Candelabro - Bronce - Napoleon III - H : 40 cm





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Dos candelabros de bronce en estilo Napoleón III, circa 1850–1900, en buen estado de uso con ligeros signos de envejecimiento, cada uno de 40 cm de alto, 12 cm de ancho y 12 cm de profundo.
Descripción del vendedor
Estos dos candelabros muestran la estética refinada y algo teatral propia del estilo Napoleón III. Están realizados en bronce con una pátina antigua que suaviza el brillo y acentúa los relieves, dándoles ese aire de pieza vivida que suele asociarse al siglo XIX. La silueta es alta y esbelta, articulada en varios cuerpos que alternan superficies lisas con molduras, anillos y estrías decorativas. Esa sucesión de volúmenes crea un ritmo vertical muy característico del gusto del Segundo Imperio, donde la ornamentación se utilizaba para subrayar la elegancia más que para recargarla.
La base es amplia y se abre con formas curvas y motivos vegetales que recuerdan la reinterpretación tardía del barroco y el rococó tan habitual en la época. No solo aporta estabilidad, sino también una presencia escénica que hace que cada candelabro funcione como un pequeño objeto arquitectónico. En la parte superior, el portavelas mantiene la misma coherencia estilística, con un borde ligeramente acampanado y detalles que continúan el lenguaje ornamental del conjunto.
Son piezas que combinan solidez y delicadeza, pensadas para destacar en interiores burgueses del siglo XIX y que hoy conservan ese encanto histórico capaz de transformar un espacio.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Estos dos candelabros muestran la estética refinada y algo teatral propia del estilo Napoleón III. Están realizados en bronce con una pátina antigua que suaviza el brillo y acentúa los relieves, dándoles ese aire de pieza vivida que suele asociarse al siglo XIX. La silueta es alta y esbelta, articulada en varios cuerpos que alternan superficies lisas con molduras, anillos y estrías decorativas. Esa sucesión de volúmenes crea un ritmo vertical muy característico del gusto del Segundo Imperio, donde la ornamentación se utilizaba para subrayar la elegancia más que para recargarla.
La base es amplia y se abre con formas curvas y motivos vegetales que recuerdan la reinterpretación tardía del barroco y el rococó tan habitual en la época. No solo aporta estabilidad, sino también una presencia escénica que hace que cada candelabro funcione como un pequeño objeto arquitectónico. En la parte superior, el portavelas mantiene la misma coherencia estilística, con un borde ligeramente acampanado y detalles que continúan el lenguaje ornamental del conjunto.
Son piezas que combinan solidez y delicadeza, pensadas para destacar en interiores burgueses del siglo XIX y que hoy conservan ese encanto histórico capaz de transformar un espacio.
Envío certificado y buen embalaje.

