Espejo- Abatible - Madera - Vintage de Flores





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Espejo de madera con marco octogonal, hecho en Italia, periodo estimado 1960–1970, modelo Abatible, con soportes laterales giratorios y dimensiones externas 33×31×12 cm (internas 25×20 cm).
Descripción del vendedor
Es un espejo que respira ese encanto doméstico y amable del vintage de la segunda mitad del siglo XX, cuando la artesanía ligera y los motivos florales recuperaban protagonismo en los objetos cotidianos. La estructura está hecha en madera, con un acabado suavemente decapado que deja ver tonos claros y un desgaste intencionado, como si el tiempo hubiera ido suavizando los bordes y apagando el color para darle un aire más cálido y vivido.
El marco octogonal, poco habitual y muy decorativo, aporta personalidad sin estridencias. Sobre él, la decoración floral pintada a mano —flores rosadas, hojas verdes, pequeños detalles que parecen brotar del propio borde— introduce un toque romántico y delicado, muy propio de los talleres artesanales y de la estética campestre que se popularizó en esas décadas. Los soportes laterales torneados, también en madera, permiten inclinar el espejo y añaden ese guiño nostálgico a los tocadores antiguos.
En conjunto, es una pieza encantadora, pensada para acompañar un dormitorio, un baño o una cómoda con un aire dulce y evocador. Un espejo que no solo refleja, sino que decora y aporta una nota de ternura y autenticidad.
Envío certificado y buen embalaje.
El vendedor y su historia
Es un espejo que respira ese encanto doméstico y amable del vintage de la segunda mitad del siglo XX, cuando la artesanía ligera y los motivos florales recuperaban protagonismo en los objetos cotidianos. La estructura está hecha en madera, con un acabado suavemente decapado que deja ver tonos claros y un desgaste intencionado, como si el tiempo hubiera ido suavizando los bordes y apagando el color para darle un aire más cálido y vivido.
El marco octogonal, poco habitual y muy decorativo, aporta personalidad sin estridencias. Sobre él, la decoración floral pintada a mano —flores rosadas, hojas verdes, pequeños detalles que parecen brotar del propio borde— introduce un toque romántico y delicado, muy propio de los talleres artesanales y de la estética campestre que se popularizó en esas décadas. Los soportes laterales torneados, también en madera, permiten inclinar el espejo y añaden ese guiño nostálgico a los tocadores antiguos.
En conjunto, es una pieza encantadora, pensada para acompañar un dormitorio, un baño o una cómoda con un aire dulce y evocador. Un espejo que no solo refleja, sino que decora y aporta una nota de ternura y autenticidad.
Envío certificado y buen embalaje.

