Manel Pujol Baladas (1947) - Flor sobre la mesa





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Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Pujol Baladas, que representa una naturaleza muerta donde flores, recipientes y palabras se combinan en una composición expresiva que transmite emoción, reflexión y una visión poética de lo cotidiano. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 81x100x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena intensa y cargada de simbolismo en la que distintos elementos cotidianos aparecen integrados dentro de una composición dinámica y expresiva. La superficie pictórica se organiza mediante una compleja superposición de planos, líneas y manchas que construyen una atmósfera densa y reflexiva. En el centro de la escena destaca una forma floral que parece emerger con fuerza sobre un fondo fragmentado de colores y texturas. Este motivo central se convierte en el punto de atención visual, irradiando energía hacia el resto de la composición y creando un contraste dramático con el entorno que lo rodea.
A su alrededor se despliega un conjunto de objetos que evocan una mesa o un espacio doméstico donde diversos elementos han sido dispuestos o representados de manera libre y sugerente. Entre ellos aparecen recipientes de vidrio, copas y pequeños jarrones que contienen flores o ramas delicadas. Estas formas transparentes y verticales introducen una sensación de equilibrio dentro de la escena, aportando cierto orden a una composición que, por momentos, parece moverse entre lo figurativo y lo abstracto. Los objetos parecen convivir dentro de un mismo espacio visual donde cada uno contribuye a una atmósfera contemplativa.
La zona central presenta un elemento rectangular que recuerda la presencia de un tejido o una superficie decorativa extendida sobre la mesa. Sobre esta superficie descansa el motivo floral principal, cuyos pétalos oscuros y rojizos parecen expandirse como una explosión de vida dentro de la escena. Las líneas que rodean esta forma generan la sensación de movimiento, como si la flor estuviera creciendo o desplegándose en el mismo instante en que se observa la obra. Esta presencia orgánica contrasta con la estructura más geométrica del fondo, creando un diálogo entre lo natural y lo construido.
El fondo del cuadro se caracteriza por una serie de manchas y trazos que se entrelazan generando una textura rica y compleja. Las áreas de tonos grises, verdosos y oscuros forman un ambiente cargado de profundidad, mientras algunas zonas claras iluminan ciertos puntos de la composición. En distintas partes de la obra aparecen también palabras y frases escritas de manera espontánea, como si formaran parte del propio proceso creativo o de una reflexión que acompaña la escena. Estas inscripciones aportan una dimensión narrativa que invita al espectador a imaginar historias o pensamientos ocultos dentro del espacio pictórico.
La combinación de objetos, palabras y gestos pictóricos convierte la escena en una especie de diálogo entre la realidad visible y la interpretación emocional del artista. Cada elemento parece formar parte de una composición abierta, donde lo cotidiano se mezcla con lo simbólico y donde los objetos adquieren una presencia casi teatral. El resultado es una obra llena de tensión visual, pero también de sensibilidad, donde cada detalle contribuye a una atmósfera profundamente evocadora. En conjunto. La obra representa una naturaleza muerta expresiva en la que flores, recipientes y palabras se integran en una composición dinámica que sugiere reflexión, emoción y una visión poética de los objetos cotidianos.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Miquel Pujol Baladas, que representa una naturaleza muerta donde flores, recipientes y palabras se combinan en una composición expresiva que transmite emoción, reflexión y una visión poética de lo cotidiano. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 81x100x2 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta una escena intensa y cargada de simbolismo en la que distintos elementos cotidianos aparecen integrados dentro de una composición dinámica y expresiva. La superficie pictórica se organiza mediante una compleja superposición de planos, líneas y manchas que construyen una atmósfera densa y reflexiva. En el centro de la escena destaca una forma floral que parece emerger con fuerza sobre un fondo fragmentado de colores y texturas. Este motivo central se convierte en el punto de atención visual, irradiando energía hacia el resto de la composición y creando un contraste dramático con el entorno que lo rodea.
A su alrededor se despliega un conjunto de objetos que evocan una mesa o un espacio doméstico donde diversos elementos han sido dispuestos o representados de manera libre y sugerente. Entre ellos aparecen recipientes de vidrio, copas y pequeños jarrones que contienen flores o ramas delicadas. Estas formas transparentes y verticales introducen una sensación de equilibrio dentro de la escena, aportando cierto orden a una composición que, por momentos, parece moverse entre lo figurativo y lo abstracto. Los objetos parecen convivir dentro de un mismo espacio visual donde cada uno contribuye a una atmósfera contemplativa.
La zona central presenta un elemento rectangular que recuerda la presencia de un tejido o una superficie decorativa extendida sobre la mesa. Sobre esta superficie descansa el motivo floral principal, cuyos pétalos oscuros y rojizos parecen expandirse como una explosión de vida dentro de la escena. Las líneas que rodean esta forma generan la sensación de movimiento, como si la flor estuviera creciendo o desplegándose en el mismo instante en que se observa la obra. Esta presencia orgánica contrasta con la estructura más geométrica del fondo, creando un diálogo entre lo natural y lo construido.
El fondo del cuadro se caracteriza por una serie de manchas y trazos que se entrelazan generando una textura rica y compleja. Las áreas de tonos grises, verdosos y oscuros forman un ambiente cargado de profundidad, mientras algunas zonas claras iluminan ciertos puntos de la composición. En distintas partes de la obra aparecen también palabras y frases escritas de manera espontánea, como si formaran parte del propio proceso creativo o de una reflexión que acompaña la escena. Estas inscripciones aportan una dimensión narrativa que invita al espectador a imaginar historias o pensamientos ocultos dentro del espacio pictórico.
La combinación de objetos, palabras y gestos pictóricos convierte la escena en una especie de diálogo entre la realidad visible y la interpretación emocional del artista. Cada elemento parece formar parte de una composición abierta, donde lo cotidiano se mezcla con lo simbólico y donde los objetos adquieren una presencia casi teatral. El resultado es una obra llena de tensión visual, pero también de sensibilidad, donde cada detalle contribuye a una atmósfera profundamente evocadora. En conjunto. La obra representa una naturaleza muerta expresiva en la que flores, recipientes y palabras se integran en una composición dinámica que sugiere reflexión, emoción y una visión poética de los objetos cotidianos.

