Pippo - The Parasol’s Sigh





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Pippo, de Italia, presenta The Parasol’s Sigh, obra original al óleo única (2026), 100 × 75 cm, firmada a mano con COA, estirada en bastidor de madera, sin marco, retrato surrealista.
Descripción del vendedor
El suspiro del paraguas
Sostengo este cielo de papel blanco contra el mundo que cae. Debajo, soy un secreto pintado con tinta y oro. La nieve se acumula en el borde, un peso que coincide con la piedra pesada en mi pecho. Miro hacia el horizonte, pero la niebla ha tragado el camino de regreso a casa. Mis dedos están entumecidos, pero no puedo soltar. Soy una silueta de dolor frente al cielo de color ceniza. Cada paso que doy deja una herida oscura en el silencio, un rastro de un corazón que se niega a sanar.
* Dimensiones: 100 × 75 × 2,5 cm (Al × An × Prof)
* Medios: Óleo original sobre lienzo de calidad profesional
* Edición: Original único e irrepetible
* Soporte: Tensado sobre un bastidor de madera profesional (listo para colgar)
* Enmarcado: Sin marco (los laterales están pintados, no se incluye marco externo)
* Autenticidad: Firmado en el dorso; incluye un Certificado de Autenticidad (COA).
* Logística: Embalaje profesional y envío totalmente asegurado desde Italia con seguimiento.
Sobre el artista:
Pippo (nacido en Monza) crea obras que navegan por el terreno quieto entre la abstracción geométrica y el surrealismo. Dejando atrás una exitosa carrera en diseño gráfico para dedicarse por completo a la pintura, se estableció cerca de las tranquilas orillas del lago Mayor. Su trayectoria es evidente en sus composiciones—arquitectónicas, equilibradas y precisas—sin embargo, se suavizan por una atmósfera cinematográfica que se siente como un recuerdo o un sueño.
Para Pippo, el arte es un acto inmersivo. Se relaciona con sus sujetos escribiendo narrativas en tiempo presente, en primera persona, y mentalmente entrando en el lienzo para experimentar el momento desde dentro. Sin embargo, aunque él entra en estos mundos de forma personal, deja el lienzo físico abierto a la interpretación. Sus figuras, aunque elegantemente ataviadas, suelen carecer de rostro. Esta anonimidad es una invitación: garantiza que la protagonista “pueda ser cualquiera”, permitiendo que el espectador entre en la escena y habite la historia por sí mismo.
Este límite entre lo visto y lo oculto define también al artista. Reservado e introspectivo, escribe en privado y prefiere que sus lienzos hablen. No mantiene presencia digital, evitando las redes sociales para preservar ese mismo aire de misterio que se encuentra en su obra.
Utilizando una paleta de tonos sutiles y atmosféricos acentuada por colores decisivos, Pippo refina un lenguaje de economía elegante. Sus pinturas—llenas de animales silenciosos, sombras nítidas y luz que irradia—no son solo imágenes, sino historias abiertas de anhelo y gracia.
El suspiro del paraguas
Sostengo este cielo de papel blanco contra el mundo que cae. Debajo, soy un secreto pintado con tinta y oro. La nieve se acumula en el borde, un peso que coincide con la piedra pesada en mi pecho. Miro hacia el horizonte, pero la niebla ha tragado el camino de regreso a casa. Mis dedos están entumecidos, pero no puedo soltar. Soy una silueta de dolor frente al cielo de color ceniza. Cada paso que doy deja una herida oscura en el silencio, un rastro de un corazón que se niega a sanar.
* Dimensiones: 100 × 75 × 2,5 cm (Al × An × Prof)
* Medios: Óleo original sobre lienzo de calidad profesional
* Edición: Original único e irrepetible
* Soporte: Tensado sobre un bastidor de madera profesional (listo para colgar)
* Enmarcado: Sin marco (los laterales están pintados, no se incluye marco externo)
* Autenticidad: Firmado en el dorso; incluye un Certificado de Autenticidad (COA).
* Logística: Embalaje profesional y envío totalmente asegurado desde Italia con seguimiento.
Sobre el artista:
Pippo (nacido en Monza) crea obras que navegan por el terreno quieto entre la abstracción geométrica y el surrealismo. Dejando atrás una exitosa carrera en diseño gráfico para dedicarse por completo a la pintura, se estableció cerca de las tranquilas orillas del lago Mayor. Su trayectoria es evidente en sus composiciones—arquitectónicas, equilibradas y precisas—sin embargo, se suavizan por una atmósfera cinematográfica que se siente como un recuerdo o un sueño.
Para Pippo, el arte es un acto inmersivo. Se relaciona con sus sujetos escribiendo narrativas en tiempo presente, en primera persona, y mentalmente entrando en el lienzo para experimentar el momento desde dentro. Sin embargo, aunque él entra en estos mundos de forma personal, deja el lienzo físico abierto a la interpretación. Sus figuras, aunque elegantemente ataviadas, suelen carecer de rostro. Esta anonimidad es una invitación: garantiza que la protagonista “pueda ser cualquiera”, permitiendo que el espectador entre en la escena y habite la historia por sí mismo.
Este límite entre lo visto y lo oculto define también al artista. Reservado e introspectivo, escribe en privado y prefiere que sus lienzos hablen. No mantiene presencia digital, evitando las redes sociales para preservar ese mismo aire de misterio que se encuentra en su obra.
Utilizando una paleta de tonos sutiles y atmosféricos acentuada por colores decisivos, Pippo refina un lenguaje de economía elegante. Sus pinturas—llenas de animales silenciosos, sombras nítidas y luz que irradia—no son solo imágenes, sino historias abiertas de anhelo y gracia.

