Alberto Carlos Ayala (XX) - Aion - Αἰών






Máster en Innovación y Organización de las Artes, diez años en arte italiano contemporáneo.
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Alberto Carlos Ayala (XX), Aion - Αἰών, acrílico original sobre lienzo de algodón, 60 × 60 × 2 cm, 1 kg, Made in Italy, firma a mano, en excelentes condiciones, periodo 2020+, con certificado de autenticidad.
Descripción del vendedor
Acrílico sobre lienzo de algodón 100%, grano fino, dimensiones 60 × 60 × 2 cm. Realizado sobre lienzo profesional de alta calidad, Made in Italy. La obra va acompañada de certificado de autenticidad y enviada con seguro igual al valor de adjudicación.
La obra se desarrolla como espacio de condensación temporal, en el que la dimensión del tiempo emerge como campo perceptivo y simbólico. La superficie pictórica se organiza a través de una relación esencial entre luz y oscuridad, configurando una estructura que recuerda una ciclicidad continua, sin principio ni final.
En el centro de la composición se ubica una forma arbórea reducida a lo esencial, que asume el papel de eje y punto de concentración visual. El árbol se configura como presencia arquetípica, ligada a procesos de crecimiento, transformación y continuidad, convirtiéndose en elemento de conexión entre la dimensión terrestre y la dimensión cósmica.
La extensión cromática dominante, construida sobre una vibración luminosa y compacta, se expande como un campo energético continuo. El color actúa como materia viva, reteniendo la luz y generando un espacio mental abierto. La franja superior, más densa y estratificada, introduce una variación que sugiere un paso constante entre estados, una transformación que se renueva sin interrupción.
La composición se estructura según un equilibrio riguroso, en el que la reducción de los elementos intensifica la capacidad evocadora de la imagen. El espacio pictórico se configura como un lugar de concentración, guiando la mirada hacia una dimensión contemplativa y suspendida.
La obra se inscribe en una investigación que indaga la relación entre tiempo, naturaleza y percepción, en línea con una visión en la que el ser humano se reconoce como parte de un sistema cíclico e interconectado. En esta perspectiva, el tiempo no se manifiesta como secuencia lineal, sino como presencia continua, como duración que atraviesa y conecta cada forma.
La pintura se configura como espacio de experiencia lenta y profunda, capaz de activar una relación directa con el ritmo natural y con una dimensión más amplia de la existencia. El gesto, reducido a lo esencial, construye una imagen estable y necesaria, en la que cada elemento contribuye a una condición de equilibrio y resonancia.
Por su esencialidad formal, intensidad cromática y capacidad de activar una dimensión simbólica universal a través de un lenguaje reducido, la obra se sitúa de manera natural en un contexto coleccionable atento a una investigación contemporánea orientada hacia la relación entre tiempo, materia y visión.
Acrílico sobre lienzo de algodón 100%, grano fino, dimensiones 60 × 60 × 2 cm. Realizado sobre lienzo profesional de alta calidad, Made in Italy. La obra va acompañada de certificado de autenticidad y enviada con seguro igual al valor de adjudicación.
La obra se desarrolla como espacio de condensación temporal, en el que la dimensión del tiempo emerge como campo perceptivo y simbólico. La superficie pictórica se organiza a través de una relación esencial entre luz y oscuridad, configurando una estructura que recuerda una ciclicidad continua, sin principio ni final.
En el centro de la composición se ubica una forma arbórea reducida a lo esencial, que asume el papel de eje y punto de concentración visual. El árbol se configura como presencia arquetípica, ligada a procesos de crecimiento, transformación y continuidad, convirtiéndose en elemento de conexión entre la dimensión terrestre y la dimensión cósmica.
La extensión cromática dominante, construida sobre una vibración luminosa y compacta, se expande como un campo energético continuo. El color actúa como materia viva, reteniendo la luz y generando un espacio mental abierto. La franja superior, más densa y estratificada, introduce una variación que sugiere un paso constante entre estados, una transformación que se renueva sin interrupción.
La composición se estructura según un equilibrio riguroso, en el que la reducción de los elementos intensifica la capacidad evocadora de la imagen. El espacio pictórico se configura como un lugar de concentración, guiando la mirada hacia una dimensión contemplativa y suspendida.
La obra se inscribe en una investigación que indaga la relación entre tiempo, naturaleza y percepción, en línea con una visión en la que el ser humano se reconoce como parte de un sistema cíclico e interconectado. En esta perspectiva, el tiempo no se manifiesta como secuencia lineal, sino como presencia continua, como duración que atraviesa y conecta cada forma.
La pintura se configura como espacio de experiencia lenta y profunda, capaz de activar una relación directa con el ritmo natural y con una dimensión más amplia de la existencia. El gesto, reducido a lo esencial, construye una imagen estable y necesaria, en la que cada elemento contribuye a una condición de equilibrio y resonancia.
Por su esencialidad formal, intensidad cromática y capacidad de activar una dimensión simbólica universal a través de un lenguaje reducido, la obra se sitúa de manera natural en un contexto coleccionable atento a una investigación contemporánea orientada hacia la relación entre tiempo, materia y visión.
