Icono - Madre de Dios de la Zarza Ardiente - Madera






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Descripción del vendedor
La Virgen de la Zarza Ardiente (en ruso: Neopalimaya Kupina), una de las iconografías más simbólicas y teológicamente ricas de la tradición ortodoxa.
El tema proviene del episodio bíblico de la zarza que ardía sin consumirse, narrado en el libro del Éxodo. En la interpretación cristiana oriental:
La zarza simboliza a María, que contiene a Dios sin “consumirse”.
Es un símbolo de la Encarnación: Dios habita en lo humano sin destruirlo.
Elementos clave del icono
La estructura geométrica
La Virgen y el Niño aparecen dentro de una estrella de ocho puntas formada por:
Un rombo azul/verde (lo divino)
Un rombo rojo/anaranjado (el fuego)
Esta intersección expresa la unión de lo divino y lo humano.
La Virgen con el Niño
María aparece frontal, serena, con el Niño en brazos.
El Niño (Cristo) lleva atributos de sabiduría o autoridad (a veces un rollo o gesto de bendición).
Los cuatro símbolos en las esquinas
Representan a los evangelistas (tetramorfos):
Ángel → Mateo
Águila → Juan
León → Marcos
Toro → Lucas
Aparecen sosteniendo libros (Evangelios).
Colores intensos: rojos, ocres y verdes.
Rostros alargados y mirada espiritual.
Uso de inscripciones en griego o eslavo eclesiástico.
Composición simbólica más que naturalista.
Muy común en la iconografía rusa desde los siglos XVI–XVII.
Asociado también a la protección contra incendios y desgracias.
Fuego → Presencia divina
Zarza → Naturaleza humana de María
Estrella → Misterio de la Encarnación
Evangelistas → Testimonio de Cristo
La Virgen de la Zarza Ardiente (en ruso: Neopalimaya Kupina), una de las iconografías más simbólicas y teológicamente ricas de la tradición ortodoxa.
El tema proviene del episodio bíblico de la zarza que ardía sin consumirse, narrado en el libro del Éxodo. En la interpretación cristiana oriental:
La zarza simboliza a María, que contiene a Dios sin “consumirse”.
Es un símbolo de la Encarnación: Dios habita en lo humano sin destruirlo.
Elementos clave del icono
La estructura geométrica
La Virgen y el Niño aparecen dentro de una estrella de ocho puntas formada por:
Un rombo azul/verde (lo divino)
Un rombo rojo/anaranjado (el fuego)
Esta intersección expresa la unión de lo divino y lo humano.
La Virgen con el Niño
María aparece frontal, serena, con el Niño en brazos.
El Niño (Cristo) lleva atributos de sabiduría o autoridad (a veces un rollo o gesto de bendición).
Los cuatro símbolos en las esquinas
Representan a los evangelistas (tetramorfos):
Ángel → Mateo
Águila → Juan
León → Marcos
Toro → Lucas
Aparecen sosteniendo libros (Evangelios).
Colores intensos: rojos, ocres y verdes.
Rostros alargados y mirada espiritual.
Uso de inscripciones en griego o eslavo eclesiástico.
Composición simbólica más que naturalista.
Muy común en la iconografía rusa desde los siglos XVI–XVII.
Asociado también a la protección contra incendios y desgracias.
Fuego → Presencia divina
Zarza → Naturaleza humana de María
Estrella → Misterio de la Encarnación
Evangelistas → Testimonio de Cristo
