Espejo - Bronce dorado - Luis XV con Putti





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Trustpilot 4.4 | 129859 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Este espejo de bronce dorado es una pieza que destaca por la riqueza de su ornamentación y por ese aire teatral tan propio de los objetos decorativos de inspiración clásica. El marco está completamente trabajado en relieve, con una profusión de curvas, roleos y motivos vegetales que envuelven el cristal como si lo abrazaran. A ambos lados aparecen putti modelados con gracia, figuras infantiles aladas que aportan un toque festivo y casi barroco, suavizando la contundencia del bronce con su presencia juguetona.
El dorado presenta un envejecimiento muy atractivo, con zonas de brillo y otras de pátina que revelan el paso del tiempo y realzan la profundidad del relieve. La parte superior culmina en un remate simétrico que actúa como corona visual, mientras que la base incorpora un soporte igualmente decorado, con líneas curvas que equilibran el conjunto y permiten exhibir el espejo como un objeto autónomo, casi escultórico.
El cristal muestra señales de antigüedad, lo que refuerza su carácter auténtico y añade personalidad a la pieza. En conjunto, es un espejo que no solo cumple una función práctica, sino que se convierte en un punto focal en cualquier estancia, ideal para quienes buscan decoración con presencia, historia y un acabado artesanal difícil de encontrar hoy.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Este espejo de bronce dorado es una pieza que destaca por la riqueza de su ornamentación y por ese aire teatral tan propio de los objetos decorativos de inspiración clásica. El marco está completamente trabajado en relieve, con una profusión de curvas, roleos y motivos vegetales que envuelven el cristal como si lo abrazaran. A ambos lados aparecen putti modelados con gracia, figuras infantiles aladas que aportan un toque festivo y casi barroco, suavizando la contundencia del bronce con su presencia juguetona.
El dorado presenta un envejecimiento muy atractivo, con zonas de brillo y otras de pátina que revelan el paso del tiempo y realzan la profundidad del relieve. La parte superior culmina en un remate simétrico que actúa como corona visual, mientras que la base incorpora un soporte igualmente decorado, con líneas curvas que equilibran el conjunto y permiten exhibir el espejo como un objeto autónomo, casi escultórico.
El cristal muestra señales de antigüedad, lo que refuerza su carácter auténtico y añade personalidad a la pieza. En conjunto, es un espejo que no solo cumple una función práctica, sino que se convierte en un punto focal en cualquier estancia, ideal para quienes buscan decoración con presencia, historia y un acabado artesanal difícil de encontrar hoy.
Envío certificado y buen embalaje.

