Sylvain Barberot - Pop christ # 2






Estudió Historia del Arte en la École du Louvre y se especializó en arte contemporáneo por más de 25 años.
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Sylvain Barberot Pop Christ #2, escultura en aleación firmada a mano con acentos dorados (oro 8 ct) en estilo Pop Art, creada en 2026, mide 41,5 cm de alto, 11 cm de ancho y 8 cm de profundo, pesa 3500 g, acabado con pintura dorada y purpurina dorada sobre base de acero con cera roja y una varilla de metal negra, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
Con Pop Christ, la artista propone una reeinterpretación sorprendente y ambigua de la figura cristológica, oscilando entre iconografía sagrada y estética contemporánea. Privado de sus brazos, este Cristo en aleación aparece como un cuerpo amputado de su gesto redentor, reducido a una presencia muda, casi vulnerable. Esta ausencia no es solo formal: actúa como un desplazamiento simbólico, cuestionando la capacidad de actuar, de salvar, o incluso de bendecir en un mundo saturado de imágenes y signos.
La superficie de la escultura, recubierta con una pintura enriquecida con un 30 % de oro puro y chispas doradas, desfigura los códigos tradicionales de lo sagrado. El oro, históricamente asociado a la trascendencia y a lo intemporal, se trata aquí en una materialidad que brilla, casi decorativa, evocando el mundo del espectáculo, del consumo y del “pop”. Este resplandor fragmentado captura la luz de forma inestable, transformando la figura en una icónica vibrante, a la vez atractiva y perturbadora. Lo sagrado se ve así contaminado por los códigos del brillo, difuminando las fronteras entre devoción y fascinación estética.
La escultura se mantiene en elevación mediante una varilla de metal negra, que acentúa el efecto de suspensión y aislamiento. El pedestal de acero, recubierto de cera roja, introduce una tensión cromática fuerte. Ese rojo profundo, orgánico, evoca de inmediato la sangre, el sufrimiento y el sacrificio, al tiempo que conserva una dimensión material casi industrial. Actúa como un anclaje terrenal, recordando la corporeidad de Cristo frente al brillo artificial del oro.
Pop Christ se sitúa así en la encrucijada de varios registros: entre reliquia y objeto pop, entre icono sagrado y artefacto contemporáneo. Al fragmentar el cuerpo y fusionar los materiales, la obra invita a repensar la persistencia de las figuras religiosas en un imaginario visual dominado por el brillo, la reproducción y la pérdida de profundidad simbólica.
Con Pop Christ, la artista propone una reeinterpretación sorprendente y ambigua de la figura cristológica, oscilando entre iconografía sagrada y estética contemporánea. Privado de sus brazos, este Cristo en aleación aparece como un cuerpo amputado de su gesto redentor, reducido a una presencia muda, casi vulnerable. Esta ausencia no es solo formal: actúa como un desplazamiento simbólico, cuestionando la capacidad de actuar, de salvar, o incluso de bendecir en un mundo saturado de imágenes y signos.
La superficie de la escultura, recubierta con una pintura enriquecida con un 30 % de oro puro y chispas doradas, desfigura los códigos tradicionales de lo sagrado. El oro, históricamente asociado a la trascendencia y a lo intemporal, se trata aquí en una materialidad que brilla, casi decorativa, evocando el mundo del espectáculo, del consumo y del “pop”. Este resplandor fragmentado captura la luz de forma inestable, transformando la figura en una icónica vibrante, a la vez atractiva y perturbadora. Lo sagrado se ve así contaminado por los códigos del brillo, difuminando las fronteras entre devoción y fascinación estética.
La escultura se mantiene en elevación mediante una varilla de metal negra, que acentúa el efecto de suspensión y aislamiento. El pedestal de acero, recubierto de cera roja, introduce una tensión cromática fuerte. Ese rojo profundo, orgánico, evoca de inmediato la sangre, el sufrimiento y el sacrificio, al tiempo que conserva una dimensión material casi industrial. Actúa como un anclaje terrenal, recordando la corporeidad de Cristo frente al brillo artificial del oro.
Pop Christ se sitúa así en la encrucijada de varios registros: entre reliquia y objeto pop, entre icono sagrado y artefacto contemporáneo. Al fragmentar el cuerpo y fusionar los materiales, la obra invita a repensar la persistencia de las figuras religiosas en un imaginario visual dominado por el brillo, la reproducción y la pérdida de profundidad simbólica.
