Joan Coll (1948) - Bosque de luz y agua





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Joan Coll (1948), Bosque de luz y agua, óleo sobre tela, edición original, periodo 2000-2010, firmado a mano y enmarcado, procedente de España y vendido por Galería.
Descripción del vendedor
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Coll, que representa Un paisaje boscoso lleno de luz y serenidad donde un pequeño arroyo atraviesa silenciosamente la naturaleza más pura y armoniosa. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 73x82x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Coll.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa un rincón natural lleno de serenidad y delicadeza, donde un pequeño arroyo atraviesa silenciosamente un bosque iluminado por una luz suave y envolvente. La escena transmite una profunda sensación de paz y aislamiento, como si el tiempo se hubiera detenido en medio de la naturaleza más pura. El agua avanza lentamente entre piedras redondeadas y vegetación abundante, creando una composición armónica que invita a la contemplación y al silencio. La mirada del espectador es guiada suavemente por el curso del arroyo hacia el interior del bosque, donde la vegetación se vuelve más densa y misteriosa. Todo el paisaje parece respirar calma, frescura y equilibrio natural.
La riqueza vegetal es uno de los aspectos más cautivadores de la obra. Los distintos matices de verdes, amarillos y tonos terrosos crean una atmósfera vibrante y orgánica que da vida al paisaje. Los árboles esbeltos, con troncos claros y hojas delicadas, se elevan sobre el terreno húmedo aportando verticalidad y ligereza visual. Algunas ramas parecen acariciadas por la luz, mientras otras permanecen sumergidas en sombras suaves que aumentan la profundidad de la escena. La vegetación crece de manera espontánea y abundante, cubriendo el suelo y las orillas con una textura exuberante que transmite fertilidad y frescura.
El arroyo, protagonista silencioso del cuadro, aporta movimiento y continuidad a la composición. El reflejo de la luz sobre el agua crea pequeñas zonas luminosas que contrastan con las sombras del bosque, generando un efecto visual lleno de naturalidad. Las piedras dispersas a lo largo del cauce añaden ritmo y estructura al paisaje, mientras el agua parece deslizarse suavemente entre ellas sin romper la tranquilidad del entorno. La presencia del pequeño puente o sendero de madera al fondo introduce un elemento humano discreto y perfectamente integrado en la naturaleza, sugiriendo la posibilidad de un paseo tranquilo o de un lugar escondido apenas descubierto.
La atmósfera general de la obra posee un carácter casi íntimo y contemplativo. No se trata únicamente de un paisaje, sino de una experiencia emocional ligada a la calma y al contacto con la naturaleza. La luz parece filtrarse delicadamente entre los árboles, creando una sensación de humedad y frescura propia de un bosque silencioso después de la lluvia o durante las primeras horas de la mañana. El fondo oscuro del bosque contrasta con las zonas iluminadas del primer plano, aportando profundidad y haciendo que el paisaje parezca expandirse más allá de lo visible. El cuadro despierta recuerdos de caminatas solitarias, sonidos de agua corriente y el aroma húmedo de la tierra y las hojas.
En conjunto, la obra ofrece una representación profundamente poética de la naturaleza en estado puro, donde el agua, la vegetación y la luz conviven en perfecta armonía. El paisaje transmite serenidad, refugio y una conexión íntima con el entorno natural, convirtiéndose en una invitación a detenerse y contemplar la belleza silenciosa de un bosque escondido. La composición logra transformar un rincón sencillo del paisaje en una escena llena de emoción, equilibrio y sensibilidad visual.
Pictura Galeria presenta esta magnífica obra de arte perteneciente a Joan Coll, que representa Un paisaje boscoso lleno de luz y serenidad donde un pequeño arroyo atraviesa silenciosamente la naturaleza más pura y armoniosa. La pintura destaca por su excelente técnica y la gran calidad pictórica que transmite.
· Dimensiones del marco: 73x82x7 cm.
· Dimensiones de la obra: 46x55 cm.
· Óleo sobre tela firmado a mano por el artista en la esquina derecha de la obra, Coll.
· La pieza se encuentra en buen estado de conservación.
· La obra se vende con precioso marco (incluido en la subasta como regalo).
La obra procede de una exclusiva colección privada en Girona.
Nota importante: las fotografías incluidas forman parte integral de la descripción del lote. Representación digital en mockup orientativa; pueden existir diferencias respecto al artículo real en color, escala y detalles.
La obra será embalada de manera profesional por un experto de IVEX (https://www.instagram.com/ivex.online/), utilizando materiales de alta calidad para garantizar su protección. El precio del envío cubre tanto el coste del embalaje profesional como el propio transporte.
El envío se realizará por Correos o GLS con seguimiento. Envíos disponibles a nivel internacional.
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Este cuadro representa un rincón natural lleno de serenidad y delicadeza, donde un pequeño arroyo atraviesa silenciosamente un bosque iluminado por una luz suave y envolvente. La escena transmite una profunda sensación de paz y aislamiento, como si el tiempo se hubiera detenido en medio de la naturaleza más pura. El agua avanza lentamente entre piedras redondeadas y vegetación abundante, creando una composición armónica que invita a la contemplación y al silencio. La mirada del espectador es guiada suavemente por el curso del arroyo hacia el interior del bosque, donde la vegetación se vuelve más densa y misteriosa. Todo el paisaje parece respirar calma, frescura y equilibrio natural.
La riqueza vegetal es uno de los aspectos más cautivadores de la obra. Los distintos matices de verdes, amarillos y tonos terrosos crean una atmósfera vibrante y orgánica que da vida al paisaje. Los árboles esbeltos, con troncos claros y hojas delicadas, se elevan sobre el terreno húmedo aportando verticalidad y ligereza visual. Algunas ramas parecen acariciadas por la luz, mientras otras permanecen sumergidas en sombras suaves que aumentan la profundidad de la escena. La vegetación crece de manera espontánea y abundante, cubriendo el suelo y las orillas con una textura exuberante que transmite fertilidad y frescura.
El arroyo, protagonista silencioso del cuadro, aporta movimiento y continuidad a la composición. El reflejo de la luz sobre el agua crea pequeñas zonas luminosas que contrastan con las sombras del bosque, generando un efecto visual lleno de naturalidad. Las piedras dispersas a lo largo del cauce añaden ritmo y estructura al paisaje, mientras el agua parece deslizarse suavemente entre ellas sin romper la tranquilidad del entorno. La presencia del pequeño puente o sendero de madera al fondo introduce un elemento humano discreto y perfectamente integrado en la naturaleza, sugiriendo la posibilidad de un paseo tranquilo o de un lugar escondido apenas descubierto.
La atmósfera general de la obra posee un carácter casi íntimo y contemplativo. No se trata únicamente de un paisaje, sino de una experiencia emocional ligada a la calma y al contacto con la naturaleza. La luz parece filtrarse delicadamente entre los árboles, creando una sensación de humedad y frescura propia de un bosque silencioso después de la lluvia o durante las primeras horas de la mañana. El fondo oscuro del bosque contrasta con las zonas iluminadas del primer plano, aportando profundidad y haciendo que el paisaje parezca expandirse más allá de lo visible. El cuadro despierta recuerdos de caminatas solitarias, sonidos de agua corriente y el aroma húmedo de la tierra y las hojas.
En conjunto, la obra ofrece una representación profundamente poética de la naturaleza en estado puro, donde el agua, la vegetación y la luz conviven en perfecta armonía. El paisaje transmite serenidad, refugio y una conexión íntima con el entorno natural, convirtiéndose en una invitación a detenerse y contemplar la belleza silenciosa de un bosque escondido. La composición logra transformar un rincón sencillo del paisaje en una escena llena de emoción, equilibrio y sensibilidad visual.

