Stefano Nurra - Ocean stripes






Posee una maestría en Cine y Artes Visuales; curador, escritor e investigador con experiencia.
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Stefano Nurra presenta Ocean stripes, una pintura acrílica de 40 x 30 cm en edición limitada, firmada a mano, realizada en Italia en 2026, con un peso de 2 kg, directamente del artista, titulada Ocean stripes y con tema de cultura pop.
Descripción del vendedor
La obra se desarrolla a través de una sucesión rítmica de franjas horizontales blancas y azules que evocan la superficie del agua observada desde arriba.
Las zonas azules, creadas con gruesas estratificaciones de color, generan pliegues y relieves que recuerdan corrientes marinas o movimientos de la superficie líquida.
La materia pictórica se convierte así en un elemento narrativo, transformando la tela en un espacio dinámico y fluido.
Dentro de estas corrientes aparecen pequeñas figuras de peces de tonalidades vivaces — rojas, verdes, oscuras — que atraviesan el espacio en direcciones distintas. Su presencia introduce una dimensión vital e impredecible, sugiriendo el movimiento continuo y espontáneo de la vida acuática.
Las franjas blancas interrumpen el flujo visual como pausas silenciosas, creando un ritmo alternado entre lleno y vacío, movimiento y suspensión. En algunos de estos espacios emerge la silueta oscura de un tiburón, presencia esencial y casi simbólica que atraviesa la composición con calma y autoridad.
La pintura se convierte en una reflexión sobre la convivencia entre energía y equilibrio: las trayectorias de los peces, la presencia dominante del tiburón y el ritmo de las franjas construyen un paisaje abstracto donde la naturaleza se manifiesta como un sistema de flujos, encuentros y distancias.
La obra se desarrolla a través de una sucesión rítmica de franjas horizontales blancas y azules que evocan la superficie del agua observada desde arriba.
Las zonas azules, creadas con gruesas estratificaciones de color, generan pliegues y relieves que recuerdan corrientes marinas o movimientos de la superficie líquida.
La materia pictórica se convierte así en un elemento narrativo, transformando la tela en un espacio dinámico y fluido.
Dentro de estas corrientes aparecen pequeñas figuras de peces de tonalidades vivaces — rojas, verdes, oscuras — que atraviesan el espacio en direcciones distintas. Su presencia introduce una dimensión vital e impredecible, sugiriendo el movimiento continuo y espontáneo de la vida acuática.
Las franjas blancas interrumpen el flujo visual como pausas silenciosas, creando un ritmo alternado entre lleno y vacío, movimiento y suspensión. En algunos de estos espacios emerge la silueta oscura de un tiburón, presencia esencial y casi simbólica que atraviesa la composición con calma y autoridad.
La pintura se convierte en una reflexión sobre la convivencia entre energía y equilibrio: las trayectorias de los peces, la presencia dominante del tiburón y el ritmo de las franjas construyen un paisaje abstracto donde la naturaleza se manifiesta como un sistema de flujos, encuentros y distancias.
