Antonio Sadurní (1927-2014) - Balcón de flores





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Antonio Sadurní (1927-2014), óleo sobre tela Balcón de flores, edición original, España, posterior a 2020, dimensiones de la obra 73 × 60 cm, dimensiones del marco 96 × 83 × 7 cm, firmado a mano, en buen estado, se vende con marco.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Sadurní, que representa la serenidad y el encanto de un rincón mediterráneo donde la arquitectura tradicional y las flores crean una atmósfera íntima, luminosa y llena de paz. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 96x83x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 73x60 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite la belleza silenciosa y luminosa de un rincón mediterráneo lleno de encanto, donde la arquitectura sencilla y la abundancia floral crean una atmósfera profundamente acogedora y poética. La escena muestra una fachada blanca bañada por una luz suave que parece envolver cada elemento con delicadeza, generando una sensación de calma absoluta. El espacio representado no necesita grandes monumentos ni complejas composiciones para cautivar; su fuerza reside precisamente en la sencillez y en la armonía entre los muros encalados, las macetas floridas y el pequeño balcón central que actúa como punto de atención. La mirada del espectador se desliza lentamente por cada detalle, percibiendo el equilibrio entre la quietud arquitectónica y la vitalidad natural de las flores que desbordan los límites de las jardineras.
La fachada blanca domina la composición con una presencia serena y elegante. Sus superficies lisas y luminosas reflejan una claridad casi cálida, haciendo que las sombras suaves aporten profundidad sin romper la sensación de tranquilidad general. Las ventanas oscuras y el balcón central crean un contraste delicado que introduce ritmo visual dentro de la escena. El edificio parece pertenecer a un pequeño pueblo donde el tiempo avanza lentamente y donde la vida cotidiana se mezcla con la belleza espontánea de los espacios simples. La ausencia de figuras humanas aumenta la sensación de silencio y contemplación, como si el lugar estuviera esperando la llegada de alguien o guardando el eco de una presencia reciente.
Uno de los elementos más cautivadores del cuadro es la exuberancia de las flores que decoran balcones, macetas y muros. Las tonalidades rosadas, verdes y amarillas llenan de vida la composición y rompen la neutralidad de los blancos con una energía delicada y alegre. Las plantas parecen crecer libremente, desbordándose con naturalidad sobre los bordes de piedra y extendiendo su presencia hacia el espacio abierto. La rama floral que cae desde la parte superior añade un movimiento vertical muy elegante, conectando el cielo invisible con el resto de la escena. Esta vegetación no aparece como un simple adorno, sino como parte esencial del alma del lugar, aportando frescura, intimidad y una sensación de vida tranquila profundamente ligada al entorno mediterráneo.
El muro de piedra en la parte inferior aporta textura y carácter a la escena, equilibrando la ligereza de las flores y la luminosidad de la fachada. Sus tonos terrosos y desgastados evocan el paso del tiempo y la permanencia de la arquitectura tradicional. El espacio abierto del primer plano, aparentemente vacío, funciona como una pausa visual que permite respirar la composición y sentir la amplitud silenciosa del lugar. Esa sencillez espacial refuerza la atmósfera de calma y hace que el espectador imagine el calor suave de una tarde tranquila, el perfume de las flores y el sonido lejano de un pueblo silencioso. Todo parece construido para transmitir serenidad, intimidad y belleza cotidiana.
La obra consigue transformar un rincón aparentemente humilde en una escena cargada de sensibilidad y emoción. La combinación entre arquitectura tradicional, vegetación exuberante y luz suave crea una imagen profundamente evocadora, capaz de despertar recuerdos de viajes, pueblos tranquilos y momentos de contemplación silenciosa. El cuadro celebra la belleza de lo sencillo, mostrando cómo un pequeño balcón florido puede convertirse en un universo lleno de poesía visual. Cada detalle parece invitarnos a detenernos y apreciar la calma de un lugar donde naturaleza y hogar conviven en perfecta armonía. En conjunto, la obra representa un refugio de serenidad mediterránea donde la luz, las flores y la arquitectura tradicional se unen para transmitir paz, intimidad y belleza atemporal.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Antonio Sadurní, que representa la serenidad y el encanto de un rincón mediterráneo donde la arquitectura tradicional y las flores crean una atmósfera íntima, luminosa y llena de paz. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 96x83x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 73x60 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro transmite la belleza silenciosa y luminosa de un rincón mediterráneo lleno de encanto, donde la arquitectura sencilla y la abundancia floral crean una atmósfera profundamente acogedora y poética. La escena muestra una fachada blanca bañada por una luz suave que parece envolver cada elemento con delicadeza, generando una sensación de calma absoluta. El espacio representado no necesita grandes monumentos ni complejas composiciones para cautivar; su fuerza reside precisamente en la sencillez y en la armonía entre los muros encalados, las macetas floridas y el pequeño balcón central que actúa como punto de atención. La mirada del espectador se desliza lentamente por cada detalle, percibiendo el equilibrio entre la quietud arquitectónica y la vitalidad natural de las flores que desbordan los límites de las jardineras.
La fachada blanca domina la composición con una presencia serena y elegante. Sus superficies lisas y luminosas reflejan una claridad casi cálida, haciendo que las sombras suaves aporten profundidad sin romper la sensación de tranquilidad general. Las ventanas oscuras y el balcón central crean un contraste delicado que introduce ritmo visual dentro de la escena. El edificio parece pertenecer a un pequeño pueblo donde el tiempo avanza lentamente y donde la vida cotidiana se mezcla con la belleza espontánea de los espacios simples. La ausencia de figuras humanas aumenta la sensación de silencio y contemplación, como si el lugar estuviera esperando la llegada de alguien o guardando el eco de una presencia reciente.
Uno de los elementos más cautivadores del cuadro es la exuberancia de las flores que decoran balcones, macetas y muros. Las tonalidades rosadas, verdes y amarillas llenan de vida la composición y rompen la neutralidad de los blancos con una energía delicada y alegre. Las plantas parecen crecer libremente, desbordándose con naturalidad sobre los bordes de piedra y extendiendo su presencia hacia el espacio abierto. La rama floral que cae desde la parte superior añade un movimiento vertical muy elegante, conectando el cielo invisible con el resto de la escena. Esta vegetación no aparece como un simple adorno, sino como parte esencial del alma del lugar, aportando frescura, intimidad y una sensación de vida tranquila profundamente ligada al entorno mediterráneo.
El muro de piedra en la parte inferior aporta textura y carácter a la escena, equilibrando la ligereza de las flores y la luminosidad de la fachada. Sus tonos terrosos y desgastados evocan el paso del tiempo y la permanencia de la arquitectura tradicional. El espacio abierto del primer plano, aparentemente vacío, funciona como una pausa visual que permite respirar la composición y sentir la amplitud silenciosa del lugar. Esa sencillez espacial refuerza la atmósfera de calma y hace que el espectador imagine el calor suave de una tarde tranquila, el perfume de las flores y el sonido lejano de un pueblo silencioso. Todo parece construido para transmitir serenidad, intimidad y belleza cotidiana.
La obra consigue transformar un rincón aparentemente humilde en una escena cargada de sensibilidad y emoción. La combinación entre arquitectura tradicional, vegetación exuberante y luz suave crea una imagen profundamente evocadora, capaz de despertar recuerdos de viajes, pueblos tranquilos y momentos de contemplación silenciosa. El cuadro celebra la belleza de lo sencillo, mostrando cómo un pequeño balcón florido puede convertirse en un universo lleno de poesía visual. Cada detalle parece invitarnos a detenernos y apreciar la calma de un lugar donde naturaleza y hogar conviven en perfecta armonía. En conjunto, la obra representa un refugio de serenidad mediterránea donde la luz, las flores y la arquitectura tradicional se unen para transmitir paz, intimidad y belleza atemporal.

