Monica van Dael (1943) - Meisjesportret






Máster en Innovación y Organización de las Artes, diez años en arte italiano contemporáneo.
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Meisjesportret de Monica van Dael, escultura en bronce numerada y firmada a mano 1/7, bronce patinado con matices verdes, retrata la cabeza de una niña con el pelo ondulado sobre una peana compacta, 15 × 21 × 6 cm, 2 kg, origen Países Bajos, en excelente estado.
Descripción del vendedor
Firmado y numerado (1/7) en la peana.
Esta elegante escultura de bronce de Monica van Dael muestra una cabeza de niña con el cabello ondulado que se despliega en un amplio movimiento expresivo tras el rostro. La combinación de superficies lisas y suaves en el rostro y las partes del cabello, ricamente texturizadas, crea un contraste intrigante entre tranquilidad y dinamismo. Las sutiles curvas del rostro confieren a la escultura una mirada serena, casi soñadora, que atrae la atención hacia la delicada expresión de la niña.
La pátina oscura, enriquecida con matices verdes, hace que la superficie responda vivamente a la luz y la sombra y realza la profundidad escultórica. La forma compacta pero poderosa hace que esta obra sea adecuada como un sutil foco visual en interiores tanto modernos como clásicos. El pedestal limpio eleva la escultura y le confiere una presentación atemporal, casi museal.
Esta obra de arte refinada y con carácter encarna tanto la poesía como la fuerza escultórica, y constituye una pieza de colección especial dentro de la edición limitada de siete, de la cual este es el número 1.
El vendedor y su historia
Traducido por el Traductor de GoogleFirmado y numerado (1/7) en la peana.
Esta elegante escultura de bronce de Monica van Dael muestra una cabeza de niña con el cabello ondulado que se despliega en un amplio movimiento expresivo tras el rostro. La combinación de superficies lisas y suaves en el rostro y las partes del cabello, ricamente texturizadas, crea un contraste intrigante entre tranquilidad y dinamismo. Las sutiles curvas del rostro confieren a la escultura una mirada serena, casi soñadora, que atrae la atención hacia la delicada expresión de la niña.
La pátina oscura, enriquecida con matices verdes, hace que la superficie responda vivamente a la luz y la sombra y realza la profundidad escultórica. La forma compacta pero poderosa hace que esta obra sea adecuada como un sutil foco visual en interiores tanto modernos como clásicos. El pedestal limpio eleva la escultura y le confiere una presentación atemporal, casi museal.
Esta obra de arte refinada y con carácter encarna tanto la poesía como la fuerza escultórica, y constituye una pieza de colección especial dentro de la edición limitada de siete, de la cual este es el número 1.
