienzo, la obra trasciende el realismo tradicional para adentrarse en un lenguaje más expresivo y visceral.
El caballo emerge en un entorno dominado por rojos intensos, ocres ardientes y negros profundos, creando una atmósfera de tensión y energía contenida. La pincelada es gestual, dinámica, con zonas donde la materia pictórica se vuelve protagonista, reforzando la sensación de movimiento y fuerza interior.
La composición vertical potencia la elegancia anatómica del animal, mientras que la pata elevada introduce una lectura simbólica de avance, desafío y determinación. No es un caballo estático: es una presencia que vibra.
La interacción entre luces cálidas y sombras dramáticas genera un efecto casi teatral, evocando tradición clásica pero filtrada por una sensibilidad contemporánea. La obra dialoga tanto con coleccionistas de arte figurativo moderno como con amantes de la temática ecuestre que buscan una pieza con carácter y fuerte impacto visual.
Fuego Indomable no es solo un retrato; es una declaración de energía, instinto y libertad.
En Fuego Indomable, Leduar Gonzales presenta una poderosa reinterpretación contemporánea del retrato ecuestre. Ejecutada en óleo sobre lienzo, la obra trasciende el realismo tradicional para adentrarse en un lenguaje más expresivo y visceral.
El caballo emerge en un entorno dominado por rojos intensos, ocres ardientes y negros profundos, creando una atmósfera de tensión y energía contenida. La pincelada es gestual, dinámica, con zonas donde la materia pictórica se vuelve protagonista, reforzando la sensación de movimiento y fuerza interior.
La composición vertical potencia la elegancia anatómica del animal, mientras que la pata elevada introduce una lectura simbólica de avance, desafío y determinación. No es un caballo estático: es una presencia que vibra.
La interacción entre luces cálidas y sombras dramáticas genera un efecto casi teatral, evocando tradición clásica pero filtrada por una sensibilidad contemporánea. La obra dialoga tanto con coleccionistas de arte figurativo moderno como con amantes de la temática ecuestre que buscan una pieza con carácter y fuerte impacto visual.
Fuego Indomable no es solo un retrato; es una declaración de energía, instinto y libertad.
