Estatua, Grinsender Teufel - 14 cm - Bronce





Añádelo a tus favoritos para recibir una alerta cuando empiece la subasta.
Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 129747 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Descripción del vendedor
Bronce vienés, 2.ª mitad del siglo XX, esmaltado en ziselado y pintado en dorado
Esta extraordinaria pieza de bronce vienés muestra un sátiro cuyo sonrisa maliciosa atrae de inmediato la atención y arrastra al espectador a un juego psicológico. El fauno parece a la vez burlón, lascivo y seguro de sí mismo, como si fuera plenamente consciente de su efecto. Justo ese intercambio tenso es lo que hace que la estatua de sátiro sea tan fascinante y viva. La expresión facial no es meramente decorativa, sino narrativa, casi provocadora. En la tradición del bronce vienés, aquí la erotismo no se presenta de forma simple, sino ingeniosa y compleja. la figura parece escrutar el espacio y desafiar activamente al espectador.
Franz Xaver Bergmann – Vida y postura artística
Franz Xaver Bergmann nació en 1861 en Viena y creció en un entorno que unía la precisión artesanal con el pensamiento artístico. Su formación lo llevó desde muy joven a la confluencia de la fundición artística y la escultura libre. Como uno de los representantes más destacados del bronce vienés, desarrolló una voz inconfundible que unía mitología, erotismo e ironía. Figuras como sátiro y fauno le permitieron tematizar tabúes sociales en forma alegórica. Las obras de Bergmann fueron recogidas internacionalmente y ya en vida eran consideradas provocadoras y codiciadas. Hoy, su estatua de Sátiro y otros trabajos se encuentran en museos, colecciones reconocidas y casas de subastas importantes.
La corporalidad como expresión de impulsos interiores
El cuerpo del sátiro está modelado de forma potente, con músculos acentuados y una postura que transmite movimiento y tensión a la vez. Nada en esta estatua de sátiro parece casual, cada línea sirve para representar una inquietud interna y una energía animal. El fauno encarna aquí no el lado suave de la mitología, sino lo instintivo, indomable y conscientemente transgresor. Precisamente esa corporeidad sin compromiso es una característica central del bronce vienés del entorno de Franz Xaver Bergmann. La erotismo no surge por exageración, sino por la presencia natural del cuerpo desnudo. Así, el Sátiro se convierte en una superficie de proyección de los instintos humanos más primitivos.
Superficie, pátina y presencia sensual
La superficie de bronce finamente trabajada refuerza la impresión de vitalidad y cercanía. La luz se desliza sobre las superficies modeladas de forma tensa y hace que el bronce vienés se distinga según el ángulo de visión. La pátina realza las hendiduras, los músculos y rasgos faciales, otorgando a la estatua de Sátiro profundidad y carácter. Especialmente, la sonrisa maliciosa del fauno gana expresividad gracias a este tratamiento de superficie. El bronce se siente cálido, casi tactile, y subraya la dimensión sensual de la representación. Aquí se revela la calidad maestra del bronce clásico vienés.
Impacto espacial y colocación consciente
Esta estatua de Sátiro despliega toda su potencia cuando se exhibe suelta en el espacio o sobre un único pedestal. Ideal es una ubicación a la altura de los ojos, de modo que el contacto visual con el fauno sea inmediato. En una vitrina o sobre un mueble-lateral, el bronce vienés parece un observador silencioso que domina el espacio. Según la ubicación de la mirada, el efecto cambia. La escultura es especialmente adecuada para coleccionistas que buscan presentar provoquantemente el arte de forma deliberada. Como sátiro, exige atención y no admite una contemplación casual.
Una pieza de colección de elegante provocación
Este bronce vienés es mucho más que un objeto decorativo; es una declaración artística. El sátiro, con su sonrisa maliciosa, encarna deseo, desprecio y autoconfianza en una sola figura. Como fauno, sitúase entre el mito y la psique humana, y mantiene la estatua de Sátiro eternamente actual. Obras comparables hoy en día son raras en el mercado y suelen verse en contextos museísticos. Para los amantes del bronce vienés, esta escultura es un ejemplo sobresaliente de erotismo narrativo. Se dirige a coleccionistas que entienden el arte como expresión de carácter, profundidad y provocación.
Ancho: 14 cm
Alto: 9 cm
Profundidad: 5 cm
Peso: 0,5 kg
100% Bronce
Bronce vienés, 2.ª mitad del siglo XX, esmaltado en ziselado y pintado en dorado
Esta extraordinaria pieza de bronce vienés muestra un sátiro cuyo sonrisa maliciosa atrae de inmediato la atención y arrastra al espectador a un juego psicológico. El fauno parece a la vez burlón, lascivo y seguro de sí mismo, como si fuera plenamente consciente de su efecto. Justo ese intercambio tenso es lo que hace que la estatua de sátiro sea tan fascinante y viva. La expresión facial no es meramente decorativa, sino narrativa, casi provocadora. En la tradición del bronce vienés, aquí la erotismo no se presenta de forma simple, sino ingeniosa y compleja. la figura parece escrutar el espacio y desafiar activamente al espectador.
Franz Xaver Bergmann – Vida y postura artística
Franz Xaver Bergmann nació en 1861 en Viena y creció en un entorno que unía la precisión artesanal con el pensamiento artístico. Su formación lo llevó desde muy joven a la confluencia de la fundición artística y la escultura libre. Como uno de los representantes más destacados del bronce vienés, desarrolló una voz inconfundible que unía mitología, erotismo e ironía. Figuras como sátiro y fauno le permitieron tematizar tabúes sociales en forma alegórica. Las obras de Bergmann fueron recogidas internacionalmente y ya en vida eran consideradas provocadoras y codiciadas. Hoy, su estatua de Sátiro y otros trabajos se encuentran en museos, colecciones reconocidas y casas de subastas importantes.
La corporalidad como expresión de impulsos interiores
El cuerpo del sátiro está modelado de forma potente, con músculos acentuados y una postura que transmite movimiento y tensión a la vez. Nada en esta estatua de sátiro parece casual, cada línea sirve para representar una inquietud interna y una energía animal. El fauno encarna aquí no el lado suave de la mitología, sino lo instintivo, indomable y conscientemente transgresor. Precisamente esa corporeidad sin compromiso es una característica central del bronce vienés del entorno de Franz Xaver Bergmann. La erotismo no surge por exageración, sino por la presencia natural del cuerpo desnudo. Así, el Sátiro se convierte en una superficie de proyección de los instintos humanos más primitivos.
Superficie, pátina y presencia sensual
La superficie de bronce finamente trabajada refuerza la impresión de vitalidad y cercanía. La luz se desliza sobre las superficies modeladas de forma tensa y hace que el bronce vienés se distinga según el ángulo de visión. La pátina realza las hendiduras, los músculos y rasgos faciales, otorgando a la estatua de Sátiro profundidad y carácter. Especialmente, la sonrisa maliciosa del fauno gana expresividad gracias a este tratamiento de superficie. El bronce se siente cálido, casi tactile, y subraya la dimensión sensual de la representación. Aquí se revela la calidad maestra del bronce clásico vienés.
Impacto espacial y colocación consciente
Esta estatua de Sátiro despliega toda su potencia cuando se exhibe suelta en el espacio o sobre un único pedestal. Ideal es una ubicación a la altura de los ojos, de modo que el contacto visual con el fauno sea inmediato. En una vitrina o sobre un mueble-lateral, el bronce vienés parece un observador silencioso que domina el espacio. Según la ubicación de la mirada, el efecto cambia. La escultura es especialmente adecuada para coleccionistas que buscan presentar provoquantemente el arte de forma deliberada. Como sátiro, exige atención y no admite una contemplación casual.
Una pieza de colección de elegante provocación
Este bronce vienés es mucho más que un objeto decorativo; es una declaración artística. El sátiro, con su sonrisa maliciosa, encarna deseo, desprecio y autoconfianza en una sola figura. Como fauno, sitúase entre el mito y la psique humana, y mantiene la estatua de Sátiro eternamente actual. Obras comparables hoy en día son raras en el mercado y suelen verse en contextos museísticos. Para los amantes del bronce vienés, esta escultura es un ejemplo sobresaliente de erotismo narrativo. Se dirige a coleccionistas que entienden el arte como expresión de carácter, profundidad y provocación.
Ancho: 14 cm
Alto: 9 cm
Profundidad: 5 cm
Peso: 0,5 kg
100% Bronce

