Rosa Serra (1944) - Aldea entre colinas






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Rosa Serra (1944) presenta Aldea entre colinas, óleo sobre tabla firmado a mano, 25 × 36 × 1 cm, edición original de 2000–2010, en buen estado y originaria de España.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Rosa Serra, que representa un paisaje rural en armonía, donde la vida humana se integra suavemente con la naturaleza en un entorno de calma y continuidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 25x36x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Rosa Serra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje rural amplio y luminoso en el que un pequeño conjunto de edificaciones se integra suavemente en la geografía ondulada del entorno. La escena se despliega desde una perspectiva elevada, permitiendo contemplar un valle que se abre en capas sucesivas de colinas verdes y tierras cultivadas. En el centro, un pequeño núcleo de casas con tejados cálidos se convierte en el punto de anclaje visual, rodeado de caminos y vegetación que conectan cada elemento de forma natural.
El caserío, compuesto por construcciones de formas sencillas y volúmenes compactos, transmite una sensación de vida tranquila y arraigada. Los tejados en tonos rojizos y ocres aportan calidez al conjunto, mientras que las paredes claras reflejan la luz y crean contrastes suaves con el paisaje circundante. Entre las edificaciones destaca una torre esbelta, que se eleva ligeramente por encima del resto y añade un punto vertical que equilibra la horizontalidad dominante del paisaje.
Los campos que rodean las casas se extienden en diferentes tonalidades, sugiriendo parcelas cultivadas y zonas de vegetación más densa. Estos espacios están organizados de forma orgánica, sin rigidez, lo que refuerza la idea de una relación armoniosa entre el ser humano y la tierra. Los caminos serpenteantes que atraviesan el paisaje introducen movimiento y profundidad, invitando al espectador a recorrer visualmente la escena y a imaginar la vida cotidiana que transcurre en ese entorno.
Las colinas del fondo, suavemente modeladas, crean una sensación de amplitud y continuidad. Sus formas redondeadas y sus tonos verdosos y terrosos aportan serenidad, mientras que la luz que incide sobre ellas genera matices que enriquecen la composición. Estas montañas no imponen, sino que acompañan, funcionando como un telón de fondo que envuelve el valle y le otorga una dimensión casi íntima a pesar de su amplitud.
El cielo, claro y abierto, aporta una luminosidad que baña toda la escena, suavizando los contrastes y reforzando la sensación de calma. La ausencia de elementos disruptivos permite que el espectador se sumerja en la tranquilidad del paisaje, percibiendo el paso lento del tiempo y la estabilidad del entorno. Todo parece suspendido en un instante de quietud, donde la naturaleza y la arquitectura coexisten en perfecta armonía. En conjunto, el cuadro representa la belleza serena del mundo rural, donde el equilibrio entre paisaje y vida humana se manifiesta en una escena de paz, continuidad y arraigo.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Rosa Serra, que representa un paisaje rural en armonía, donde la vida humana se integra suavemente con la naturaleza en un entorno de calma y continuidad. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones de la obra: 25x36x1 cm.
· Óleo sobre tabla firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Rosa Serra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro presenta un paisaje rural amplio y luminoso en el que un pequeño conjunto de edificaciones se integra suavemente en la geografía ondulada del entorno. La escena se despliega desde una perspectiva elevada, permitiendo contemplar un valle que se abre en capas sucesivas de colinas verdes y tierras cultivadas. En el centro, un pequeño núcleo de casas con tejados cálidos se convierte en el punto de anclaje visual, rodeado de caminos y vegetación que conectan cada elemento de forma natural.
El caserío, compuesto por construcciones de formas sencillas y volúmenes compactos, transmite una sensación de vida tranquila y arraigada. Los tejados en tonos rojizos y ocres aportan calidez al conjunto, mientras que las paredes claras reflejan la luz y crean contrastes suaves con el paisaje circundante. Entre las edificaciones destaca una torre esbelta, que se eleva ligeramente por encima del resto y añade un punto vertical que equilibra la horizontalidad dominante del paisaje.
Los campos que rodean las casas se extienden en diferentes tonalidades, sugiriendo parcelas cultivadas y zonas de vegetación más densa. Estos espacios están organizados de forma orgánica, sin rigidez, lo que refuerza la idea de una relación armoniosa entre el ser humano y la tierra. Los caminos serpenteantes que atraviesan el paisaje introducen movimiento y profundidad, invitando al espectador a recorrer visualmente la escena y a imaginar la vida cotidiana que transcurre en ese entorno.
Las colinas del fondo, suavemente modeladas, crean una sensación de amplitud y continuidad. Sus formas redondeadas y sus tonos verdosos y terrosos aportan serenidad, mientras que la luz que incide sobre ellas genera matices que enriquecen la composición. Estas montañas no imponen, sino que acompañan, funcionando como un telón de fondo que envuelve el valle y le otorga una dimensión casi íntima a pesar de su amplitud.
El cielo, claro y abierto, aporta una luminosidad que baña toda la escena, suavizando los contrastes y reforzando la sensación de calma. La ausencia de elementos disruptivos permite que el espectador se sumerja en la tranquilidad del paisaje, percibiendo el paso lento del tiempo y la estabilidad del entorno. Todo parece suspendido en un instante de quietud, donde la naturaleza y la arquitectura coexisten en perfecta armonía. En conjunto, el cuadro representa la belleza serena del mundo rural, donde el equilibrio entre paisaje y vida humana se manifiesta en una escena de paz, continuidad y arraigo.
