Montiel (1985) - "ENCUENTRO"





Protección del Comprador de Catawiki
Tu pago está protegido con nosotros hasta que recibas tu objeto.Ver detalles
Trustpilot 4.4 | 131562 valoraciones
Valoración Excelente en Trustpilot.
Montiel (1985), obra original en acrílico titulada ENCUENTRO, 60 x 81 cm, firmada a mano, realizada en 2026 en España, paisaje marino contemporáneo, en excelente estado, vendida directamente por el artista.
Descripción del vendedor
“Encuentro” 60 X 81 CM.
Dos formas de vida se enfrentan en un espacio suspendido, donde el tiempo parece haberse detenido justo antes de resolverse. La desproporción entre ambas figuras no es solo física, sino simbólica: una encarna lo vasto, lo inevitable, lo que arrastra historia y fuerza; la otra, lo singular, lo delicado, aquello que existe en riesgo constante.
Sin embargo, el “encuentro” no pertenece únicamente al orden de la amenaza. También es reconocimiento. El pez mayor no solo mira: se enfrenta a la presencia irreductible del otro. El pez rojo, lejos de huir, ocupa su lugar con una intensidad que desafía su fragilidad. En ese instante compartido, ambos dejan de ser solo lo que son —depredador y posible presa— para convertirse en dos existencias que se interceptan.
La obra abre así una tensión entre destino y posibilidad. ¿Es este el inicio de un final anunciado o la aparición de una relación inesperada? “Encuentro” habita precisamente ese intervalo: el momento en que el mundo podría inclinarse hacia la violencia o hacia una forma, casi improbable, de equilibrio.
“Encuentro” 60 X 81 CM.
Dos formas de vida se enfrentan en un espacio suspendido, donde el tiempo parece haberse detenido justo antes de resolverse. La desproporción entre ambas figuras no es solo física, sino simbólica: una encarna lo vasto, lo inevitable, lo que arrastra historia y fuerza; la otra, lo singular, lo delicado, aquello que existe en riesgo constante.
Sin embargo, el “encuentro” no pertenece únicamente al orden de la amenaza. También es reconocimiento. El pez mayor no solo mira: se enfrenta a la presencia irreductible del otro. El pez rojo, lejos de huir, ocupa su lugar con una intensidad que desafía su fragilidad. En ese instante compartido, ambos dejan de ser solo lo que son —depredador y posible presa— para convertirse en dos existencias que se interceptan.
La obra abre así una tensión entre destino y posibilidad. ¿Es este el inicio de un final anunciado o la aparición de una relación inesperada? “Encuentro” habita precisamente ese intervalo: el momento en que el mundo podría inclinarse hacia la violencia o hacia una forma, casi improbable, de equilibrio.

