Barberot Sylvain - MEMORY

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Catherine Mikolajczak
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Seleccionado por Catherine Mikolajczak

Estudió Historia del Arte en la École du Louvre y se especializó en arte contemporáneo por más de 25 años.

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Sylvain Barberot MEMORY es una obra de espejo de 2026 de 138 cm de alto, 32 cm de ancho y 20 cm de profundidad, que pesa 3,1 kg, grabada con la palabra «memory» y firmada a mano, en excelente estado, elaborada en Francia y vendida directamente por el artista.

Resumen redactado con la ayuda de la IA

Descripción del vendedor

En esta obra procedente de la serie Autorretrato, el artista desvia un objeto familiar —el espejo— para revelar una dimensión invisible: su capacidad de contener, acumular y quizá perder la memoria.

El brillo, parcialmente grabado con la palabra «memory», se convierte aquí en una superficie paradójica. Normalmente destinado a devolver fielmente la imagen del mundo, está alterado, frágil, casi borrado. El gesto de grabar actúa como una inscripción en la propia materia de la memoria: escribir «memory» en un espejo es inscribir la memoria en la herramienta misma que sería su testigo silencioso.

Pero este espejo ya no refleja completamente. Su opacidad creciente, sus zonas oscurecidas o desnudas, sugieren una saturación. Como si cada reflejo acumulado, cada rostro, cada instante, se hubiese depositado en él hasta alterar su función primera. El espejo, como archivo involuntario de la realidad, se carga de una memoria excesiva — y esa memoria acaba haciendo que desaparezca.

En esta lógica, la obra propone una inversión sutil: ya no es el sujeto quien se contempla en el espejo, sino el propio espejo que se convierte en un autoportrait. Un autorretrato no de apariencia, sino de funcionamiento y de agotamiento. El «self» aquí no es solo el de l’artiste, sino el del objeto —un objeto que, al acumular demasiadas imágenes, pierde su capacidad de producirlas.

Así, la superficie reflectante se convierte en un lugar de tensión entre aparición y borrado, entre memoria y olvido. Cuando la memoria está demasiado llena, el brillo desaparece —y con él, la posibilidad misma de verse.

Artista internacional cuyo trabajo se apoya en la dicotomía que existe entre la memoria y el olvido. La memoria es, a mi juicio, el elemento indispensable que une nuestro cuerpo con el mundo. Sin embargo, y mientras nuestra cultura se esfuerza por grabar la historia con el buril, me esfuerzo en inhibir, desestructurar, e incluso borrar mi propia memoria. Vasta empresa es el ejercicio del olvido…
El cuerpo no es más que el soporte de esa memoria de la que depende, e incluso necesita. Lo construye, lo modela y lo transforma. Y si la anamnesis se traduce del griego como el ascenso de la memoria, para mí la persigo para poder separarme de ella.

En esta obra procedente de la serie Autorretrato, el artista desvia un objeto familiar —el espejo— para revelar una dimensión invisible: su capacidad de contener, acumular y quizá perder la memoria.

El brillo, parcialmente grabado con la palabra «memory», se convierte aquí en una superficie paradójica. Normalmente destinado a devolver fielmente la imagen del mundo, está alterado, frágil, casi borrado. El gesto de grabar actúa como una inscripción en la propia materia de la memoria: escribir «memory» en un espejo es inscribir la memoria en la herramienta misma que sería su testigo silencioso.

Pero este espejo ya no refleja completamente. Su opacidad creciente, sus zonas oscurecidas o desnudas, sugieren una saturación. Como si cada reflejo acumulado, cada rostro, cada instante, se hubiese depositado en él hasta alterar su función primera. El espejo, como archivo involuntario de la realidad, se carga de una memoria excesiva — y esa memoria acaba haciendo que desaparezca.

En esta lógica, la obra propone una inversión sutil: ya no es el sujeto quien se contempla en el espejo, sino el propio espejo que se convierte en un autoportrait. Un autorretrato no de apariencia, sino de funcionamiento y de agotamiento. El «self» aquí no es solo el de l’artiste, sino el del objeto —un objeto que, al acumular demasiadas imágenes, pierde su capacidad de producirlas.

Así, la superficie reflectante se convierte en un lugar de tensión entre aparición y borrado, entre memoria y olvido. Cuando la memoria está demasiado llena, el brillo desaparece —y con él, la posibilidad misma de verse.

Artista internacional cuyo trabajo se apoya en la dicotomía que existe entre la memoria y el olvido. La memoria es, a mi juicio, el elemento indispensable que une nuestro cuerpo con el mundo. Sin embargo, y mientras nuestra cultura se esfuerza por grabar la historia con el buril, me esfuerzo en inhibir, desestructurar, e incluso borrar mi propia memoria. Vasta empresa es el ejercicio del olvido…
El cuerpo no es más que el soporte de esa memoria de la que depende, e incluso necesita. Lo construye, lo modela y lo transforma. Y si la anamnesis se traduce del griego como el ascenso de la memoria, para mí la persigo para poder separarme de ella.

Datos

Era
Posterior a 2000
Vendido por
Directamente del artista
País de origen
Francia
Estilo
Contemporáneo
Material
mirror, Vidrio
Artista
Barberot Sylvain
Título de la obra
MEMORY
Firma
Firmado a mano
Año
2026
Estado
En excelente estado
Alto
138 cm
Ancho
32 cm
Profundidad
20 cm
Peso
3,1 kg
Vendido por
FranciaVerificado
8
Objetos vendidos
Particular

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