TD - Tempero Diabetico [1985] - “Velvet Silence”

02
días
10
horas
48
minutos
04
segundos
Empezar a pujar
€ 1
Precio de reserva no alcanzado
Maurizio Buquicchio
Experto
Seleccionado por Maurizio Buquicchio

Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.

Estimación según precios en galerías  € 250 - € 300
No hay ninguna puja

Protección del Comprador de Catawiki

Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles

Trustpilot 4.4 | 127923 valoraciones

Valoración Excelente en Trustpilot.

TD - Tempero Diabético, Velvet Silence, obra pintada a mano sobre lienzo de algodón en 2026 con spray y toques de pastel, 77,5 × 80 cm, retrato, edición original de Portugal, creada tras 2020, en excelente estado, firmada a mano, vendida directamente por el artista con COA.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

TD - Tempero Diabético de 1985, portugués e artista urbano desde 1999.
“Velvet Silence” es una obra pintada a mano en lienzo de algodón, con spray y algunos apuntes de pastel seco, del año 2026, con tamaño de imagen de 77,5x80 cm. Firmado a mano por la parte trasera con pluma de tinta acrílica. Artículo de coleccionista en perfectas condiciones, vendido directamente por el artista y acompañado de COA, certificado de autenticidad firmado a mano y sellado. Enviado enrollado en tubo de cartón por transporte.

Velvet Silence — “Un silencio denso y sensorial que envuelve el rostro de ojos cerrados. La obra invita a sentir la quietud profunda de un instante suspendido, casi tangible.”

Soy artista de arte urbano, formado en la calle, en el error y en la insistencia. Desde 1999 el graffiti forma parte de mi cuerpo y de mi forma de comprender el mundo. Con el tiempo, ese lenguaje crudo e intuitivo de la calle se derramó sobre las telas, manteniendo el spray como herramienta principal, no como técnica decorativa, sino como extensión directa del gesto, de la urgencia y de la imperfección asumida.

Convivo con el TDAH, siendo el déficit de atención el rasgo más marcante de mi forma de funcionar. Durante muchos años lo vi como un obstáculo: la dificultad para mantener el foco, la atención errática, la mente siempre saltando de estímulo en estímulo. Pintar era una lucha constante conmigo mismo, un intento de disciplinar algo que, por naturaleza, se niega a quedarse quieto. Mi atención, cuando estoy pintando, es aleatoria e intermitente, a veces profundamente sumergida en la imagen, a veces completamente ausente, como si ya estuviera en otro cuadro, en otra idea, en otro muro.

Con el tiempo, dejé de intentar corregir ese funcionamiento y comencé a escucharlo. Fue entonces cuando percibí algo esencial: para mí, una pintura no se concluye al final tradicional del proceso. Existe un punto, entre el 60 y el 65%, en el que la obra alcanza su estado más honesto. Es en ese momento cuando la imagen aún respira, aún promete, aún no se ha cerrado sobre sí misma. A partir de ahí, el placer desaparece. Continuar sería solo cumplir una expectativa externa de acabado, no una necesidad interna.

Decidí entonces transformar aquello que durante años consideré una limitación base de mi proceso artístico. Mis lienzos pasan a hacerse cargo de sí mismos como inacabados, no por descuido, sino por elección consciente. Lo inacabado es, para mí, un lugar de verdad. Es donde el gesto aún está vivo, donde el error aún no ha sido oculto, donde la mirada del espectador es invitada a completar, imaginar, proyectar. Cuando miro una tela en ese punto intermedio, la veo como terminada, no falta nada, no sobra nada.

Después de quince años luchando contra el déficit de atención, comprendí que no es el enemigo de mi trabajo, sino su materia prima. La atención fragmentada moldea el ritmo, las interrupciones crean capas, y la incapacidad de permanecer demasiado tiempo en la misma imagen impide el exceso de control. La patología, antes vista como fallo, se convirtió en aliada creativa. Hoy pinto aceptando mi propio flujo mental, dejando que él determine cuándo una obra empieza y, sobre todo, cuándo termina.

Mi trabajo vive en ese equilibrio inestable entre impulso y ausencia, entre lo que se dice y lo que queda por decir. No busco la perfección ni el acabado clásico. Busco el momento exacto en que la pintura aún está abierta, como yo siempre estuve: incompleta, en movimiento y profundamente viva.

I am an urban artist, shaped by the streets, mistakes, and persistence. Since 1999, graffiti has been part of my body and the way I perceive the world. Over time, my raw, intuitive street language spilled onto canvas, with spray paint as my primary tool, not decorative, but a direct extension of gesture, urgency, and embraced imperfection.
I live with ADHD, and attention deficit has profoundly shaped my creative process. My focus is erratic and intermittent, my mind jumping between images and ideas. For years, I saw this as a limitation, but I now embrace it as a source of energy and inspiration.
My works reach their most honest state when they are only 60 to 65 percent complete. At this stage, the painting still breathes, still promises, still feels alive. Beyond that point, the pleasure disappears, and continuing would only satisfy external expectations. The unfinished has become a conscious choice, a space of truth where gestures remain alive, mistakes are visible, and the viewer is invited to imagine and complete.
After fifteen years of working with attention deficit, I understand it not as an obstacle, but as the raw material of my art. Fragmented attention shapes rhythm, interruptions create layers, and the inability to linger too long prevents overcontrol. My work lives in this unstable balance between impulse and absence, between what is said and what remains unsaid, incomplete, in motion, and deeply alive.

TD - Tempero Diabético de 1985, portugués e artista urbano desde 1999.
“Velvet Silence” es una obra pintada a mano en lienzo de algodón, con spray y algunos apuntes de pastel seco, del año 2026, con tamaño de imagen de 77,5x80 cm. Firmado a mano por la parte trasera con pluma de tinta acrílica. Artículo de coleccionista en perfectas condiciones, vendido directamente por el artista y acompañado de COA, certificado de autenticidad firmado a mano y sellado. Enviado enrollado en tubo de cartón por transporte.

Velvet Silence — “Un silencio denso y sensorial que envuelve el rostro de ojos cerrados. La obra invita a sentir la quietud profunda de un instante suspendido, casi tangible.”

Soy artista de arte urbano, formado en la calle, en el error y en la insistencia. Desde 1999 el graffiti forma parte de mi cuerpo y de mi forma de comprender el mundo. Con el tiempo, ese lenguaje crudo e intuitivo de la calle se derramó sobre las telas, manteniendo el spray como herramienta principal, no como técnica decorativa, sino como extensión directa del gesto, de la urgencia y de la imperfección asumida.

Convivo con el TDAH, siendo el déficit de atención el rasgo más marcante de mi forma de funcionar. Durante muchos años lo vi como un obstáculo: la dificultad para mantener el foco, la atención errática, la mente siempre saltando de estímulo en estímulo. Pintar era una lucha constante conmigo mismo, un intento de disciplinar algo que, por naturaleza, se niega a quedarse quieto. Mi atención, cuando estoy pintando, es aleatoria e intermitente, a veces profundamente sumergida en la imagen, a veces completamente ausente, como si ya estuviera en otro cuadro, en otra idea, en otro muro.

Con el tiempo, dejé de intentar corregir ese funcionamiento y comencé a escucharlo. Fue entonces cuando percibí algo esencial: para mí, una pintura no se concluye al final tradicional del proceso. Existe un punto, entre el 60 y el 65%, en el que la obra alcanza su estado más honesto. Es en ese momento cuando la imagen aún respira, aún promete, aún no se ha cerrado sobre sí misma. A partir de ahí, el placer desaparece. Continuar sería solo cumplir una expectativa externa de acabado, no una necesidad interna.

Decidí entonces transformar aquello que durante años consideré una limitación base de mi proceso artístico. Mis lienzos pasan a hacerse cargo de sí mismos como inacabados, no por descuido, sino por elección consciente. Lo inacabado es, para mí, un lugar de verdad. Es donde el gesto aún está vivo, donde el error aún no ha sido oculto, donde la mirada del espectador es invitada a completar, imaginar, proyectar. Cuando miro una tela en ese punto intermedio, la veo como terminada, no falta nada, no sobra nada.

Después de quince años luchando contra el déficit de atención, comprendí que no es el enemigo de mi trabajo, sino su materia prima. La atención fragmentada moldea el ritmo, las interrupciones crean capas, y la incapacidad de permanecer demasiado tiempo en la misma imagen impide el exceso de control. La patología, antes vista como fallo, se convirtió en aliada creativa. Hoy pinto aceptando mi propio flujo mental, dejando que él determine cuándo una obra empieza y, sobre todo, cuándo termina.

Mi trabajo vive en ese equilibrio inestable entre impulso y ausencia, entre lo que se dice y lo que queda por decir. No busco la perfección ni el acabado clásico. Busco el momento exacto en que la pintura aún está abierta, como yo siempre estuve: incompleta, en movimiento y profundamente viva.

I am an urban artist, shaped by the streets, mistakes, and persistence. Since 1999, graffiti has been part of my body and the way I perceive the world. Over time, my raw, intuitive street language spilled onto canvas, with spray paint as my primary tool, not decorative, but a direct extension of gesture, urgency, and embraced imperfection.
I live with ADHD, and attention deficit has profoundly shaped my creative process. My focus is erratic and intermittent, my mind jumping between images and ideas. For years, I saw this as a limitation, but I now embrace it as a source of energy and inspiration.
My works reach their most honest state when they are only 60 to 65 percent complete. At this stage, the painting still breathes, still promises, still feels alive. Beyond that point, the pleasure disappears, and continuing would only satisfy external expectations. The unfinished has become a conscious choice, a space of truth where gestures remain alive, mistakes are visible, and the viewer is invited to imagine and complete.
After fifteen years of working with attention deficit, I understand it not as an obstacle, but as the raw material of my art. Fragmented attention shapes rhythm, interruptions create layers, and the inability to linger too long prevents overcontrol. My work lives in this unstable balance between impulse and absence, between what is said and what remains unsaid, incomplete, in motion, and deeply alive.

Datos

Artista
TD - Tempero Diabetico [1985]
Se vende con marco
No
Vendido por
Directamente del artista
Edición
Original
Título de la obra
“Velvet Silence”
Técnica
Pastel, Pintura en aerosol
Firma
Firmado a mano
País de origen
Portugal
Año
2026
Estado
En excelente estado
Alto
77,5 cm
Ancho
80 cm
Peso
1 kg
Representación/tema
Retrato
Periodo
Posterior a 2020
Vendido por
PortugalVerificado
11
Objetos vendidos
Particular

Objetos similares

Para ti en

Arte moderno y contemporáneo